ANÁLISIS ESTRENO

Las madres tienen más ganas de cachondeo y toleran menos las opiniones de sus hijos en '¿Quién quiere casarse con mi madre?'

Así es el giro de tuerca del exitoso '¿Quién quiere casarse con mi hijo?'.

Por Berto Molina El 20 de Noviembre 2013 | 16:15

Una nueva tanda de tróspidos ha llegado a Cuatro. Tras ver en las anteriores tres ediciones como las madres y un padre buscaban esposas a sus hijos, ahora la cosa ha cambiado y son los hijos los que buscan marido a sus madres en '¿Quién quiere casarse con mi madre?'.

La esencia del formato sigue tan viva como siempre y este giro de tuerca sirve para seguir riéndonos con las historias que nos presenta Luján Argüelles, todavía queda mucha gente peculiar deseando salir por televisión y mostrarse en todo su esplendor.

chari y kike quien quiere casarse con mi madre

Muchas novedades en sí no hay, el juego de las sillas, que consiste en recibir a los pretendientes de espaldas y decirles luego que se den la vuelta, está bien y ofrece algo distinto y original en la primera entrega, y luego el tema de los poderes secretos que otorgan los hijos a las madres, que poco a poco los iremos descubriendo.

Tere va dispuesta a darlo todo

Entre los participantes destacan sobre todo Tere y Nico. Tere recuerda bastante a Raquel Mosquera ('Expedición imposible', '¡Mira quién salta!') tanto por su forma de hablar como de actuar con los pretendientes. Tiene muchísimas ganas de vivir esta experiencia y está dispuesta a darlo todo. El buen rollo que desprende, el amor que le tiene a su hijo y lo peculiar que es, darán como resultado escenas que no pasarán desapercibidas.

La guerrera Chari y su hijo Kike valen más por lo que piensan que por lo que hablan, ya que sus pensamientos se ven reflejados en su cara y no pueden evitar poner malas caras o gestos cuando algo no les gusta. Son los duros de la edición y saben lo que quieren y lo que no quieren, y aunque Kike intenta manejar mucho a su madre, la policía motera no se deja.

La única hija, Blanca, y su madre Paulina, también otorgan grandes momentos al programa. Les gusta el dinero y lo reconocen abiertamente, y la cara de sus pretendientes al confesar que de cartera andan más bien justos es buenísima. Sin duda estas dos participantes le quitan el puesto a Toñi y Gaby en cuando a pijos oficiales de la edición.

El rescate de Toñi y Gaby para esta nueva versión es todo un acierto

El rescate de Toñi y Gaby para esta versión del formato es todo un acierto, recordemos que Gaby fue uno de los solteros de la segunda edición de '¿Quién quiere casarse con mi hijo?' y acudió al programa con su madre Toñi. La madre y el hijo son igual de exigentes, y el rollito protector y de hijo malo que lleva Gaby es muy gracioso, más que nada porque se nota que lo hace a posta y está de cachondeo, sumándose al universo de este show.

Y por último están los artistas y bohemios Mar y Javi, los participantes que a priori transmiten menos ya que son más introvertidos y más raros, pero justamente esa puede ser su mejor baza al protagonizar situaciones totalmente surrealistas e inesperadas.

gaby y toñi quien quiere casarse con mi madre

Por lo que hemos visto hasta ahora entre las madres y los hijos, en las ediciones pasadas las madres logran en bastantes ocasiones imponer su opinión y hacer entrar en razón a sus hijos, algo que parece que aquí no ocurrirá.

Todo apunta a que las madres tomarán la última decision por encima de las opiniones de sus hijos

Las madres siguen teniendo el control y parece que ellas tomarán la última decisión por encima de la opinión de sus hijos, que no se quedarán atrás y lucharán con sus armas de pequeñines para deshacerse de sus pretendientes menos favoritos.

Asimismo Tere, Toñi, Paulina, Chari y Mar llegan dispuestas a todo, dejando de lado su parte más madura para jugar todo lo que sea posible y regresar a su época de conquistas amorosas y ligoteo, algo que ya se ve reflejado en el programa y que demuestra que no hay edad para el amor, dejando claro que aparte de madres son mujeres.

Luján sigue perfecta en un programa que parece hecho a su medida, y aunque falte un poco más de protagonismo por su parte como ocurre en 'Un príncipe para Corina', su visión y narración sobre todo lo que va ocurriendo se hace imprescindible en esta factoría de Cuatro.