Era vox populi que el 'Debate electoral 4-N' no iba a ser un paseo por el parque para ninguno de los cinco principales candidatos a la presidencia del gobierno. El cruce de zascas y reproches ha sido una constante y uno de los más reseñables ha sido el que han protagonizado Pablo Iglesias (Unidas Podemos) y Santiago Abascal (VOX), que ha tachado al primero de tener pavor a pronunciar el nombre de España.

"A mí usted no me va a dar ninguna lección de ser español", contestaba un cabreado Iglesias, que, además, aprovechaba para aportar aquellos argumentos que le hacen sentirse "orgulloso". "Todavía, en mi patria, cuando alguien necesite un trasplante de riñón, le van a atender en los mejores hospitales públicos y lo harán en euskera, galego, catalán o en castellano", esgrimía, para culminar: "No me importa presumir de un país en el que, a diferencia de los Estados Unidos, tienen una sanidad pública universal".
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El de Unidas Podemos contraargumentaba así con uno de sus principales puntos de su programa político, seguir apostando por los servicios sociales de carácter público. Además, aprovechaba la ocasión para soltar un zasca al de VOX: "Eso es lo que me hace sentirme orgulloso de ser Español y no tener una bandera muy grande". Interprétese la metáfora como cada uno quiera...
Todos contra Sánchez (menos Iglesias)
El objetivo de este debate estaba claro: Todos contra Pedro Sánchez. Así lo han demostrado los candidatos de los partidos de corte más conservador, mientras que Iglesias se ha mantenido bastante comedido en sus ataques al presidente del Gobierno en funciones. De hecho, en alguna que otra ocasión ha tenido que ser él quien le echara un capote al socialista, que con el semblante serio con el que se ha presentado al debate ya sabía la que se le venía encima.