Tras pasar la noche en el calabozo, Kiko Jiménez se ha enfrentado a un juicio rápido por el que se le podría acusar de un presunto delito de desacato a la autoridad, penado con hasta seis meses de prisión. La disputa que, junto a Sofía Suescun, mantuvo con un policía en un conocido festival de Marbella podría salirle muy caro si el juez encargado del caso no termina dandole la razón al andaluz.

Visiblemente molesto y de la mano de su novia, Jiménez ha hablado, sin muchas ganas, para las cámaras de 'Sálvame': "Esto es un tema muy delicado, no corresponde con la prensa rosa". Tras confesar que han pasado por un momento muy "delicado" y "complicado", ha asegurado que no piensan hacer de esto un "show": "No se pueden decir cosas que no son, porque nadie ha estado ahí más que nosotros".
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"Quieren manchar nuestra imagen y eso nos duele", ha proseguido el colaborador de 'Mujeres y hombres y viceversa', quien asegura no ser tal y como ahora describen a él y su pareja. Jiménez tiene claro que el problema ha de solucionarse en el juzgado y después se podrán aclarar las cosas públicamente, eso sí, ha advertido que "no todo vale en televisión": "Nosotros no somos así y no faltamos el respeto de esa manera, es indignante".
La versión policial
La otra parte también ha dado su versión de los hechos, asegurando que fue Jiménez quien cometió una infracción al no parar el coche cuando un control así lo requería. Después, los agentes habrían pedido a Suescun que les acompañara a comisaria, ya que no tenía identificación alguna encima, momento en el que ex de Gloria Camila, no conforme con el trato hacía su novia, se habría puesto a grabar a los agentes, algo completamente prohibido que habría terminado en un forcejeo y posterior encierro en el calabozo de Jiménez.