
Nuestros placeres sucios
Ezel · 8,6
Nuestros placeres sucios
Ezel vuelve a casa como Ömer: Meliha pronuncia por fin su nombre y Mert empieza a aceptarle, aunque a la familia le falta Can. Kenan se encierra tras sus muros con Eyşan y el niño, y Ezel, al que Ramiz se niega a recibir, busca su punto débil: Selma le describe a Kenan como un hombre de placeres secretos, y con Cengiz presiona a un empresario arruinado por él hasta que les revela un lugar oculto donde la élite del país cumple todos sus caprichos. Allí Kenan agasaja a Eyşan, que ha pedido el divorcio a Cengiz, y le presenta a Temmuz, el asesino de Bahar, recién salido del hospital penitenciario; ella, lejos de rechazarle, le pide que la consulte antes de ir a por Ali, Cengiz y Ezel. Ezel se planta ante el lugar y desafía a Kenan a salir de su fortaleza. Ramiz se niega a aceptar que no puede andar, y los recuerdos muestran al joven Kenan convirtiendo a Selma en la estrella del casino.