
Salvador se confiesa
El cuerpo del deseo · 7,2
Salvador se confiesa
En el bar de Gaetana, Salvador le dice al padre Jacobo que él no es Salvador Cerinza, que Cantalicia no es su mujer ni Moncho su hijo, y Gaetana confirma que lo reconoció como Pedro José Donoso. Él se ofrece a ayudarlos solo con dinero y admite sentirse culpable por haber robado el cuerpo de otro hombre. Cantalicia se niega a volver a Las Cruces sin su marido, así que el cura regresa solo y Felipe la acoge como ayudante en su casa. Isabel le jura a Salvador que no hay hombre que la enloquezca como él, aunque él le confiesa que lo suyo no tiene nada de espiritual. La partición de la herencia deja casi todo a Ángela: Isabel está dispuesta a venderle su parte, pero Andrés le exige que la recurra, y Abigail advierte a Ángela de que aún no puede cantar victoria.






