


Eduardo y Carol están sentados comiendo sin decirse ninguna palabra.
EDUARDO: Bueno… ¿y qué tal el día?
CAROL: Mejor que el tuyo de ayer, lo dudo.
EDUARDO: Y… ¿Arturo? ¿Qué tal con él?
CAROL: Rompimos, por eso estoy aquí.
EDUARDO: Joder hija, eres igual de seca que tu madre.
CAROL: ¿Tienes un problema?
EDUARDO: No no, si yo a tu madre la quiero mucho…
CAROL: Ya…
EDUARDO: Cariño, ¿me pasas el salero?
CAROL: ¡¡¡Te tiraste a la alquilada!!! ¡¡¡Y a la fea!!!
EDUARDO: ¡No llegamos a culminar el acto! Asique en teoría no ha pasado nada…
CAROL: ¡Has engañado a mamá! ¡Mamarracho! ¡Todos los tíos sois iguales!
EDUARDO: ¡No te permito que hables así a tu padre!
CAROL: ¡Si es que te estampo esa cabezota que tienes! ¡Cómo se te ocurre ponérselos a tu mujer! ¡Te va a matar!
EDUARDO: Si ella no se va a enterar, ¿verdad?
CAROL: Hoy es San Valentín, así que más te vale prepararla algo bonito. Hazla algo que demuestre que de verdad la quieres.
EDUARDO: Si hago eso seguro que sospecha…
CAROL: ¡Que he dicho que lo hagas! ¡Cojones!
EDUARDO: No me gustan esas maneras de hablar que tienes.
CAROL: ¡Tú come y calla!
Brígida llega a casa.
BRÍGIDA: ¡¿Qué tal familia?! ¿Cómo lo habéis pasado?
CAROL: Unos mejor que otros…
BRÍGIDA: ¡Hija! Mírala que guapa está ella con el vestido que la regalamos por su cumpleaños.
CAROL: Mama, hace años que ni me llamas por mi cumpleaños, ¿cómo me vas haber comprado tú esto?
BRÍGIDA: Hija, es que estamos en tiempos de crisis, yo ahorro y te envió un correo.
CAROL: ¿Los últimos 10 años hemos estado en crisis?
BRÍGIDA: Em… Eduardo, ¿qué tal las alquiladas? ¿Alguna fiesta?
CAROL: Una se pegó un buen festín…
EDUARDO: ¡Todo normal! Por cierto, hoy es San Valentín, te tengo una sorpresa…
BRÍGIDA: ¿Pero San Valentín no es el día de los enamorados?
EDUARDO: Sí, el 14 de febrero.
BRÍGIDA: ¿Y por qué lo celebramos entonces?
EDUARDO: Porque nos queremos mucho, ¿no? Me voy a prepararlo, ponte guapa esta noche, más de lo habitual.
Eduardo se marcha.
BRÍGIDA: Carol, ¿tu padre se ha drogado o algo por el estilo?
CAROL: No, ¿por qué?
BRÍGIDA: No sé…

En casa de las chicas. Llaman a la puerta.
JUDITH: ¡Ah! Eres tú...
PABLO: ¿Que tal has dormido preciosa?
JUDITH: ¿Perdón?
PABLO: ¿Has preparado ya mis cosas? Las tuyas las tengo aquí (le señala unas cajas).
JUDITH: Si, pasa y cógelas.
PABLO: ¿Ni siquiera me vas a invitar a tomar algo?
JUDITH: A ti ni agua.
PABLO: ¡Venga hombre que hoy es San Valentín! ¿No tienes con quien celebrarlo y por eso estás así?
JUDITH: Puede... ¡A ti que más te da!
PABLO: No, si yo solo venia a por mis cosas y a darte esto. (La besa) Feliz día.
Pablo se marcha dejando a Judith sin habla.
NINES: ¡Hostias! ¡Qué estás mojando las bragas por el loquero!
JUDITH: ¿Que que que dices? Calla y ayúdame a meter estas cajas en casa.
NINES: Hablando de mal de amores, mira quien viene.
Enrique se acerca a la casa con un ramo enorme de flores.
ENRIQUE: Judith, mi amor, perdóname y vayámonos a vivir este hermoso día juntos a una casa rural que he alquilado en Torre Molinos.
NINES: ¡Oh! Torre Molinos, ¡que romántico!
JUDITH: Enrique, que me dejes de una vez, ¿no te aburres?
NINES: Tendrá que estar muy aburrido ya que con esto de la crisis han paralizado las obras, ya no tiene nada que hacer en todo el día.
ENRIQUE: Oye perdona, yo tengo una edad estupenda para salir con una moza de 30 años.
NINES: Si, para que te ayude a cruzar la carretera, porque para otra cosa...
JUDITH: Enrique, ¡déjame ya! He pasado página.
ENRIQUE: ¿Hay otro hombre? ¿Es eso no?
NINES: El loquero, ya te lo he dicho yo.
JUDITH: No tengo que darte explicaciones, hasta nunca.
Judith cierra la puerta de un golpe.
JUDITH: Que mono, me traía flores...
NINES: ¿Otra recaída? Pues yo estoy hasta el culo de levantarte el ánimo, llama a mi prima.
JUDITH: Por cierto, ¿dónde está?
NINES: Se la ha llevado el novio a pasar el día a la sierra, ya ves tú, a pasar frío, con lo bien que se está aquí.
JUDITH: Jo, yo quiero alguien que me lleve a esos sitios...
NINES: ¡Pues llama a un taxi! Mira que eres simple.
JUDITH: Pero no quiero ir sola.
NINES: Pues díselo al loquero, que parece estar interesado.
Llaman a la puerta.
CAROL: ¿Tú que hacías el otro día con mi padre?
NINES: Es obvio, ¿no?
CAROL: ¡¿Que por qué lo hacías?! ¿Es que tu familia está obsesionada con destrozar la mía?
JUDITH: Jajaja, ¿qué has hecho ahora?
NINES: El padre de ésta, que contrató mis servicios como Dama del Dolor.
CAROL: ¡¿Qué?!
JUDITH: ¿Aún lo tienes?
NINES: ¿Por qué lo iba a tirar? Es un trabajo cualificado como cualquier otro.
CAROL: Como le digáis algo a Brígida, os enteráis.
NINES: Que si que si, por cierto, dile a tu padre que me debe 100 euros, ¡que no me pagó el cabrón!
CAROL: ¡Encima pretendes que te pague!
NINES: Está bien, que no me pague, pero a lo mejor se me va la lengua...
CAROL: Que cabrona la enana, toma, 100 euros, ¡pero cállate!
NINES: 100 euros era mi tarifa anterior, ha subido, son 300 euros.
CAROL: ¿Cómo puedes tener tanto morro?
NINES: Hija, la crisis que nos afecta a todos.
CAROL: Toma, ¡pero ya no te doy más!
NINES: Dile a tu padre que cuando quiera repetir...
Carol se marcha furiosa.
JUDITH: Como te aprovechas.
NINES: Judith, ¡Toñín tiene hambre! Mira que carita.
JUDITH: No, si ya se la vi. Muy guapo. Y es raro, porque con los padres que tiene...
NINES: Envidia cochina que me tienes. Las más envidiosas son las madres que hay en el parque. ¡Qué pesadas! Que si Toñín es muy no se qué y no sé cuantos. Están amargadas con sus tristes vidas y sus hijos feos y se meten en mi vida.
JUDITH: ¿Sabes que hay concursos donde podrías ganar dinero por eso no?
NINES: ¿Por las madres pesadas?
JUDITH: No. Concursos de belleza infantil. Pagan muy bien.
NINES: ¡Coño! ¡Pues ahí que voy! ¡Por fin me vas a servir para algo!
TOÑÍN: Quiero palomitas.
NINES: Ya estamos...