Re: Como no me gusta la historia... voy y la cambio
#12 
28/04/2011 - 00:20
Uyyyy, la que he montado.
La verdad es que por ahora tan solo tengo 5 páginas escritas, algunas ideas sueltas y muchas ganas de seguir después de ver vuestra reacción.
Ahí va otro poquito
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Había tenido muchísima suerte al haber salido indemne de la acusación del ataque a Eugenia. El capitán Olmedo estaba que se subía por las paredes, pero no había podido hacer nada para retenerle, no había pruebas más allá de la herida de su brazo y ésta era circunstancial ya que habían encontrado rastros de sangre en la hoz que dejó en su tierra y, aunque les pesase a algunos, la intervención de Rafaelín había sido válida.
El teniente Romero también había sido justo con él, había llevado la investigación correctamente a pesar de las órdenes del capitán Olmedo y de la tensa relación existente entre ellos debido a Sara. Sabía que la joven amaba al teniente, que él no tenía ninguna posibilidad, pero ¿conseguiría olvidarla alguna vez?
Ahora lo más importante era descubrir al verdadero asaltante, ¿seguiría aún por los alrededores? ¿Estaría esperando un tiempo para no despertar sospechas? ¿Habría sido alguien de paso y no lo descubrirían jamás?
No era lo más sensato después de todo lo que había vivido, pero necesitaba estar solo para aclarar sus ideas, para pensar en cómo reconducir su vida. Sara era del teniente Romero y siempre lo había sido, él tan solo era un buen amigo, aunque aún le costaba admitirlo. Álvaro no se quedaría tranquilo; lógico, habían asaltado a su hermana en su propia casa, pero el odio que sentía hacia él lo había cegado dejando de lado lo importante: Eugenia. Cuando se calmasen las cosas iría a hablar con ella, la conocía desde siempre y sentía por ella verdadero cariño.
-¡Maldita sea! ¿Qué es eso que flota en el centro del río?- dijo para sí mismo. Al darse cuenta de que parecía una persona inerte se tiró al agua sin pensar que llegar al pueblo diciendo que había encontrado un cadáver no era el mejor modo de limpiar definitivamente su reputación. Según se acercaba descubrió que se trataba de una mujer joven y que no llevaba puesta gran cosa, ¿otra victima del asaltante? Cuando se encontraba a pocos pasos de ella, vio como el cuerpo se hundía y se apresuró a cogerla. Rápidamente la rodeó con sus brazos y la sacó del agua mientras ella se agitaba. -Gracias a Dios está viva- pensó.
-¿Está bien, señorita?- preguntó mientras la ponía en pie manteniéndola muy pegada a él.
- ¿Se puede saber qué pretende? ¿Ahogarme?- dijo la joven mientras se quitaba el pelo empapado de los ojos e intentaba deshacerse del abrazo del muchacho.
-¿Ahogarla, dice? Más bien todo lo contrario, señorita- dijo el joven arrastrando las palabras mientras la dejaba ir.- Estaba ahogándose cuando la he sacado del fondo del río.
-¿Ahogarme yo? Estaba descan… pero, ¿por qué le doy explicaciones?- dijo poniendo los brazos en jarras y pasando por el lado del muchacho para acercarse a la orilla.
- Será desagradecida…
- Le he oído- le gritó ella desde la orilla.- Muy bien, ¿quiere que le de las gracias? Pues muchas gracias…por casi ahogarme.
Él se giró y comenzó a andar hacia donde ella estaba en la orilla; allí estaba, estrujándose el cabello castaño para intentar secarlo sin percatarse de que la luz del sol le estaba jugando una mala pasada, la combinación de la ropa empapada y el contraluz hacía que no quedase margen a la imaginación.
- Entonces, ¿se puede saber qué estaba haciendo?- le preguntó él todavía sin salir del río. Dadas las circunstancias, su reciente detención y la joven casi desnuda, prefería no acercarse demasiado.
- Me estaba dando un baño- Respondió ella nerviosa al darse cuenta de lo poco apropiado de su vestimenta pero sin tratar de cubrirse; tenía que hacer ver que no se había dado cuenta del espectáculo que estaba dando.
- ¿Vestida?
- Así aprovecho y lavo también la ropa- Se acercó a su caballo, buscó algo en las alforjas y se lo tiró.- ¿Por qué no prueba a hacer lo mismo?
Él cogió lo que le había lanzado, una pastilla de jabón, y se rió de la ocurrencia mientras ella se alejaba tirando de las riendas de su caballo.