
Bárbara quema vivo al Sapo
Doña Bárbara · 8,1
Bárbara quema vivo al Sapo
En el cementerio, Bárbara duerme al Sapo con una de las pastillas del Brujeador, ata a Santos para que no la detenga y le anuncia que va a ver al monstruo en acción. Santos le suplica que huya antes de que llegue el inspector, pero ella responde que el Sapo debe sufrir un infierno por Asdrúbal, por Eustaquia, por Melquíades y por el hijo que perdió. Le confiesa que lo ama entero, mientras que él solo amó a la mujer que ella fingía ser, y quema vivo al Sapo sobre una pira de leña pese a sus súplicas, recordándole que también ella gritó cuando la violaron. Después no siente nada; se despide de Santos prometiendo volver a buscarlo para huir juntos y se marcha. Mientras Josefa y Federica entretienen al inspector, Marisela escapa y corre al cementerio con Melesio y los peones.