
Azad, dado por muerto
Esposa joven
Azad, dado por muerto
Ali cuenta en la mansión que el vehículo penitenciario en el que viajaban pisó una mina en Irak y que Azad ha muerto; Zümrüt le culpa de todo y viaja con Devran a llorar ante su tumba. Pero Azad sigue vivo: herido y perseguido por los peshmerga, un compañero de celda le cuida y le oculta su identidad, y él empieza a sospechar que Devran está detrás de la trampa, mientras Devran paga al conductor del camión para que desaparezca. Melek se niega a creer que Azad haya muerto. Acosada por los prestamistas, ve cómo Devran le cierra las puertas de cada empleo y del banco, hasta que un tal Sacit salda su deuda y le da trabajo en su taller. Allí el capataz, Dilaver, que cumple órdenes de alguien que quiere echarla del pueblo, la acosa y luego la acusa en público de perseguirle, y una multitud se reúne para expulsarla. Raşit, mientras, reparte claveles en campaña con su asesor, Hilmi.