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Crítica de 'Watchmen': Los vigilantes se adaptan al siglo XXI con la maestría de Damon Lindelof

ANÁLISIS

Crítica de 'Watchmen': Los vigilantes se adaptan al siglo XXI con la maestría de Damon Lindelof

El cocreador de 'Perdidos' vuelca toda su creatividad en una muy libre secuela del mítico cómic para HBO, dando lugar a una inesperada y refrescante vuelta de tuerca.

Óscar Arenas Viernes 18 Octubre 2019 09:38

Siempre es un reto adaptar una obra tan aclamada, casi venerada, como es "Watchmen", el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons que revolucionó el medio allá por 1986. Más aún lo es cuando, en lugar de hacer una adaptación al uso, se innova tanto como hace Damon Lindelof en la serie que HBO estrena el 21 de octubre en España. Sin embargo, este 'Watchmen' elabora un nuevo relato construyendo desde e inspirándose en el ya existente, con lo que logra al menos ganarse ser digno de su nombre, que no es poco.

Looking Glass, Sister Night y un policía de Tulsa en 'Watchmen'

Looking Glass, Sister Night y un policía de Tulsa en 'Watchmen'

Este nuevo relato avanza desde el 1985 alternativo que imaginaba la obra original hasta el más presente 2019, y desplaza la acción principal de Nueva York a Tulsa, Oklahoma. Los superhéroes que conocimos en los 80 tienen dos legados contrapuestos: por un lado, el del grupo supremacista blanco conocido como Seventh Kavalry (que podría traducirse por Séptimo de Caballería), quienes utilizan máscaras del justiciero Rorschach y veneran el diario que servía de eje central al tebeo; y, en el bando opuesto, los policías de la localidad, que cubren su cara para proteger su identidad de esos terroristas, en ocasiones bajo coloridos atuendos, y que se asemejan más a una nueva generación de justicieros por sus métodos y actitudes.

Este punto de partida ya deja claro que este 'Watchmen' no es una simple secuela de la obra que adapta, entendiéndolo como una mera continuación de los hechos, sino que es también una recreación del espíritu de aquel cómic. En él, la excusa superheroica trataba de reflejar la sociedad de Estados Unidos bajo el liderazgo de Nixon, mientras que las tensiones que se dibujan en esta serie obedecen, obviamente, a las dadas contra las minorías bajo la administración Trump. Así, en lugar de ver la pancarta de "The End is Nigh" que Walter Kovacs porta en el original, en esta continuación podemos atisbar una que reza "The Future is Bright", un indicio claro de que hemos dejado atrás la oscuridad del punk presente en los 80 y nos adentramos en un nuevo territorio de positividad pasada por un filtro de Instagram, que puede albergar sus propios y no menos siniestros monstruos.

Un mundo en blanco y negro

Estos cambios que adaptan la intención de aquel tebeo mítico a los nuevos tiempos, aunque tratan de seguir con fidelidad su espíritu, también lo contraponen de alguna forma. Sin ir más lejos, el desplazamiento de Nueva York a Tulsa ya tiene un simbolismo poderoso. En esta nueva ambientación se produjo en 1921 la masacre de "Black Wall Street", un disturbio popular que acabó con la eliminación sistemática y brutal de gran parte de la población afroamericana de la ciudad. Este acontecimiento histórico se usa tanto en el argumento como para alimentar el trasfondo de conflicto racial que subyace a toda la historia.

Los fanáticos del 7K con sus máscaras de Rorschach en 'Watchmen'

Los fanáticos del 7K con sus máscaras de Rorschach en 'Watchmen'

Este mismo trasfondo amenaza con convertir la historia en algo excesivamente simple por momentos. El "Watchmen" de las viñetas se caracteriza por presentar personajes grises y complejos en una historia rica en matices, mientras que, al ver el primer episodio de esta nueva serie, se puede pensar que se dibuja una realidad en blanco y negro, como la que Rorschach percibía. No obstante, cuanto más avanzan los capítulos, más sombras se introducen y se multiplican los matices en la lucha entre la "justicia" y la "maldad" que parece en un primer momento. Es verdad que, como únicamente hemos podido tener acceso a los primeros seis capítulos, queda en el aire la duda de si tiene un cierre acorde a un conflicto verdaderamente poliédrico en esta temporada, que Lindelof ya ha anunciado que es autoconclusiva, aunque esté abierto a su continuación.

Grandes héroes de ayer y de hoy

La complejidad de la que hablábamos se dibuja, especialmente, gracias a unos personajes extraordinariamente bien manejados. Sin temor a replicar a través de ellos las frases grandilocuentes y las personalidades excéntricas y extremas que estaban presentes en el cómic, 'Watchmen' crea su propia hornada de héroes y villanos que son algo más que un disfraz vistoso, aunque también. Destaca el fuerte protagonismo de Regina King como Sister Night o el inquietante magnetismo de Looking Glass, interpretado por Tim Blake Nelson. Nuevos protagonistas que pueden parecer en un principio actualizaciones de los presentados en el material original, pero que pronto se distancian y se reivindican como propios por algo más que por su diferente contexto.

Jeremy Irons enfundado en el traje de Ozymandias en 'Watchmen'

Jeremy Irons enfundado en el traje de Ozymandias en 'Watchmen'

Del mismo modo, esta serie recoge algunos de los héroes creados en la obra de Moore y Gibbons, a la que no sólo no contradice, sino que añade capas perfectamente coherentes con los años que han pasado. Es fascinante y enigmático lo que Jeremy Irons consigue hacer con el Adrian Veidt anciano que se nos presenta, pero el verdadero hallazgo es la actualización de Espectro de Seda. El cómic original se ocupaba correctamente de desarrollarla, pero era comparativamente pobre respecto a sus compañeros masculinos y habitualmente se supeditaba a ellos, algo que la versión de HBO se ha ocupado de solucionar brindando a una heroína que tiene algunos de los diálogos más estimulantes de la temporada y un carisma único que hay que agradecer a la brillante interpretación de Jean Smart.

Sin superhéroes, pero para fans

Otra consecuencia de abandonar Nueva York como ubicación principal es que se está huyendo de la capital mundial de los héroes con capa. No es un rasgo casual, ya que es notorio que Damon Lindelof está mucho menos interesado que los autores del tebeo en recrear y homenajear la historia de los superhéroes. No es algo malo, pero parece obvio que en esta nueva obra lo importante de estos cruzados enmascarados es, precisamente, su máscara, y el símbolo de ocultación de uno mismo y creación de una nueva identidad que supone. Tampoco debe interpretarse esto como que esta serie no contiene acción entre personas con trajes coloridos. Hay bastante de eso, y muy bien realizado, pero sería discutible afirmar que este 'Watchmen' esté protagonizado por superhéroes, algo sobre lo que la propia serie reflexiona.

Regina King y Yahya Abdul-Mateen II son una afianzada pareja en 'Watchmen'

Regina King y Yahya Abdul-Mateen II son una afianzada pareja en 'Watchmen'

Lo que sí homenajea constantemente es al cómic de "Watchmen", y no sólo en pequeños guiños. No en vano es, a su manera, una segunda parte. En este sentido, puede resultar algo confusa para el espectador que no tenga nociones previas de la historia, aunque se hacen esfuerzos en forma de diálogos e incluso flashbacks por hacer que ese espectador se ponga al día. Es cierto que la maxiserie de DC que adapta también juega desde su presente con un pasado, el de los 40 y 50, y en él ubica toda una generación de héroes, los Minutemen, a los que intuimos mucha más historia de la que se cuenta. Sin embargo, este nuevo 'Watchmen' añade ese pasado al que era presente en la obra original, junto con una elipsis de casi 35 años. Ello, sumado al presente de la propia serie, da lugar a una confluencia de tiempos y tramas que pueden ser muy difíciles de seguir si no tienes bien asentados los conceptos básicos y el apocalíptico final del tebeo.

Tan desconcertante como adictiva

Por otro lado, gran parte del encanto de esta ficción es no enterarte de lo que estás viendo. Aunque el piloto ya te establece un contexto comprensible, en cada capítulo se introduce un nuevo elemento misterioso e intrigante, habitualmente a través de imágenes impactantes e imaginativas. El desconcierto de muchas escenas, como las que rodean al extraño comportamiento de Adrian Veidt, serían demasiado densas si no fuera por el embaucador ritmo que la serie consigue gracias a un apartado musical muy acorde a cada escena y a una dirección casi tan milimétricamente planificada como las viñetas del cómic que adapta.

Looking Glass interroga a un sospechoso en 'Watchmen'

Looking Glass interroga a un sospechoso en 'Watchmen'

Todo ello, unido a su guion efectista pero muy logrado, junta los mimbres de una gran historia de ciencia ficción que podría ser el próximo gran éxito de HBO que sobrepase a los espectadores del género. O, como poco, convencer a los fans del cómic original que piensen, como el propio guionista del mismo Alan Moore, que no es posible adaptar ni hacer una segunda parte de esta obra magna del género superheroico.

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