A LAS 00:15 HORAS

'Conexión Samanta' se sumerge en las Maras, pandilleros salvadoreños de extrema violencia

Estos "pandilleros" son pagados por las mafias para introducir drogas y vigilar sus respectivas zonas.

Por Redacción El 22 de Septiembre 2011 | 18:59

No sólo roban: también matan por encargo, extorsionan, se dedican a traspasar las fronteras de forma ilegal y se disputan territorios por el control y el tráfico de drogas. Son las Maras, los grupos de pandilleros más violentos de El Salvador, un país donde existe una tasa de 75 asesinatos por cada 1.000 habitantes.

'Conexión Samanta' ha conseguido adentrarse en los barrios más conflictivos y violentos donde operan estos grupos en un documento exclusivo que Cuatro emitirá este viernes, 23 de septiembre, a partir de las 00:15 horas.

Samanta Villar ha contado con la ayuda del padre Toño, un cura que lleva años trabajando en la reinserción de jóvenes pandilleros, en su recorrido por los barrios más conflictivos de El Salvador con el objetivo de entrevistar a varios miembros de una de las pandillas y hablar con las víctimas y vecinos del barrio que viven día a día episodios de extrema violencia.

La periodista ha vivido situaciones de alto riesgo; ha presenciado persecuciones y detenciones durante un operativo policial nocturno de la mano de los GRP (Grupo de Reacción Policial, el cuerpo de la Policía de intervención rápida); y ha sido testigo de la labor de la policía forense de El Salvador, entre otras situaciones que mostrará mañana el programa.

Brazos armados de las mafias del narcotráfico

A principios de los años 80 llegaron a Estados Unidos inmigrantes salvadoreños que escapaban de la guerra en su país. Algunos de estos jóvenes formaron la "Mara 18" y la "Mara Salvatrucha", que surgieron como organizaciones de protección de los barrios para impedir que otras pandillas abusaran de ellos.

Hoy en día, la actividad de estos pandilleros en El Salvador se ha radicalizado. Sus integrantes han pasado a ser carne de cañón para los "barones" del narcotráfico. Aprovisionados de armas pesadas y drogas para consumo propio, reciben dinero para controlar el comercio de estupefacientes y vigilar la zona. Sus filas están formadas en su mayoría por jóvenes sin recursos ni educación, por lo que tienen un alto riesgo de exclusión social y muy pocas posibilidades de reinserción en el sistema. Y es que cuando se ingresa en las "Maras" es para toda la vida: no está permitido su abandono -de hecho se considera como una "deserción"-, aunque se acepta que los jóvenes que pasan los 30 años vayan alejándose de la actividad delictiva lentamente, es decir, "calmarse" o "frenar".

El impacto de las Maras

Hace algo más de un año, un grupo de jóvenes de la "Mara 18" desvió un microbús de su ruta y quemaron vivos a todos sus pasajeros en Mejicanos, un barrio de sus rivales, la "Mara Salvatrucha". Uno de los integrantes de "los Salvatrucha", Geovanny, ha atendido a Samanta Villar tras la misa que se ha celebrado para recordar a las víctimas. Hace dos años, Geovanny salió de la cárcel después de haber pasado ocho tras las rejas: "La Mara Salvatrucha' era mi familia", afirma.

El joven reconoce ante las cámaras que ha colaborado en todos los delitos en los que puede participar un "marero": asesinato, extorsión y robo, hasta que en una refriega con la policía recibió un balazo que le atravesó el cuello. "¿Le diste alguna vez a alguien?", le pregunta Samanta. "Honestamente, yo creo que sí", responde Geovanny, que está marcado por todo su cuerpo con tatuajes que hacen referencia a su historia de vida, a los asesinatos y a sus compañeros caídos, lo que le convierte en objetivo mortal para el grupo rival. Pero Geovanny ya no tiene miedo: se dedica a su trabajo, a conversar con los jóvenes de su barrio intentando ayudarles y a intentar rehacer su vida junto a Isamara, hija de una de las víctimas del atentado del microbús.

Samanta también ha conocido a Carlos, de 27 años y padre de una niña de 3, que también trabaja en la panadería del padre Toño y que, al igual que Geovanny, está intentando salir adelante tras su salida de la cárcel. Ángela Salazar y su hija Darlyn son otras de las protagonistas de "Conexión Samanta": vecinas del barrio y sin trabajo, sobreviven como pueden. Con ellas, Samanta Villar ha acudido a la cárcel para conocer al hijo de Ángela, preso por asesinato y también relacionado con las "Maras".