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EN NOVA

David de Jorge ('El sabor es ciego'): "Nunca me he considerado competidor de Karlos Arguiñano, somos colegas"

El cocinero vasco que regresa a la televisión en un nuevo concurso culinario avanza las claves de su proyecto en Nova y hace balance de su carrera profesional.

Beatriz Prieto Sábado 5 Mayo 2018 12:10

Nova se ha convertido en una de las cadenas temáticas de más éxito, por ello no sorprende que haya decidido iniciar una nueva etapa repleta de estrenos, regresos y sorpresas, todo bajo el lema "Ponte Nova". El 23 de abril Soraya Arnelas se convertía en embajadora de esta campaña que incluye algunos lanzamientos como el del concurso culinario 'El sabor es ciego', presentado por David de Jorge.

David de Jorge junto a una de las concursantes de 'El sabor es ciego'

David de Jorge junto a una de las concursantes de 'El sabor es ciego'

El conocido vasco, al que muchos conocerán por sus "guarrindongadas" en 'Robin Food', regresa a la televisión tras un año de ausencia, lo hace con este nuevo concurso culinario que Nova emite todos los sábados a las 14h30. En el formato, basado en el programa 'Blind Taste' y producido por Bainet, cuatro concursantes pondrán a prueba su ojo a la hora de cocinar, para después poner nota, a todos los platos, a ciegas. Con motivo del regreso de David de Jorge, FormulaTV ha tenido la oportunidad de hablar con él para conocer sus impresiones sobre esta nueva etapa profesional.

¿Cómo has vivido el regreso a la televisión después de un largo respiro?

La verdad es que con mucha ilusión, con muchas ganas. Como suelen decir los campesinos, he dejado la tele "en barbecho" para intentar recoger otra vez patatas, porque llevaba ocho años en tele y prefiero que me echen de menos, antes de que se aburran de mí. Este último año lo he dejado tranquilo para que la gente descanse y la verdad es que vuelvo con mucha ilusión y con muchas ganas.

¿Cómo afrontas tu estreno como presentador de un concurso culinario?

Bien, con mucha ilusión, con mucha responsabilidad y con muchas ganas de agarrar el reto con las manos. La verdad es que estoy muy ilusionado porque me los estoy pasando muy bien. Me estoy divirtiendo mucho y, sobre todo, me estoy riendo mucho, porque a fin de cuentas, 'El sabor es ciego' no deja de ser entretenimiento. Es de lo que se trata. Estoy muy contento.

El formato no tiene nada que ver con un programa de cocina clásico

¿Alguna vez te habías planteado ser presentador de un concurso?

No, fue algo que surgió sin más. La verdad es que, de alguna manera, soy un poco "hombre-orquesta". Estos últimos años de 'Robin Food', como he estado solo delante de la cámara me ha tocado hacer un poco la labor de todo: de cocinero, de presentador, de invitado, porque al final estás solo y tienes que responder tus propias preguntas, y ese tipo de cosas. Es verdad que el formato que estoy haciendo no tiene nada que ver con un programa de cocina clásico, pero me siento muy cómodo. Estoy muy contento con el reto y con muchas ganas de dar mucha caña durante mucho tiempo.

¿Hasta qué punto ha estado involucrado en la preparación de 'El sabor es ciego'?

Al cien por cien. A tope, desde el minuto uno. Teniendo en cuenta que es un formato que hemos tenido que adaptar un poco a la personalidad del presentador, a lo que pensamos que tal vez en España se busca en un concurso de cocina. Llevamos ya muchísimos meses trabajando, un equipo muy grande, y la verdad es que estamos todos muy ilusionados con el estreno de mañana.

¿Cómo será exactamente la mecánica de 'El sabor es ciego'?

Es muy divertido. Vienen cuatro concursantes que no se conocen hasta que se encuentran en el plató y yo lo que hago es, en cuanto presento el programa rápidamente, les explico que tienen que hacer dos recetas en el mismo tiempo, que es una hora, con los mismos ingredientes (todos tienen los mismos ingredientes encima de la mesa) y luego cuentan con el inconveniente de que no les dejo probar lo que están cocinando. De alguna manera, están cocinando a ciegas, que es muy difícil. No pueden meter ni el dedo ni la cuchara en el guiso y tienen que ir tanteando un poco lo que van haciendo.

Luego, una vez que terminan las dos recetas, con todo el inconveniente que supone hacerlas en una hora, aunque sean recetas sencillas, es complicado hacerlo delante de las cámaras, les vendo los ojos a los cuatro. Todos tienen que probar lo de todos y tienen que puntuar del uno al cinco lo que prueban. Una vez que terminan de puntuar, yo hago lo propio a ojos descubiertos y la suma de sus puntos y los míos proclaman al ganador, que se lleva, todas las semanas, 2.000 euros. La verdad es que es una experiencia muy divertida porque, por ahora, todos los participantes con los que hemos grabado se han ido a casa muy contentos. Es un programa muy ágil, muy emocionante, muy divertido y alrededor de una cocina, que eso siempre es bueno.

David de Jorge prepara a un concursante para catar los platos en 'El sabor es ciego'

David de Jorge prepara a un concursante para catar los platos en 'El sabor es ciego'

¿Cómo calificas tu experiencia durante las grabaciones de 'El sabor es ciego'?

Alucinante, porque son grabaciones muy largas, pero nos reímos mucho. Y yo creo que eso es fundamental. Es algo que siempre me ha pasado en tele: en el momento en el que estás en un plató de televisión y estás haciendo un programa de entretenimiento, es fundamental que lo que esté sucediendo, en este caso que sea divertido, que produzca mucha carcajada, se transmita a través del televisor a la gente que está sentada en el sofá. Es auténtico, el programa. Y la verdad es que está siendo muy divertida la experiencia y estamos muy contentos todos porque nos lo pasamos muy bien. Nos da pena irnos a casa cada vez que tenemos que salir del plató.

Además del hecho de que los concursantes prueben y valoren los platos a ciegas, ¿qué más crees que diferencia 'El sabor es ciego' de otros concursos culinarios como 'Ven a cenar conmigo' o 'Mi madre cocina mejor que la tuya'?

No tengo ni idea. Tampoco soy un consumidor de televisión que te pueda explicar que diferencias tienen unos concursos con otros. Lo único que puedo decir es que 'El sabor es ciego' no pretende hacer apostolado de nada. No queremos tampoco ponernos serios, porque hablar de gastronomía es muy aburrido, en plan serio, como ponerse en plan Papa de Roma. Nosotros lo que queremos es hacer un programa de entretenimiento, alrededor de la cocina, con un presentador que está loco perdido, que soy yo, con cuatro concursantes muy valientes que vienen a pasar un rato agradable.

Lo único que pretendemos es hacer televisión, nada más. ¿Y la diferencia con otros programas? No lo sé, tendrá muchos puntos en común, como es que seguramente en esos programas hay cazuelas, hay fuego, hay fogones, hay cucharas y hay platos. La verdad es que no me he parado a analizar, ni nos hemos parado nadie a analizar diferencias entre otros programas y el nuestro. De hecho, yo siempre suelo decir que cuantos más programas de cocina haya, la televisión será más luminosa. El único objetivo que tiene un programa de cocina es el bien de la humanidad y el bien del televidente. Lo único que pretende un programa de cocina es divertir y entretener. Ojalá convivamos todos en la televisión.

Cuantos más programas de cocina haya, más luz tendrá la televisión
¿Qué características crees que ha de tener una persona para participar en un concurso culinario como 'El sabor es ciego'?

Ser muy valiente. Yo lo tengo clarísimo. Ser muy valiente y tener ese añadido que no tienen el resto de mortales que es levantar el culo del sofá, llamar el teléfono para apuntarse a un casting, pasar una entrevista, tener interés por encontrarse conmigo y encontrarse con los televidentes en un programa de cocina. La verdad es que cuando entro al plató y conozco a los concursantes (porque antes no tengo contacto con ellos), en cuanto veo esas sonrisas, esa felicidad que tienen en la cara en cuanto me ven, eso ya justifica todo. Vienen con mucha ilusión, así que lo que yo creo es que hace falta valentía para ir a la televisión.

¿Alguna vez has considerado la idea de participar como jurado en alguno de los concursos culinarios de televisión como 'TopChef' o 'MasterChef'?

Muchas veces. He ido de jurado en muchos concursos de la tele, como invitado. Nunca he estado presentando un concurso, es la primera vez que lo voy a hacer, pero de jurado he trabajado en muchos concursos de la tele y, a lo largo de toda mi vida, me han invitado a muchos concursos fuera de la televisión para ejercer de jurado, entre otras cosas. No es una experiencia nueva, pero sí lo está siendo en tele. Esto de los concursos es algo que los cocineros tenemos muy asimilado.

Con más de 1000 programas de 'Robin Food' emitidos a las espaldas, habrá muchos momentos inolvidables. ¿Cuál de ellos te impactó más?

Muchísimos. Hay uno que se ha repetido mucho a lo largo de estos años, que es que Martín Berasategui y yo hemos podido cocinar juntos durante muchos programas, porque en estos últimos ocho años he cocinado prácticamente todas las semanas con Martín, hemos cocinado los dos, y eso es algo muy grande. Han pasado muchos invitados que me han hecho mucha ilusión, como fue el caso de Karlos Arguiñano, que estuvo invitado cocinando conmigo en el programa y fue inolvidable. También recuerdo, por ejemplo, a Juan Echanove, que añadiendo brandy a una cazuela se quemó las pestañas y los pelos de los brazos. Cosas muy divertidas.

Sin duda, ¿'Robin Food' marcó tu vida, verdad?

Han sido muchos programas, muchas experiencias y muchísimas recetas. Sobre todo, lo que más me impacta después de tantos años es el cambio físico que he sufrido yo porque en los últimos seis o siete años he adelgazado 130 kilos y toda esa evolución se puede ver en los programas de cocina. Fíjate si hemos vivido momentos importantes que hasta el presentador del programa, que he sido yo, ha ido cambiando hasta físicamente. Por eso recuerdo esos años con mucha ilusión.

Martín Berasategui y David de Jorge en 'Robin Food'

Martín Berasategui y David de Jorge en 'Robin Food'

De los invitados que han pasado por 'Robin Food', ¿con cuál te quedarías como compañero de cocina?

Con Martín Berasategui. Clarinete, vamos. Y luego tendría también a Karlos Arguiñano. Si nos juntamos los tres, podemos montar unas timbas importantes. La verdad es que los tres podríamos llegar muy lejos, incluso a la luna si hiciera falta.

En tu programa 'Robin Food', llama especialmente la atención la sección Guarrindongadas. ¿Te has llevado más de una sorpresa con las recetas que habéis recibido?

Muchísimas. La "guarrindongada" es una cosa muy seria. A pesar de que tenga un nombre guarrindongo y pueda parecer una asquerosidad, muchas veces te llevas una sorpresa. Entre otras cosas, porque la guarrindongada, normalmente, suele ser un bocata imposible o una mezcla de cosas que aparentemente dices que no pueden funcionar pero de repente te la metes en la boca y alucinas en colorines, en el sentido positivo. Aunque hay veces que hay guarrindongadas infectas. Pero a mí me gusta hablar con mucho respeto de las guarrindongadas. Además, yo creo que es cosa de todos los españoles, que seguro que podemos confesar al menos una guarrindongada o dos.

Cocineros como Karlos Arguiñano son un espejo en el que mirarse

Tras el salto que diste a Telecinco con 'Robin Food', ¿viviste alguna especie de comparación o signo de competitividad con otros cocineros televisivos como, por ejemplo, Arguiñano?

Competir en ningún caso, al revés. La televisión es como una pecera, es como si entras en un acuario: al final es una pantalla de cristal dentro de la que hay muchos peces. En el caso de los cocinero, tenemos una ventaja respecto al resto de oficios, seguramente, y es que nos respetamos mucho y nos queremos mucho. Así que, cuanta más cocina haya en televisión, que además somos colegas antes que presentadores de tele, muchísimo mejor. Yo en ningún caso me he sentido competidor ni de Karlos ni de nadie. Al revés: me he considerado colega. Además, en el caso de Karlos le tengo un respeto reverencial porque es pionero y porque lleva siendo número uno desde hace ya treinta años. Al final no son más que espejos en los que mirarse.

Yo creo que si vas a la tele con la actitud de hacer carreras o de competir, yo creo que no llegarás muy lejos. Al revés. A la tele hay que desembarcar con la capacidad de disfrute total, con ilusión, intentando encandilar al televidente, que ese es el único objetivo de un programa y de quienes hacemos la tele: que el que esté sentado en el sofá esté entretenido, se lo pase bien y no se acuerde del mando a distancia porque no tiene ganas de cambiar de canal y se quiera quedar contigo. Yo creo que lo de la competitividad en televisión no vale para nada.

¿Cuáles son las principales diferencias que notas a la hora de trabajar para una cadena autonómica o para una nacional?

Si te soy sincero, absolutamente ninguna. Eres el mismo individuo, en muchos casos siempre es el mismo equipo de trabajo. Yo lo que he conseguido es que en cada uno de los canales en los que yo he trabajado lo que he hecho es aprender mucho de tele, porque quienes están detrás de esas corporaciones o de esas empresas, de esas televisiones, da igual si son públicas o privadas, saben mucho de tele. Lo que yo he hecho siempre es abrir mucho los ojos, mucho el oído, aprender mucho y sentirme muy privilegiado porque a través de esas televisiones he tenido la suerte de poder llegar a los televidentes y que los televidentes me vean. Que al final, ese es el objetivo: que la gente que esté en casa, como he dicho antes, esté entretenida, se divierta y pase un momento agradable. Yo creo que trabajar en distintas teles, a mí lo que me ha supuesto es como estar en muchas universidades.

¿En qué proyectos trabajas actualmente, además de presentar 'El sabor es ciego'?

La verdad es que 'El sabor es ciego' me quita mucho tiempo de mi vida. La producción de un programa de televisión es muy laboriosa y se hace con mucho interés y dedicándole muchas horas. La suerte que tengo es que además de la televisión, soy cocinero, pero tengo la suerte de poder transmitir toda esa felicidad del puchero y de los guisos a través de la escritura, escribiendo en muchos periódicos, muchos libros, o a través de la radio. Además soy socio de Martín Berasategui y tengo la suerte de llevar veinticinco años con él y te puedes imaginar que con Martín Berasategui no hay tiempo para aburrirse. La verdad es que mi base central está en el restaurante de Martín Berasategui en Lasarte, que es donde tengo el plató de televisión y donde tenemos las oficinas, y allí no hay un minuto que perder. Me sigo dedicando a lo que me gusta, que es cocinar, desde hace muchos años, y estoy encantado.

David de Jorge posa con el premio de 'El sabor es ciego'

David de Jorge posa con el premio de 'El sabor es ciego'

Si tuvieras que escoger un tipo de medio de comunicación entre aquellos en los que has trabajado, ¿con cuál te quedarías?

Yo creo que el más completo es la televisión. Tiene la virtud de la improvisación que en un momento dado te puede dar la radio. Además, hay un trabajo de guionización potente, aunque luego te saltes los guiones, pero es muy importante la escritura, es muy importante saber lo que quieres transmitir y volcar las ideas sobre el papel. Creo que la televisión es como el medio de comunicación, en mi caso, perfecto porque aúna la virtud de la escritura con la frescura de la radio y es un poco un compendio de todo.

Yo donde más cómodo me siento y donde más a gusto trabajo y donde más me entusiasmo, sin ninguna duda, es en la tele, que te da mucho gustazo hacerla. Cuando resuelves un texto que vas a publicar, con soltura y estás orgulloso de lo que has escrito, estás muy cachondo. O cuando cierras los micrófonos y has hecho una intervención en radio buena, pues también estás muy cachondo. Pero cuando haces tele y pasas un día de producción redondo, le das forma a un programa que vale la pena, no hay nada que lo iguale. A mí la tele me gusta mucho.

¿Qué sorpresas podemos esperar de 'El sabor es ciego'?

Creo que el resumen de 'El sabor es ciego' es que es un programa fresco, muy divertido. Es un programa que dura cuarenta minutos, así que en ese sentido nos alejamos de esos programas tan largos que muchas veces son aburridos y que te quedas dormido. Y sobre todo es un programa en el que los concursantes se llevan muchas sorpresas en el sentido de que lo que yo he notado es que los que vienen muy subiditos, luego mastican la derrota; y los que vienen más humildes, más cabizbajos, de repente ganan.

Yo insisto mucho en que se tiene que batir el cobre cocinando con arrojo, con ganas. Pero muchas veces no gana el que mejor cocina, lo que se convierte un poco en la sorpresa del programa: que lo de taparse los ojos desconcierta mucho y va a provocar muchas sorpresas y mucho entretenimiento.

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