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CRÍTICA

La segunda temporada de 'Beef' se vuelve vegana

La segunda temporada de 'Beef' llega a Netflix con Oscar Isaac, Carey Mulligan y mucho más presupuesto, pero sin el elemento que convirtió la primera entrega en serie de culto: un conflicto claro y obsesivo entre sus personajes.

La segunda temporada de 'Beef' se vuelve vegana
©Netflix, Inc.
Por Diego LópezPublicado: Domingo 26 Abril 2026 22:03 (hace 16 horas)

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Bronca

Bronca

Beef

2023 - Act

Estados Unidos 2 temporadas 18 capítulos

ComediaDrama

8,2

1 crítica

Popularidad: #406 de 3.727 Ranking Bronca

  • 2

  • 5

En su primera temporada, 'Beef' (o 'Bronca' como inexplicablemente se tradujo aquí cuando el término original inglés también se usa) fue un soplo de aire fresco en el mundo de las series con su desenfada (y desenfrenada) lucha entre dos personas a cuenta de una plaza de parking en el supermercado. A causa del éxito y ante la dificultad de continuar una historia así, Netflix decide apostar por convertir la marca en una antología al estilo 'The White Lotus' o 'American Horror Story', estrenando recientemente la segunda temporada de 'Beef'.

Donde se nota especialmente el éxito de la serie está en los dineros invertidos, con mejores escenarios y un nuevo elenco de primera encabezado por Oscar Isaac y Carey Mulligan, que se completa con rostros como Cailee Spaeny, Charles Melton o Youn Yuh-jung.

Por ponernos rápidamente en situación, Isaac y Mulligan dan vida a un matrimonio encargado de un club de campo en Estados Unidos. Él es Josh, el director del complejo, y ella Lindsay, diseñadora de interiores que lo ha rediseñado. En el club trabajan Austin y Ashley, una pareja de enamorados que malvive pluriempleos en el club. También está la dueña del club, la señora Park, una multimillonaria empresaria surcoreana que va y viene desde su país a supervisar el complejo.

Una serie sin 'beef'

Entre qué personajes está el 'Beef' de esta segunda temporada os preguntaréis. Yo también me lo sigo preguntando después de haber terminado los ocho episodios que componen esta segunda temporada. Dice el diccionario urbano del inglés que el término "beef" (que por cierto también se emplea en castellano para lo mismo) es una disputa o conflicto con otra persona. En la primera temporada la disputa está meridianamente clara desde el principio, algo que no sucede aquí.

Todos los personajes pelean entre sí. Ashley graba a Josh y Lindsay en medio de una disputa doméstica durante el primer episodio, y al final todos los personajes acaban, de una forma u otra, enfrentados. Pero "beef" como tal, tan claro, marcado y obsesivo como el de la primera temporada, no existe.

Y ese es, sin dudarlo, el gran problema de la segunda temporada de 'Beef': es que no tiene ningún nexo temático con la primera para tratarla de antología. Podría haber recibido cualquier otro nombre y el resultado habría sido mucho menos confuso, sobre todo porque estás los ocho episodios intentando averiguar en qué momento acabará desvelándose ese gran beef que en ningún momento llega.

Un 'The White Lotus' más 'Holliday Inn'

Si por un momento nos olvidamos de él y analizamos la serie como algo independiente, estamos en cierto modo ante un "white lotus" inverso que, en lugar de centrarse en lo que sucede con los huéspedes lo hace sobre todo con los que trabajan por detrás. Un análisis de personalidades y clases sociales con sus más y sus menos pero que, desafortunadamente, no tiene la personalidad ni el empaque de la serie de Mike White.

Charles Melton en el 2x02 de 'Bronca'
Charles Melton en el 2x02 de 'Bronca'

Aquí ya no hablamos de la historia, sino de las historias, ya que podría decirse que cada personaje tiene sus tramas propias y preocupaciones singulares, aunque acaben todas interconectadas por un "fin de fiesta" igual de absurdo que el de la primera temporada, pero mucho menos gore. Por excentricidad, exoticidad y, por qué no decirlo, similitudes con la primera temporada, todo lo relacionado con la directora Park es lo más entretenido y bien llevado de la serie.

Luego tenemos a Charles Menton, que protagoniza el momento WTF de toda la temporada con una decisión final que sólo puede explicarse por las limitadas capacidades intelectuales que el personaje de Austin demuestra tener. Vamos, que el chaval es tan corto como esos pantaloncitos que lleva todo el rato. Pero es al menos el que pone ese contrapunto cómico que ninguno de los otros personajes es capaz de tener.

En último lugar están todas las tramas de Josh y Lindsay, que hemos visto mil y una vez en cualquier tipo de ficción, sin que lo que vemos en 'Beef' nos haga excitarnos especialmente. Ni sea especialmente original ni en el fondo ni en la forma en la que está contado.

En definitiva, la segunda temporada de 'Beef' muta de serie de culto a un snack correcto y bien hecho, tan entretenido para pasar una tarde como olvidable a la mañana siguiente. Eso sí, si se suman dos manzanas, pues dan dos manzanas. Y si se suman una manzana y una pera, nunca pueden dar dos manzanas. Que se peleen lo que quieran, pero que no lo llamen "beef".

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