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FANTÁSTICA MISERIA

Crítica de 'Una serie de catastróficas desdichas': Refrescante adaptación entre lo real y la fantasía

La serie de Netflix plantea una historia que muchos conocen, pero llevándola todavía más allá.

Ana Leyda Miércoles 18 Enero 2017 16:01
Esta noticia contiene spoilers

"Deja de mirar, deja de mirar", así te advierte la intro de la nueva serie de Netflix 'Una serie de catastróficas desdichas'. Y es que, al igual que los libros y la película, esta es una historia en la que a los pobres hermanos Baudelaire les pasa de todo, y nada bueno. El mismo narrador, Lemony Snicket, te avisa nada más empezar el piloto que esta no es una historia para aquellos que sean muy sensibles, esperar un final feliz es inútil.

Los hermanos Baudelaire en 'Una serie de catastróficas desdichas'

Los hermanos Baudelaire en 'Una serie de catastróficas desdichas'

Este ya es un punto fuerte de la serie frente a la película con el mismo nombre, que se estrenó en 2004: la presencia de Snicket, que es a la vez un personaje ficticio y el pseudónimo del escritor de los libros. Interpretado por Patrick Warburton, es el parecido razonable de Don Draper que se encarga de contarnos los trágicos hechos que persiguen las vidas de Violet (Malina Weissman), Klaus (Louis Hynes) y Sunny. Navegando por los túneles bajo la ciudad, navega a la vez los misterios que se desvelan, entrando y saliendo de las escenas en las que se desarrolla la acción sin ser visto por los personajes.

Por otro lado, Neil Patrick Harris es otro gran punto a favor de esta serie. Su Conde Olaf es igual de terrorífico y desagradable como Jim Carrey en su día, con una caracterización infalible y un talento musical y teatral añadido que no le viene nada mal al personaje. La crueldad con la que trata a los niños no nos deja indiferentes y nos sentimos sobreprotectores de estos pobres huérfanos desde el primer momento.

Además, este contraste de lo puro y amable y lo sucio y cruel, también se ve muy reflejado en la imagen. Los colores pastel que acompañan a los niños Baudelaire y en gran medida a la Jueza Strauss (Joan Cusack), chocan con los negros y grises de la polvorienta mansión del Conde Olaf, creando unos decorados y una fotografía que flotan entre lo real y la fantasía y entusiasmarán a los fans del cine de Wes Anderson.

La cruda realidad

La adaptación de Netflix de 'Una serie de catastróficas desdichas' anuncia que lo que vamos a ver puede hacernos sentir miserables, sí, pero no creemos realmente que esto sea cierto del todo hasta que no llega ese punto crucial en el piloto; el punto de no retorno: el momento en el que el Conde Olaf le da una bofetada a Klaus. Snicket cuenta, y ha estado siempre contando, una realidad muy dura: que muchos adultos ignoran o no quieren ver cuando un niño está siendo maltratado en su casa. Pero en anteriores adaptaciones de los libros, el maltrato nunca se ha vuelto físico, y es en este momento en el que el espectador piensa "esto es serio, esto es real", y esta vuelta de tuerca le da aun más profundidad a la ficción.

Aún así, el piloto quiere dejarnos con algunas esperanzas y, ya de paso, una gran expectación por saber qué pasa después. En las últimas escenas descubrimos que los padres de los Baudelaire realmente no murieron en el incendio, sino que han sido secuestrados. ¿Conseguirán los Baudelaire reunirse de nuevo? ¿Tendrán finalmente un final feliz? Ya puedes ver la temporada entera de 'Una serie de catastróficas desdichas' en Netflix, una refrescante adaptación para los que se quedaron con ganas de más.

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