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Foro Bandolera

FORONOVELA: Cerrado

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FORONOVELA: Cerrado

 
FORONOVELA: Cerrado
#0 25/04/2011 - 20:11
Hola a todas las foreras !!!
Ha sido un laargo fin de semana sin bandolera. Lo que nos quedaba para sobrellevarlo era la historia conjunta de maki, pero nos ha tenido a pan y agua, así que se me ocurrió escribir una yo misma. Ahi os va un trozo, y si os gusta me lo decís y continúo subiendo trozos.
Gracias de antemano a todo aquel que se tome la molestia de leerlo.


Habían pasado ya varios días desde que Roberto saliera de prisión. Gracias a Miguel, que como siempre había ejercido su labor con rectitud y llevando siempre por bandera la presunción de inocencia, Roberto fue puesto en libertad. Él, Miguel fue desmontando una a una las pruebas que inculpaban al jornalero. Algunos, como Olmedo, se burlaban de él y le decían que era tonto; que Roberto era su rival por el amor de Sara; que mientras estuviera preso no sería un problema en su relación y que como se enfrentaba a la pena mayor, ya sería definitivamente historia. Pero Miguel no había podido permitirlo. Roberto no era santo de su devoción, pero sabía que era inocente; no le creía capaz de cometer semejante atrocidad. Además de todo, jamás podría ser feliz junto a Sara si no hubiera hecho nada por demostrar la inocencia de Roberto.
Después de que Roberto saliera en libertad, se había puesto en marcha una fiesta que se celebraría en la taberna en honor a Roberto. Todo el pueblo estaba contento con su puesta en libertad, pues todo el pueblo lo apreciaba a él mucho, y también a su familia. Y todo el mundo estaba ese día en la taberna festejando. También estaba Sara. Pero no estaba Miguel. El joven teniente había pensado que al no ser amigos, y al haber tenido todos los enfrentamientos que habían tenido, no era adecuado presentarse en esa fiesta. A pesar de la insistencia de Sara en que tenía que acudir, lo había pensado bien, y decidió no ir. No le preocupaba que Sara y Roberto se encontraran allí. Ya no tenía dudas de Sara. Sabía que lo amaba a él. Sabía también que quería a Roberto, pero como un amigo nada más. Él había decidido confiar en Sara y disfrutar de su amor sin temores ni preocupaciones. Había hecho caso a Morales y disfrutaba del amor.
Sara vio a Morales y se acercó a él.
- Morales ! ¿ Dónde está Miguel ? Me dijo que igual venía. Aunque no lo noté muy convencido.
- No milady. Al final ha decidido que no era apropiado y se ha quedado en el cuartel. Y eso que esta tarde tenía libre.
- Muy bien. Gracias Morales.
Y Sara se dirigió donde estaba Roberto y le dijo algo. El le contestó y Sara salió a toda prisa de la taberna. Se dirigió al cuartel y preguntó por el teniente Romero. Allí lo encontró Sara, sentado en su mesa mirando unos papeles.
- Sara ! ¿ Qué haces aquí ? Te hacía en la fiesta de Roberto.
- Si, allí estaba, pero para mí no era lo mismo sin ti. He venido a buscarte. Todo el mundo está allí. Menos tú, que eres el artífice de que él esté libre. Si hay alguien que tenga que estar en esa fiesta, además de Roberto, ése eres tú, Miguel.
- No Sara. yo sólo hice mi trabajo. Aún así, no estaría cómodo.
- Vamos miguel. Hasta Roberto ha preguntado por ti. Todo el mundo esperaba verte allá. Anímate.
- Bueno, pero voy sólo un rato. Sobre todo porque quiero estar contigo. Además esta noche tengo libre, así que me vendrá bien salir un rato. Espérame que voy a cambiarme y enseguida estoy contigo.
- Si quiere usted, teniente, puedo ayudarle a quitarse la ropa- dijo Sara picarona.
- Como le haga caso, señorita Reeves, no vamos a la fiesta ni a ningún otro sitio, se lo aseguro- Y le guiñó un ojo en un gesto que volvía loca a Sara.
- Ahora creo que la que no quiere ir a la fiesta soy yo, Miguel. Me iría contigo directamente a la posada de la Maña, a la cama, y no precisamente a dormir.
- Ufff, Sara. Mejor voy a cambiarme. Espérame – dijo dándole un pequeño beso en los labios.
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2921 30/09/2011 - 01:31
yo no me voy, este es el origen de todo
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2922 30/09/2011 - 07:15
Yo tengo casa y segunda residencia...

va a ser agotador, pero bueno.....
 
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2923 30/09/2011 - 07:46
¿donde es la nueva casa?...quien tiene el enlace?? yo tambien lo quieroo
 
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2924 30/09/2011 - 11:53
aunque este cerrado merece estar arriba, asi que pa arriba
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2925 14/11/2011 - 00:25
Para l@s nuev@s
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2926 09/10/2012 - 22:53
AVISO PARA INTERESADOS:
Mañana, como caso excepcional, abierto.
 
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2927 09/10/2012 - 22:54
Gracias ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2928 09/10/2012 - 22:56
Ahhhh
Habremus Boda !!!
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2929 09/10/2012 - 23:30
Fantástica noticia!!!
Gracias Campa...
 
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2930 10/10/2012 - 01:10
Gracias Campa....MUAACK
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2931 10/10/2012 - 16:16
Una pequeña introducción para que os situeis.
Miguel, tras la detención de Olmedo y el indulto a Sara y su banda va a Oxford para recuperar su amor y traerla de vuelta para por fin casarse. Tras descubrir que SAra está embarazada, regresan. El día antes de desembarcar, conocen a Catalina, la Marquesa de Benalmonte. REsulta ser la madre de Victoria. Es la abuela de Sara. Tras descubrirlo y hablar durante mucho rato, Sara decide perdonarla y dejarla formar parte de su vida. al día siguiente, cuando Abel va a buscarlos, le cuentan que está allí y que desea hablar con el. Abel acaba perdonándole y deciden comer todos juntos, para que así Sara pueda conocer a su tía Mercedes, a quien, sin saberlo, Sara y Miguel conocerán después en la consulta del medico al que acuden para que examine a Sara tras el viaje. Cuando están todos comiendo en armonía, Mercedes dice que ha conocido a alguien y que es muy importante para ella. Resulta ser Juan, que ha heredado el titulo de Marques de Benamazahara, puesto que el auténtico y él fueron amigos. Juan le había salvado la vida y gracias a él, pudo abandonar el país y volver a hacer fortuna. Tras morir, Juan se convierte en Marqués. Tras la sorpresa, todos deciden viajar a Arazana al día siguiente.
Ahora, la historia.
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2932 10/10/2012 - 16:17
El viaje iba transcurriendo con normalidad. Habían decidido que el coche en el que viajaban Miguel y Sara iría el primero, por si en algún momento, la joven se sentía mal y había que parar. Detrás de ellos, iban la Marquesa y el Gobernador con su esposa. Cerrando la comitiva, el Marqués y sus prometida. El viaje discurriría al ritmo que Sara marcara. Y en cada coche, había una cesta con comida y bebida, que Mercedes había mandado preparar a Ángela, a quien había dado, además, unos días de vacaciones.
- Ya llevamos un buen rato viajando, Sara. ¿ No crees que te vendría bien que parásemos un rato ?
- ¿ Parar ? No, Miguel. Por mí, no pararemos. Me encuentro perfectamente. Estoy ansiosa por llegar, y no me importa llegar agotada. Quiero llegar cuanto antes. Ya tendré tiempo de descansar y de estirar las piernas.
- Bien, como quieras. Pero ya sabes que si te encuentras mal, debes decírmelo. No tenemos prisa. Hemos salido de viaje un día antes de lo que esperábamos.
- Te prometo que te lo diré, Miguel. Pero por el momento, estoy bien. Recostada en tu hombro se viaja muy bien. Te diría que siento que se me cierran los ojos.
- Pues entonces duerme, mi amor. El viaje se te hará menos largo si duermes un rato. Yo voy a ver qué cosas tan ricas ha traído tu tía.
Ante la sonrisa de Sara, que le miraba porque no se explicaba cómo su prometido lucía ese cuerpo escultural, con todo lo que comía, Miguel destapó la cesta que había puesto hacía un momento sobre sus rodillas. Poco después, lo veía comerse un trozo de bizcocho. Cuando terminó, volvió a apoyar su espalda en la pared del carro y Sara volvió a recostar su cabeza en su hombro. Y se durmió.
Más tarde, cuando despertó, se di cuenta de que Miguel estaba tomando notas. Se desperezó. Pensó al abrir los ojos que le dolería el cuello, pero se dio cuenta de que su amado se había ocupado de que eso no ocurriera. Le había colocado un pequeño cojín. Sara se incorporó. Al ver que ella estaba ya despierta, Miguel cerró su cuaderno y la miró sonriente.
- Al final sí que me he dormido.
- Si, lo has hecho. Dentro de un rato mandare parar. Tendremos que comer.
- Me parece bien- dijo Sara frotándose los ojos- ¿ Qué hacías ?
- Estaba tomando unas notas. Tengo muchas cosas que hacer una vez me incorpore al trabajo.
- Puedes seguir haciéndolo.
- No, mi vida. Ahora prefiero admirarte. Pronto pararemos a comer. Le dije al cochero dónde quería que parásemos a comer. Hay una venta muy agradable y si no recuerdo mal, no estaremos lejos
- ¿ La venta en la que paramos la otra vez que regresamos a Arazana ?
- La misma- respondió Miguel- Pensé que no la recordarías. Estuvimos apenas una hora. Ese día, como hoy, también estabas ansiosa por llegar. Pensé que no habías prestado atención a nada de lo que te rodeaba.
Estaba emocionada porque regresaba a Arazana para contar a todos que habíamos vuelto y que nos íbamos a casar. Pero la venta la recuerdo. Como recuerdo también las sabrosas lentejas que me comí. Estaban deliciosas. Espero que hoy tenga también lentejas- Sara miró por la ventana del coche- ¿ No es esa ?
Efectivamente- dijo Miguel después de mirar. Entonces sintió cómo el coche tomaba el desvío hacia la venta de la que hablaban.
Una vez alli, fueron recibidos amablemente por los dueños de la venta. Ya conocían a Miguel, y por supuesto, conocían al Gobernador. Ambos habían parado a comer allí en alguna ocasión. La dueña de la venta se alegró mucho de ver a Sara y a Elvira, a quienes también recordaba, y también al Marqués. Les presentaron a Catalina y a Mercedes y enseguida, les llevaron al mejor sitio para comer en esa epoca del año. Era un patio exterior, pero la amplia mesa en la que se sentaron estaba a la sombra. Desde allí, se podía admirar el bello paraje que les rodeaba.
- Sabíamos que llegarían más viajeros. Hace unas horas han pasado por aquí unos viajeros que creo que eran ingleses, y nos han dicho que vendrían más. Lo que no imaginábamos es que serían visitantes tan ilustres- dijo el propietario.
- Tampoco imaginábamos que serían viajeros a los que ya conocemos- dijo la propietaria mientras preparaba la mesa ayudada por una empleada- Es una alegría volver a verles. Ahora mismo les traigo la comida- Y se retiró.
- Este sitio es muy bonito- dijo Mercedes.
- Sí que lo es- dijo Catalina.
- Eso no es lo mejor- dijo Juan- Lo mejor es lo bien que cocina la señora Dolores.
En ese momento, aparecieron Dolores y la muchacha con los pucheros, provocando el regocijo de Sara cuando descubrió que había lentejas. Se sirvió un generoso plato que comió entero.
Una vez todos hubieron terminado de comer, permanecieron un rato sentados en la mesa, charlando. Decidieron que era hora de proseguir el viaje. Elvira, siempre en todo, preguntó a Sara si prefería pasar allí la noche. También se lo preguntó a Catalina y a Abel. Pero todos parecían tener la misma prisa por llegar. Ninguno quiso quedarse. Reanudaron el viaje. Eran casi las siete de la tarde cuando llegaron a la entrada del pueblo. Miguel miraba a Sara, que admiraba el paisaje que veía a través de la ventana del coche. En su rostro, podía ver la emoción que su mujer sentía al estar de nuevo en esa tierra que la había conquistado desde el momento que puso sus pies en ella.
- Necesitaba respirar este aire- dijo Sara
Miguel dio orden al cochero para que parara.
- Ahora vuelvo- dijo mientras bajaba del coche. Se dirigió al coche en el que iba su suegro. A mitad de camino, se giró y vió que Sara también se había apeado. Sonrió.
- ¿ Os importaría mucho adelantaros ? A Sara le apetece pasear.
- Lo haremos- dijo Abel- Os esperaremos en casa- dijo Abel comprensivo. Sabía del amor que sentía su hija por esa tierra y de las ganas que tenía de regresar- Pero no tardéis, por favor.
- No lo haremos- respondió Miguel agradecido. Regresó junto a Sara
El coche de la Marquesa se puso de nuevo en marcha, seguido del coche del Marqués. Al pasar por al lado de la pareja, éstos saludaron con la mano. Abel vio a su hija tan feliz que sonrió satisfecho.
Sara respiró hondo y sonrió.
- Ya estamos en casa- dijo feliz
- Es maravilloso regresar- dijo Miguel rodeando a Sara con sus brazos. Su pecho se apoyaba en la espalda de la joven y le dio un pequeño beso en la coronilla mientras miraba tan maravillado como Sara el paisaje que les rodeaba.
- Será mejor que vayamos a casa de tu padre- dijo Miguel después de un rato- Si no llegamos pronto, se pondrán nerviosos.
- Si. Será lo mejor- dijo Sara.
Y juntos, de la mano, regresaron al coche. Justo antes de ayudar a Sara a subir en él, Miguel sonrió.
- ¡ Mira !
Y cuando Sara miró hacia donde Miguel le señalaba, también sonrió.
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2933 10/10/2012 - 16:18
ains...que bonito.............
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2934 10/10/2012 - 16:18
Manuel y Julieta paseaban juntos por el campo. Lo hacían despacio mientras hablaban y Julieta recogía flores, que iba depositando en la cesta que el muchacho sujetaba. Algo dijo Manuel que la muchacha se echó a reír, y él rió con ella. Miguel y Sara eran testigos, desde lejos, de esta escena. Se miraron y sonrieron.
- Eso sí me gusta- dijo Sara- Es una buena señal.
- No saquemos conclusiones precipitadas- dijo Miguel. Pero en ese momento, Manuel le ponía una flor en el pelo a la hija del Alcalde y ella le daba un beso en la mejilla. Miguel sonrió ante el arqueo de cejas de Sara, que había visto lo mismo que él- Mejor me callo.
- Supongo que serán amigos, pero algo me dice que, para ninguno de los dos, esto es una mera amistad. Sea lo que sea, el tiempo lo dirá, pero quiero ver con mis propios ojos qué está pasando.
Ante la sorpresa de Miguel, Sara se llevó los dedos a la boca y emitió un sonoro silbido. El Chato estaba tan absorto en la conversación que mantenía con Julieta, que se sobresaltó al oír el silbido. Miró en la dirección de la que provenía y tanto Miguel como Sara pudieron ver que sonreía y pronunciaba unas palabras que no pudieron entender, pero que hicieron que la joven que le acompañaba también mirara y sonriera. Manuel dejó la cesta en el suelo y corrió hacia ellos, como también lo hizo la muchacha, que corría tanto como él.
- ¡ Sara !- exclamó el Chato cuando llegó hasta ellos. Abrazó a su amiga y ex jefa y la levantó en volandas mientras reía, realmente contento de verles.
- Hola Manuel- Sara también estaba feliz y no podía dejar de sonreír- No me des vueltas, por favor
- ¡ Pero qué alegría !- Julieta abrazó a Miguel, que recibió y devolvió el abrazo agradecido, a la par que emocionado. La hija del Alcalde le dio un sonoro beso en la mejilla. Después se separó para saludar a Sara, que ya había conseguido que Manuel la bajara al suelo.
- ¡ Sara ! Me alegro de verte- Julieta tenía lágrimas en los ojos. Abrazó a Sara- ¡ Te he echado tanto de menos !
- Y yo a ti- respondió Sara también emocionada, estrechándola entre sus brazos. Tenían una relación muy estrecha. Sara era como una hermana para Julieta. Y así se sentían las dos cuando estaban juntas. Desde el primer momento que la inglesa puso un pie en la posada, se había ganado el aprecio y la admiración de la hija del tabernero. Y esa relación había ido haciéndose más importante cada día para ellas.
- Miguel, me alegro mucho de verte- Manuel sonreía- Sabía que conseguirías traer de nuevo a la jefa- dio un abrazo a Miguel- Lo sabía- Lo miró de arriba abajo- ¿ Pero qué te han hecho en Inglaterra ? Pareces el estirado que estaba prometido con Sara.
Todos rieron ante la alusión a Albert. Realmente, el joven capitán parecía, aunque en absoluto estirado, un lord inglés.
- No le hagas caso, Miguel. Estás muy guapo. Pareces un inglés, pero estás muy guapo. Los dos estáis muy guapos.
- Jefa, nadie diría que has estado enferma. Diría que has ganado peso en el tiempo que has estado en Inglaterra. Poco peso, pero estás… no sé. Más rellena.
Julieta puso cara de susto cuando escuchó las palabras de Manuel.
- ¿ Pero cómo se te ocurre decirle eso a una mujer, Manuel ?
- No te preocupes, Julieta. Manuel tiene razón. Desde luego, estoy más rellena, como dice él- Sara miró a Miguel esperando que no estuviera molesto por el comentario del Chato. No lo estaba. Miguel sonreía, sabiendo que Sara se moría de ganas de ver la cara de Manuel, y también la de Julieta cuando supieran la noticia- Ahora tengo que alimentarme bien…- los miró- hasta que nazca el bebé.
El grito de alegría de Julieta debió de oírse por toda la sierra.
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2935 10/10/2012 - 16:19
- ¡ Un bebé !- exclamó la joven loca de contenta- Es maravilloso. Enhorabuena a los dos- Abrazó a Sara y después a Miguel- Me alegro mucho por vosotros.
- Enhorabuena, Sara- dijo Manuel dándole un abrazo- Me alegro mucho por vosotros.
- Gracias, Manuel- dijo Sara.
- En cuanto a ti, capitán, muy bien hecho. No sólo has conseguido traer a Sara contigo. Te has asegurado de que esté unida a ti para siempre. Enhorabuena- y le dio un abrazo y le palmeó la espalda.
- Gracias, Manuel- A Miguel le hacía gracia la forma de decir las cosas del ex bandolero. Siempre decía lo que pensaba y como lo pensaba, sin rodeos. Aceptó de buen agrado el abrazo de aquel a quien un día había considerado su enemigo, pero que le había demostrado que tenía buen corazón y se merecía una oportunidad. Y Miguel se la había dado, confiándole la seguridad de la persona a quien amaba con toda el alma. Y Manuel se había ganado su confianza y su aprecio, además de su gratitud.
- No hacía falta que me embarazara para que yo me sienta unida a él para siempre, Chato- dijo Sara.
- Lo sé, jefa. Sé desde hace mucho tiempo cuánto amas a este hombre.
- Bueno, antes de que Miguel se sonroje, contadnos qué hacéis aquí- dijo Sara. Vio que el que se sonrojaba entonces era Manuel. La joven no daba crédito a lo que veía. Sus sospechas iban a resultar ciertas.
- Yo, coger flores- dijo Julieta precipitadamente. Se dio cuenta de que no tenía la cesta y giró la cabeza hacia donde Manuel la había dejado- Ahora vengo- Y se alejó corriendo, como si quisiera postergar ese momento un tanto incómodo para ella.
- Bien, ella cogía flores- repitió Sara- ¿ Y tú, Chato, qué hacías por aquí ?
- Yo… había quedado con Rafalín, pero me ha dejado plantao. Me he encontrado con Julieta que venía a coger flores y he decidido acompañarla. No tenía nada mejor que hacer.
- Ahh- Sara sonrió mirando a su amigo
- No me mires así, Sara- el Chato estaba empezando a sentirse incómodo. Sara le conocía bien y él también a ella. Sabía lo que estaba pensando- No es nada de lo que estás pensando
- ¿ Ahora lees el pensamiento, Manuel ?- Al ver la cara de éste, sonrió- Ya hablaremos. Ahora disimula, que viene- Entonces, ¿ os acercamos al pueblo ?
Julieta y Manuel se miraron sin saber bien qué contestar. La joven miró la cesta. Estaba casi llena.
- De acuerdo- dijo
Miguel ayudó a subir al coche a las dos jóvenes. Oyó murmurar a Manuel y lo miró riendo.
- ¡ Mujeres !- había exclamado el joven.
A la orden de Miguel, el cochero arreó los caballos. El corto trayecto hasta el pueblo lo pasaron contestando a las numerosas preguntas de Julieta, que parecía querer saberlo todo. Mientras, Manuel miraba a la joven y a la ventana alternativamente. Sara se dio cuenta de que Manuel se sentía incómodo porque ella se había dado cuenta de lo que escondía su corazón y eso no le gustaba. Y eso hizo pensar a Sara que Julieta debía de ser muy importante para él.
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2936 10/10/2012 - 16:20
Llegaron a la residencia de los Hermida. Se apearon del coche y Julieta se despidió diciendo que tenía que ir a la taberna.
- ¿ No entras ?- preguntó Sara- Hay alguien a quien te quiero presentar
- No, Sara. Lo haría con gusto, pero mi padre estará esperándome. Ya sabes cómo se impacienta. Puedo venir más tarde, si no tenéis inconveniente.
- Claro, serás bienvenida. Ya lo sabes. Y sabes que no necesitas invitación. Pero no tardes mucho porque nos retiraremos a la posada pronto.
- ¿ A la posada ?- preguntó la joven extrañada. Entonces se dio cuenta de que Manuel hacía un gesto negativo con la cabeza- Pensé que os quedaríais aquí.
- Tenemos invitados, así que nosotros nos quedaremos en la posada. Está decidido.
- Bien- dijo Julieta- Entonces después vendré. Hasta luego.
Y tras marcharse Julieta, Sara, Miguel y Manuel entraron en la casa.
- ¿ Estás bien ?- preguntó Miguel a Manuel mientras Sara se dirigía al grupo de mujeres que estaban sentadas tomando un té.
- No estoy seguro- respondió el joven- ¡ Madre mía cuánta gente !
- ¡ Pero qué ven mis ojos !- oyó que decían a su espalda- ¡ El mismísimo Chato !
- ¡ El mismísimo Juan Caballero !- exclamó Manuel mientras se giraba para mirar a su gran y viejo amigo.
Ambos se fundieron en un fuerte y sincero abrazo. Charlaron un rato en el que el Marqués le puso al día de todo lo que le había pasado y quiso presentarle a su prometida.
Miguel, por su parte, se dirigió hacia donde estaba su suegro, acompañado de los oficiales Fuentes, Martín y Gómez. Se cuadró ante ellos. Fue el coronel Fuentes quien, como siempre, fue el primero en tomar la palabra.
- Me alegro mucho de verle, capitán. Y me alegro de que esté feliz y de regreso con ella- posó su mirada en Sara.
- Gracias, capitán- Miguel también había mirado a Sara y justo en ese momento, ella había fijado la vista en el grupo en el que estaba su prometido. Sonrió con una sonrisa que iluminaba su bello rostro, haciéndola aún más hermosa a los ojos del capitán. Se dirigió hacia ellos.
- Señores- dijo Miguel una vez Sara estuvo junto a ellos- Tengo el placer de presentarles a mi prometida, Sara. Sara, te presento al Coronel Fuentes, al Teniente Coronel Martín y al Comandante Gómez.
Conforme Miguel le presentaba a sus oficiales, Sara iba tendiéndoles la mano.
- Es un honor conocerles, caballeros. Tenía muchas ganas de hacerlo. Miguel me ha hablado muy bien de ustedes, y mi padre también.
- Nosotros también teníamos ganas de conocer a la muchacha que ha conquistado, no sólo el corazón del Capitán Romero, sino de todos los habitantes de este pueblo- dijo el coronel- En el tiempo que llevamos aquí, no hemos oído sino alabanzas hacia su persona.
- Estoy segura de que no es para tanto, coronel- dijo Sara turbada- Tengo muy buenos amigos aquí y sé que me quieren bien. Pero seguro que muchos de ellos han exagerado.
- Lo que no es exagerado es el cariño que despierta usted, además de la admiración. Ha hecho usted muchas cosas buenas por este pueblo.
- Espero hacer muchas cosas más por él- dijo Sara.
- Pues yo espero que las haga usted por el camino legal, señorita- el coronel sentía mucha simpatía por la muchacha, pero quería dejar claro que no estaba en absoluto de acuerdo con su faceta de bandolera.
- No se preocupe por eso, coronel. Con un capitán noble y honrado, no daré ningún problema- dijo Sara mirando a Miguel- Al contrario. Seré la esposa que el capitán de Arazana se merece.
- Entonces, con eso me dice todo y me deja más tranquilo. Su prometido se merece lo mejor.
- Pues sí. Seré la mejor esposa que jamás pudiera soñar- dijo Sara- Por cierto, me gustaría hablar con usted a solas, coronel, si no tiene inconveniente.
- Como guste- respondió el coronel.
- Podéis usar mi despacho- dijo Abel.
- Gracias, padre- dijo Sara antes de ir al despacho seguida por el coronel Fuentes.
- Discúlpenme a mí también, caballeros- dijo el Gobernador- Tengo que comentar una cosa con mi esposa.
- No se preocupe, señor Gobernador- dijo Martín- Haga lo que tenga que hacer. Mientras, el capitán Romero nos puede contar cosas de su viaje a Inglaterra.
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2937 10/10/2012 - 16:21
Abel se alejó para hablar con Elvira. Ella, que vio que su esposo se apartaba del grupo, se disculpó y dejando su té sobre la mesa, se acercó a su esposo. Ambos se alejaron de la estancia, buscando un rincón donde no pudieran escucharles ni verles.
- Cuando tú quieras, Elvira- dijo Abel
- ¿ Te parece que es el momento ?
- Si, lo es. En cuanto Sara salga del despacho, podemos irnos.
- ¿ Sara está en el despacho ?- preguntó Elvira.
- Si. Está hablando con Gonzalo.
- Ahhh. Seguro que está dándole las gracias por la carta que envió al Rey- afirmó Elvira
- Eso mismo he pensado yo. Pero quería hablar con él a solas.
- ¿ Sin Miguel ?- Elvira estaba extrañada
- Si. Le ha dicho que quería hablar con él a solas. A mí también me ha extrañado, pero imagino que Sara habrá pensado que Miguel debía quedarse con los otros oficiales. No sé. Por cortesía
- Bien. Seguro que ha sido por eso. Por cierto, mi amor. He pensado que podemos cenar todos aquí. Podemos invitar también al Alcalde y a su hija, a la Maña, que estará deseando ver a Sara y a Miguel. Que venga Morales con su esposa y también Marcial con Flor. Tenemos que celebrar que nuestra hija está de nuevo en casa.
- ¡ Nuestra hija !- Abel se emocionó al escuchar esas palabras de boca de su esposa- Suena maravillosamente bien, Elvira. Me alegro de que sientas a Sara como hija tuya. Me alegro mucho y me siento muy feliz.
- Sara es muy importante para mí, Abel. Tú sabes cuánto la quiero y sabes que haría cualquier cosa por ella. Siempre soñé con tener hijos, ya lo sabes, pero no fue posible. Ahora tengo una hija, Sara, y también considero como un hijo a Miguel. Ellos son nuestra familia. No pude ser madre, pero la vida me da la oportunidad de ser ahora madre y abuela. Y me siento feliz- lágrimas de emoción querían escapar de los ojos de Elvira, pero ella fue más rápida. Con un pañuelo, las atrapó- Entonces, ¿ qué te parece lo de la cena ? ¿ Ordeno que lo preparen todo mientras nosotros nos vamos con los chicos ?
- Me parece una idea perfecta- dijo Abel besando a su esposa en los labios- Ve a dar órdenes mientras yo voy a buscar a nuestra hija al despacho. Si no lo hago ahora, se hará tarde.
- Muy bien. Os esperaré en la sala- dijo Elvira mientras se dirigía a la cocina.
Poco después, salió de ella y regresó al salón. Habló con Catalina y Mercedes. Miguel vio a la Marquesa haciendo un gesto negativo con la cabeza, mientras sonreía agradecida a Elvira. Por lo que el capitán entendió por los gestos, la Marquesa quería hablar con su hija y con Juan. Elvira se dirigió entonces a Manuel y le dijo algo. Después de eso, el muchacho se despidió y salió de la casa. Elvira sonreía satisfecha y miraba su reloj. Miguel centró su atención en lo que el comandante Gómez le contaba sobre Olmedo.
- El coronel le pondrá al tanto, pero tengo que decirle que, personalmente, jamás pensé que la lista de delitos de Olmedo fuera tan extensa. Es una vergüenza.
- Sí que lo es, señor- afirmó Miguel.
- Afortunadamente, Olmedo se topó con usted que es un hombre noble y de principios- dijo Martín- Y pudo frenarle. De lo contrario, habría logrado ascender. Si cometió todos esos delitos en el cuartel de un pueblo pequeño, no quiero imaginar de qué habría sido capaz en uno grande.
- ¡ Uff !- Miguel no pudo evitar esa exclamación- Afortunadamente, eso nunca pasará.
Todos sonrieron aliviados, porque, efectivamente, nunca pasaría.
- Caballeros- dijo Elvira acercándose- Vamos a celebrar una pequeña cena de bienvenida. Manuel ha ido a avisar a algunos amigos.
Entonces Miguel comprendió que era eso lo que tramaba Elvira y sonrió.
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2938 10/10/2012 - 16:32
En el despacho, el Coronel comenzó a hablar.
- Usted dirá, señorita
- Llámeme Sara, por favor. Puede tutearme. Me sentiría más cómoda si lo hiciera.
- Pues tú dirás, Sara.
- Quería darle las gracias por la carta que envió a Su Majestad, el Rey. Sé que fue de gran ayuda para que yo recibiera el indulto y le estaré eternamente agradecida. Sé que usted, como Miguel, no aprueba mi vida como bandolera, pero quiero explicarle que las circunstancias me empujaron a ello. Créame que no ví otra salida para ayudar a la gente de este pueblo. No vi otra forma de enfrentarme a Olmedo.
- Lo sé, Sara. No lo apruebo, es la verdad. Pero después de conocer todas las atrocidades que cometió Olmedo, puedo entenderte. Sé que tienes principios y muy buenos sentimientos e intenciones. Por eso me decidí a escribir esa carta al Rey. Podrías haber luchado contra Olmedo de otra manera, pero estoy seguro de que Olmedo habría intentado acabar con tu vida, y quién sabe si no lo hubiera conseguido.
- Lo intenté de otras maneras, Coronel. Buscar a los bandoleros fue mi último y desesperado intento por salvar la vida de un hombre.
- Lo consiguió. Esa es una de las muchas cosas buenas que has hecho, Sara. Otra de esas cosas buenas fue la cuantiosa donación que hiciste para las viudas y huérfanos del cuerpo. No sé si sabrás que pudimos hacer muchas cosas con ese dinero. Ayudamos a muchas familias con ese dinero.
- No lo sabía, pero siempre tuve la certeza de que lo utilizarían bien. Esa era la idea. Cuando hice esa donación, yo pensaba que no vería nunca más a Miguel. Le había hecho mucho daño y esa donación era mi forma de agradecerle, aunque él no lo supiera, que me hubiera amado tanto y me hubiera hecho tan feliz. En cierto modo, sentía que de esa forma, del dolor de ambos saldría algo bueno para alguien. Y quién mejor que las viudas y huérfanos del cuerpo. Familias que, como la de Miguel, vieron truncada su felicidad y sus sueños. Jamás pensé que la vida me recompensaría por esa donación, poniendo de nuevo a mi teniente en mi vida. Por eso y porque estoy muy agradecida y porque la causa lo merece, tengo que decirle que habrá más donaciones.
- Me alegra oír eso, Sara- dijo el Coronel orgulloso de la muchacha que se hallaba frente a él- Supongo que se refiere usted a la Beca Romero.
Sara miró al Coronel extrañada.
- Pensaba que eso era un secreto hasta que termine la promoción.
- Y lo es, Sara. Pero evidentemente, no lo sabe sólo una persona.
- Lo imagino- dijo Sara. Entonces se dio cuenta- Y una de las personas que se ha ocupado de ese asunto, es usted.
- Pues sí- afirmó el coronel- Es algo muy grande. Es importante que nuestros mejores estudiantes de Valdemoro tengan una ayuda en sus comienzos. ¿ Su prometido lo sabe ya ?
- No- dijo Sara- Aún no.
- ¿ Cuándo se lo dirá ? Estoy seguro de que le gustará saberlo y de que se sentirá muy orgulloso de usted.
- Pronto, coronel. Se lo diré muy pronto- dijo Sara sonriendo.
Y Gonzalo Fuentes, Coronel de la Guardia Civil, se dio cuenta de que no era extraño que todo el mundo quisiera y admirara a esa joven. Entendió por qué el Capitán Romero era capaz de cualquier cosa por esa mujer. Había puesto en riesgo su vida, su amor, e incluso una profesión para la que había nacido, por ella. Ahora lo comprendía todo, como comprendía que su viejo amigo Abel Hermida le hubiera dicho que ni en sus mejores sueños había tenido una hija mejor que Sara. Ella era única. Sentía una inmensa simpatía por ella incluso antes de conocerla. Pero, ahora que la conocía, tenía que admitir que la había cautivado, no sólo por su sonrisa, sino también por su gran corazón. Porque a Sara se le notaba que le gustaba que quienes estaban a su alrededor estuvieran felices, y que hacía todo lo posible para conseguirlo.
- Veo que usted no es mujer de dejar cabos sueltos, Sara.
- Tiene razón, coronel. Me gusta dejar todo bien atado. Y por eso me gustaría pedirle un gran favor.
- Tú dirás.
En ese momento, llamaron a la puerta. Era Abel.
- Disculpadme. Sólo quería deciros que Elvira ha pensado que podemos hacer una pequeña celebración. Ha enviado a Manuel a buscar al Alcalde, a Morales y a algunos amigos más.
- ¡ Es una idea fabulosa !- exclamó Sara
- Pues aprovechando tan genial idea, se me ocurre que también podemos entregarle al capitán sus galones y hacer oficial que se hará cargo del cuartel de Arazana.
- ¿ De verdad ?- Sara estaba sorprendida- Pensaba que esas cosas se hacían en el cuartel, que era todo… no sé… más riguroso.
- Siempre se pueden hacer excepciones, muchacha- dijo al coronel con una sonrisa- Y esta será una de ellas. De lo único que tienes que encargarte, Sara, es de hacer que venga con su traje. ¿ Podrás ?
- Délo por hecho, coronel. Mientras preparan la cena, nosotros podemos ir a la posada a por su traje. Ya me las ingeniaré para que quiera ir- Sara se quedó pensando- Aunque el traje debería estar aquí. Ya lo trajo de la posada el día que detuvieron a Olmedo.
- Le diremos que vamos a dar un paseo porque te apetece ver el pueblo- dijo Abel- No se negará. Eso sí, lo haremos en coche para que no se haga muy tarde para regresar. Mientras no estamos, encargaré que lo preparen. Estará guardado en la habitación que ocupó. No te preocupes, hija. El traje estará preparado.
- Bien- dijo Sara- Entonces ya está todo pensado. Daremos ese paseo para hacer tiempo.
- Muy bien- dijo Abel dándose la vuelta para ir hacia la puerta.
- Coronel- dijo Sara- Tenemos un asunto pendiente.
- Bien, Sara- el coronel tenía curiosidad por saber qué gran favor quería pedirle la muchacha- Tú dirás.
Pero parecía que la joven no quería hablar delante de su padre.
- Lo siento, os dejo solos- dijo Abel. ¿ Qué sería lo que Sara quería hablar con Gonzalo ?
- No hace falta, padre- dijo Sara- Lo que tengo que decirle al coronel puede esperar.
- No pasa nada, Sara. Os he interrumpido y supongo que será algo importante. Mientras habláis, iré a decirle a Elvira que se prepare para ir a dar un paseo.
Y Abel salió, dejando a Sara y al coronel solos. Fue al encuentro de Elvira, a quien hizo señas para que se acercara. Le comentó la idea de Gonzalo y su esposa sonrió contenta.
- Es estupendo. No se me ocurre mejor momento para hacer oficial que Miguel aceptó el cargo. Yo ya he comentado lo de la cena y he enviado a Manuel a avisar a los invitados. Catalina se quedará en casa con Mercedes y Juan, mientras nosotros salimos con los chicos.
- Bien- dijo Abel- Gonzalo, Gómez y Martín también se quedarán aquí.
- En cuanto salga Sara, podremos irnos. Estoy ansiosa por ver la cara que ponen cuando vean la sorpresa.
En ese momento, Sara y el coronel Fuentes salían del despacho. A Abel le pareció que su hija salía satisfecha, pero su amigo el coronel tenía el semblante serio. Más que cuando él les había interrumpido.
-Ya estoy aqui- dijo Sara. Miguel se había acercado hasta ella y la rodeaba con su brazo- Me gustaría dar un paseo por el pueblo antes de cenar. Quisiera ver a Rosa y asegurarme de que el servicio ha llegado bien.
-Es una buena idea- dijo Miguel- Podemos acercarnos a la posada. Me muero por ver a la Maña.
-¿ Os importa que os acompañemos ?- dijo Elvira- Podemos ir en coche. Tardaremos menos.
-Si, claro- respondió Sara- Vámonos entonces. Cuanto antes nos vayamos, antes estaremos de regreso para la cena.
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2939 10/10/2012 - 16:34
Abel, Elvira, Sara y Miguel salieron de la casa y montaron en el coche. Iban tan distraídos hablando que los jóvenes no se dieron cuenta de que el camino que tomaban no llevaba a la posada. Cuando el coche paró, Abel bajó primero y ayudó a bajar a su esposa. Ambos esperaron a que Miguel bajara y ayudara a Sara a hacerlo. Cuando los dos vieron que se encontraban ante la casa en la que ellos habían soñado vivir pero que no habían podido comprar, miraron al matrimonio Hermida interrogantes.
-¿ Qué hacemos aquí ?- preguntó Sara- ¿ Conoces a los propietarios de la casa ?
-Si- respondió Abel- Los conocemos
-Deben de estar en casa- dijo Miguel- Se ve luz a través de las cortinas.
-Comprobémoslo- dijo Elvira empezando a caminar- Vamos
Miguel y Sara siguieron a Abel y Elvira hacia la entrada de la gran casa. Cuando llegaron a la puerta, Abel sacó unas llaves del bolsillo y se las entregó a Miguel. Le dio también otras llaves a Sara.
-Bienvenidos a vuestra casa- dijo Abel sonriendo
-¿ Nuestra … casa ?- Sara no podía decir nada más. Estaba sorprendida y las palabras no salían de su boca. Miraba a su padre y a Elvira y por último miró a Miguel, pidiéndole que dijera algo.
-Abel y yo decidimos comprarla para vosotros. Es nuestro regalo de boda.
-Pero no podemos aceptarla- dijo Miguel
-Pues es vuestra- terció el Gobernador- Podéis ocuparla o no, es vuestra decisión. Pero es vuestra. Y vuestras cosas ya están aquí. También está el servicio y en un cajón del despacho, el título de propiedad.
-Para nosotros, pero sobre todo para Abel, es importante que aceptéis este regalo- dijo Elvira.
-Pero esta casa vale mucho dinero- dijo Sara.
-Lo que vale o ha valido esta casa no es nada comparado con lo que me hubiera gustado darte durante toda la vida, hija. En cuanto a ti, Miguel, sé lo que estás pensando en estos momentos. Te conozco y sé que tus principios te impiden aceptar este regalo, pero tienes que hacerlo. Es sólo una casa, mientras que tú has hecho algo más importante por mí. Tú has salvado la vida de mi hija y eso no tiene precio. Ni comprándote mil casas consideraría mi deuda saldada, porque no habría dinero para pagar lo que tú has hecho por mí. En esta casa podréis formar vuestra familia y criar a vuestros hijos. No podéis rechazarla. Necesitáis un sitio para vivir.
-Yo te agradezco, os agradezco el regalo- dijo Miguel- Y sé que tenéis razón. Necesitamos una casa para vivir y esta es perfecta, pero …
-Pero nada- terció Elvira- No vamos a estar aquí discutiendo si os quedáis la casa o no o si vais a decidir vivir en ella. Es vuestra y vosotros tendréis que decidirlo. ¿ Entramos o no ?
Sara miró a Miguel y él la miró a ella. Y vio la ilusión reflejada en su hermoso rostro. Sara había deseado esa casa con todo el corazón. Miguel lo sabía, como sabía de la desilusión que había sido para ella saber que no podrían formar una familia en esa casa. Ahora la ilusión y los sueños de ver crecer por esa casa a sus hijos había vuelto a anidar en ella y él no quería desilusionarla por nada del mundo. Si una vez pensó que podía llegar a un acuerdo con Sara para comprar la casa entre los dos, quizás podría llegar a un acuerdo con su suegro para pagársela. Se lo propondría. De momento, les iba a hacer sonreír a todos, que esperaban con ansia su respuesta.
-Entremos- dijo por fin Miguel abriendo la puerta con la llave que Abel le había dado. Dejó pasar a sus suegros- Espera- dijo cuando Sara fue a entrar- No voy a dejar que entres así en nuestra casa- diciendo esto, tomó en brazos a su prometida y ante la mirada divertida del Gobernador y su esposa, cruzó el umbral, mientras Sara rodeaba su cuello con los brazos. Una vez dentro, el joven capitán dejó a su amada en el suelo, muy cerca de su cuerpo.
- ¿ Estás seguro de tu decisión ?- susurró Sara
-No. Sólo sé que tú quieres vivir en esta casa y yo también soñé con formar aquí una familia. Del resto, hablaré con tu padre. Ahora, disfrutemos de este momento- le dio un pequeño beso en los labios.
Después, ambos se dieron la vuelta y admiraron su casa. Fueron recorriendo las estancias, uno junto a otro. Miguel y Sara abrían y cerraban puertas. Regresaron a la sala
-¡ Esto es precioso !- exclamó Sara una vez estuvieron frente a Abel y Elvira, que les esperaban sentados en la sala- ¡ Y enorme !
-Disfrutad de la visita- dijo Elvira con una sonrisa que delataba las muchas sorpresas que les esperaban por la casa- Hay muchas cosas para ver. Nosotros os esperaremos aquí.
Re: FORONOVELA: Cerrado
#2940 10/10/2012 - 16:36
Sara y Miguel fueron recorriendo la casa, invadidos por la emoción. Era enorme. Subieron por la amplia escalera y llegaron a la planta de arriba, donde siguieron abriendo puertas. Entraron en cada habitación que iban descubriendo.
-¡ La habitación del bebé !- Sara estaba emocionada. Entró en la habitación y contempló que todas las cosas que habían comprado para el bebé estaban allí- Aquí pondremos la cunita, Miguel. Es maravillosa. Mira cuánta luz entrará por estas ventanas. ¡Y mira cuánto espacio tendrá para jugar !- Sara caminaba por la habitación, seguida con la mirada por Miguel, que no podía dejar de sonreír al verla tan feliz. Sara abrió una puerta, y sonrió con satisfacción- Y se comunica con nuestra habitación.
Miguel ya estaba detrás de ella. Ambos miraban la habitación principal. Era muy amplia. Presidiendo la estancia, vieron una gran cama. Sobre ella, pulcramente planchado y listo, el uniforme de Miguel.
- ¡ Tu uniforme !- exclamó Sara acariciándolo- ¡ Cómo echo de menos verte con él !
-Mañana me verás con él, mi amor.
-¿ Y no sería posible verte ahora ? Me muero de ganas. Quiero ser la primera persona que te vea como capitán de Arazana. Por favor…- Sara se había acercado a él y le susurraba mimosa.
-Sabes que no puedo ni quiero resistirme a tus deseos, Sara, pero ¿ tiene que ser ahora ? Nos están esperando. Puedo ponérmelo después, cuando volvamos de cenar.
-¿ Sigues de vacaciones ?- preguntó Sara.
-Como ya acepté el cargo, desde el mismo momento en que he pisado este pueblo de nuevo, estoy al servicio del cuerpo.
-Entonces, tienes que ponértelo, Miguel. Los oficiales lo llevaban puesto. Tú mismo te sentirás mejor en esa cena con el uniforme. Póntelo.
-Está bien, Sara. Tú ganas. Me lo pondré- Y bajo la mirada satisfecha de Sara, Miguel comenzó a quitarse la ropa. Sara no podía apartar su mirada de él. Era perfecto. Sabiendo lo que pasaba en esos instantes por la mente de su prometida, Miguel sonrió y procedió a ponerse el uniforme. Sara se acercó para atarle los botones de la camisa y él se dejó hacer, mientras se ataba los botones de las mangas. Después, Sara le ayudó a ponerse la guerrera y ató también los botones, con mucho cariño y esmero.
-Me gusta verte con el uniforme, Miguel. Estás increíblemente atractivo. Tengo que decir que estás guapo con cualquier prenda que te pongas, aunque te prefiero sin ropa. Tienes un cuerpo admirable y me vuelves loca. Aún así, tengo que reconocer que has nacido para llevar este uniforme. Estás perfecto.
-Tú me verías perfecto con cualquier cosa, Sara
-La verdad, si. Tengo la inmensa suerte de que mi marido es perfecto.
-No lo soy, Sara. No obstante, me gusta que me veas así. Me gusta ser perfecto para ti. Ahora, antes de que me sienta ganas de quitarme este uniforme y te quite a ti ese vestido, sigamos viendo la casa o volvamos con tu padre y Elvira, que nos están esperando.
-Casi mejor, bajemos- dijo Sara divertida- Aunque aún nos queda casa por ver.
Miguel siguió a Sara hasta una puerta que se encontraba en un lateral de su habitación. Al abrirla, vieron que era el cuarto de baño, pero una vez dentro, la sorpresa fue mayúscula para ambos. Allí, ante sus ojos, había una inmensa bañera, muy parecida a la que Sara tenía en Oxford.
-¡ Mira qué bañera, Sara !- Miguel estaba absolutamente emocionado- ¡ Es una auténtica maravilla !- Se había acercado a la bañera y giraba los grifos. Al ver caer agua por ellos, rió.
Sara lo miraba divertida, aunque para ella también había sido una sorpresa encontrarse esa bañera.
-¡ Tú lo sabías !- oyó que le decía Miguel- Tenías que saberlo. Tú sabías que tu padre había comprado esta casa. De otro modo, no habría mandado construir esta maravilla.
-No, Miguel- se defendió Sara- Yo no tenía ni idea. Esto ha sido también una auténtica sorpresa para mí.
-Ahora entiendo qué le enviaste a Juan Pérez. Eran los planos que tenía tu tío de la bañera.
-Sí. Envié los planos de la bañera a Juanito- dijo Sara- Pero en ese mismo envío le decíamos a mi padre que queríamos comprar esta casa. Le envié una carta pidiéndole que entregara los planos a Juan Pérez. Sabía que él podría construir esta bañera. Pero cuando recibimos la noticia de que la casa había sido vendida, todos mis planes y mi sorpresa para ti se fueron a pique. Nunca se me pasó por la cabeza que mi padre y Elvira la comprarían para nosotros. La bañera era una sorpresa que quería darte. Fue decepcionante saber que no podría darte ese capricho, pero veo que te lo han dado por mí. Nos lo han dado a los dos. Te aseguro que ha sido tanta sorpresa para mí como para ti, pero me alegro de que te guste. Estoy encantada. Para ser sincera, yo también iba a echar de menos la bañera de Oxford, pero sobre todo, los baños contigo. Nunca te lo dije porque conservaba la ilusión de poder encargarla un día para ti.
-Gracias Sara. Eres maravillosa.
-¿ Lo dices por la bañera ?- bromeó Sara- No he tenido nada que ver.
-No lo digo por la bañera, Sara. Lo digo porque de verdad pienso que eres maravillosa. Nunca dejaré de repetirlo. Eres la mujer más maravillosa y perfecta del mundo. La única y la mejor. Y te amor profundamente.
-Y yo te amo a ti y me alegro de que seas feliz a mi lado. Es mi propósito en la vida: hacerte feliz y ser feliz a tu lado- Sara le besó y Miguel rodeó su cintura con sus brazos.
-Sara- dijo mientras ella le besaba- Nos están esperando.
-Si- Sara se apartó y miró a Miguel- Será mejor que nos vayamos- y entrelazó su mano con la de Miguel.
Así, juntos, abandonaron el cuarto de baño y la habitación. Regresaron al salón, donde Mary y Doris se ofrecían para ayudar en la cena en casa del Gobernador. Al final, Elvira resolvió que irían a echar una mano y que, dado que aún no conocían el pueblo, su cochero les acercaría mientras ellos esperaban allí. Doris, que había estado preparando la cena, ofreció llevarla. La idea fue acogida con entusiasmo. Doris era una estupenda cocinera y su fama le precedía. Una vez los empleados salieron del salón, Abel tomó la palabra.
-¿ Qué os ha parecido la sorpresa ?- preguntó
-Dirás las sorpresas, padre- dijo Sara- Maravillosas, pero no tenías que haberte tomado tantas molestias. Es demasiado.
-No vamos a volver otra vez con lo mismo, hija. Yo quería haceros un gran regalo. Cuando recibí tu carta, se me ocurrió que la casa era el regalo perfecto. Y cuando leí que querías construir una bañera para darle una sorpresa a Miguel, pensé que era una idea extraordinaria. De este modo, si la bañera estaba construida para cuando recibierais vuestro regalo, no tendríais que meteros en obras. Sería bastante incómodo, mucho más estando embarazada. Pero todo tenía que ser una sorpresa. Siento haberos hecho creer que no podríais vivir aquí y que os desilusionarais. Ahora sólo tenéis que disfrutar.
-Yo te doy gracias infinitas, Abel. Esa bañera es maravillosa. Es algo que todo el mundo debería poder tener. Un baño con agua caliente es lo mejor para terminar un día agotador- sentenció Miguel.
-A Elvira también le ha llamado la atención y tiene intenciones de pedirle a Juan Pérez que construya una en nuestra casa.
-Hacedlo- aconsejó Sara- Es una auténtica delicia
-Prefiero esperar un poco hasta que Juan me diga que puede hacerlo. Está estudiando la forma de conseguir que podamos disfrutar de agua caliente directamente del grifo. Sólo tenemos que esperar.
-Pues si alguien puede conseguirlo, es Juan Pérez- dijo Miguel- Ese muchacho tiene mucho talento.
-Me consta que se esta informando ya de cómo hacerlo. Estoy seguro de que lo logrará- dijo Abel
 
 
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