OPINIÓN

Crítica de 'Yo fui un asesino: El crimen de la catana': El acertado estreno de DMAX en el true crime nacional

DMAX estrena los dos capítulos del documental de true crime los días 29 y 30 de noviembre en prime time.

Por Raquel Sáez El 29 de Noviembre 2017 | 12:50

DMAX estrena 'Yo fui un asesino' en una doble entrega que podrá verse en prime time los días 29 y 30 de noviembre. Un documental que se enmarca en el género del true crime. Siguiendo la línea de otras series documentales como 'Making a Murderer' o 'Amanda Knox', ambas producciones de Netflix, la cadena se une a Cuarzo Producciones para crear una visión de uno de los casos más sobrecogedores de los crímenes españoles.

'Yo fui un asesino'

'Yo fui un asesino' comienza lo que podría ser una serie de investigaciones con el caso del "asesino de la catana". Un joven, por entonces menor, asesinaba a sus padres y a su hermana pequeña con la nombrada espada japonesa en el año 2000. Así lo define el propio protagonista al comienzo de la pieza documental. El crimen alarmaba a los vecinos de la localidad murciana donde se producía y a la opinión pública española, en general.

No todas las preguntas tienen respuesta

La estética de 'Yo fui un asesino' se asemeja en rasgos generales, como decíamos, al estilo utilizado en otros documentales del género true crime. Muchas imágenes, muchos testimonios y, sobre todo, recreación de la escena del crimen. De esta manera, logran arrojar toda la información posible para que el espectador pueda formarse su propia idea en la cabeza de cómo sucedieron los hechos. La manera en la que se intercalan esas imágenes de archivo, con los testimonios y con las recreaciones consiguen trasladarte hasta el mismo momento del crimen.

La ambigüedad con la que tratan el caso, sin ofrecer opiniones directas se ve salpicada por la pregunta que se plantea: "¿Es posible la rehabilitación?". En la segunda entrega se puede ver cómo es la nueva vida de Rabadán. Una imagen que contrasta con la seguridad con la que habla al recordar los momentos en los que asesinaba a sus padres y a su hermana menor. Este contraste recuerda al que podía observarse, por ejemplo, en la citada pieza sobre Amanda Knox, en la que se exponía de tal manera de la protagonista que llegabas a olvidarte por un momento del crimen que podía haber cometido. En este caso, el contraste no es tan claro, puesto que él mismo reconoce que cometió el crimen y cómo lo hizo e incluso resulta curioso que él deje la puerta abierta a la posible no rehabilitación.

'Yo fui un asesino'

La figura de José Rabadán, clave

Como ya hicieran otras piezas del estilo se presenta al protagonista, en un comienzo, en un ambiente oscuro, aislado. La diferencia con otros documentales del género es que la presencia del protagonista es una novedad. Desde que cometiera el crimen hasta el estreno de 'Yo fui un asesino', José Rabadán se había mantenido en total anonimato. Quizás este sea uno de los principales reclamos para los espectadores, pues su testimonio aporta una visión diferente a la que pueden aportar los expertos con los que han contado.

Sin duda, uno de los puntos fuertes de 'Yo fui un asesino' es la intriga que desprende, incluso sabiendo cómo acaba todo. El testimonio de José Rabadán es indispensable en este aspecto, ya que el protagonista cuenta su versión de los hechos de manera pausada, intercalada con opiniones del comisario que llevó el caso o de periodistas que lo investigaron en el momento en que sucedió. Así, el espectador crea un estado de tensión al comparar las versiones de unos y otros. Una tensión que no hace más que aumentar al observar la seguridad con la que el protagonista habla. Un ejemplo: "Me llamo José Rabadán y maté a mis padres y a mi hermana con una catana. He sido juzgado, condenado y rehabilitado. De las dos primeras hay constancia, ¿y de la tercera?"

José Rabadán, a oscuras, en 'Yo fui un asesino'

Conclusión: Si algo funciona, ¿por qué cambiarlo?

La emisión del documental en el prime time de DMAX no hace más que confirmar el auge del género, cuya producción se ha visto multiplicado en los últimos años. En España, otros crímenes se habían tocado de una manera similar com sucedía con el caso Asunta, aunque la forma en la que tratan este asesinato se asemeja más a las producciones estadounidenses que las nacionales que hemos podido ver hasta el momento.

Es un acierto para los amantes del true crime, pues sigue el esquema que siguieron sus antecesores en este género: presentación de los hechos, repaso del crimen, versión del acusado y nueva vida. No hay grandes riesgos pero, si algo funciona, ¿por qué cambiarlo? 'Yo fui un asesino' ofrece una interesante manera de profundizar en uno de los crímenes más polémicos y cuestionados de nuestro país de la mano de multitud de testimonios que no dejará indiferente a nadie.