Me encanta tu último párrafo, Raquel

Yo creo que, estéticamente, el inconveniente de Alex y Aída es eso. Alex es muy alto y Aída es algo bajita pero vamos, como tú dices, mejor la maneja... Jajaja
A mí me encanta Candela. Aída lo hace fantásticamente bien. Es dulce, simpática, agradable y muy buena consejera. Ha sufrido mucho en la vida y ahora trata de aconsejar a los demás basándose en sus propias experiencias. Lo hace con respeto y criterio. Me parece una mujer fabulosa y alguien ideal para sacar a Tristán del hoyo en el que se ha metido (aunque sus hijos, obviamente, también jueguen un papel importante).
Sé cuál es el problema con Candela. Lo sé. Yo si me viera en las mismas pensaría igual. Que sólo puede existir Pepa en la vida de Tristán. Pero como no es así, pues no puedo pensar así. Y para mí, después de Pepa (muerta y enterrada, aunque no sea en su tumba, pienso yo), no hay nadie más adecuada para Tristán que alguien como Candela. Una persona que le entiende y que aguanta su mal carácter como tal vez, nadie ha hecho.
La sonrisa que le sacó ayer es el primer paso de algo que me barrunto muy hermoso. Una relación a fuego lento pero, lo importante, un cambio para Tristán que empieza a borrar, aunque sea a pasos minúsculos, esa oscuridad que le rodea.