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13 personajes que convirtieron 'Pesadilla en la cocina' en un auténtico infierno

El programa de laSexta cuenta con míticos personajes como Antonio (del Rocío) o Pili, quien vomitó al probar su propia comida.

Sergio Navarro Jueves 25 Octubre 2018 10:00

A lo largo de las 80 entregas que lleva emitidas 'Pesadilla en la cocina', los espectadores hemos podido ver de todo: suciedad, bichos, comida podrida, ruinas... pero sobre todo personajes. Estos son los que nos han regalado grandes momentos, ya que han dado frases maravillosas y hemos podido ser testigos de broncas impagables y de escenas memorables. El 25 de octubre de 2012 se estrenó este programa de laSexta conducido por Alberto Chicote y ha llegado el momento de repasar qué participantes convirtieron las cocinas en un auténtico infierno.

1 Antonio y la llamada de la Virgen del Rocío

Antonio, en 'Pesadilla en la cocina'

Antonio, en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: Taberna La Concha

Ni Chicote ni los espectadores podremos olvidarnos de Antonio, sin duda, uno de los participantes más polémicos. Era respondón, no se le podía decir nada, perdía los nervios y además todo lo decía gritando. Además, tenía un gran problema: los platos que cocina no gustan a nadie y si se le dice algo se coge un buen rebote. "¿Que esto no está bueno? ¡Que me muera ahora mismo aquí si esto no está bueno!", es una de las frases más recordadas del del Rocío.

Dar manotadas y romper platos era su reacción habitual. Y cuando esto no era suficiente, salía corriendo. "Voy a ver la Virgen, que me ha llamado", comentaba saliendo de la taberna y dejando ojiplático a Chicote, que le preguntaba: "¿En mitad del servicio?". En muchas ocasiones, Antonio el del Rocío era imitado posteriormente por Miki Nadal en 'Zapeando', quien incluso fue a visitarle.

2 Fermín y su chapuzón en el canal por la guitarra

Fermín, en 'Pesadilla en la cocina'

Fermín, en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: eLe

Chicote viajó hasta Holanda para ofrecer su ayuda a Fermín, un señor un poco pesado con su guitarra. Lo era hasta tal punto que molestaba al resto de trabajadores y a muchos de los clientes que no querían escuchar su música. Sus compañeros le pedían que parara, los comensales pedían que se callara y Chicote no hacía más que suplicarle que dejara la guitarra tranquila.

Llegó un momento en el Chicote se hartó y en medio del servicio, mientras Fermín estaba con la guitarra entre las mesas, el chef se la arrebató diciendo: "A tomar por culo la bicicleta". Salió por la puerta trasera que casualmente daba a un canal y, ni corto ni perezoso, lanzó el instrumento al agua. Parecía que la cosa no podía ir a más pero estábamos equivocados. Estaba por llegar uno de los grandes momentazos de 'Pesadilla en la cocina': Fermín se tiró al agua sin dudarlo para recoger la preciada guitarra.

3 Pili, que vomita al probar su propia comida

Chicote y Pili, en 'Pesadilla en la cocina'

Chicote y Pili, en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: Casa Pili

Nada más llegar a Casa Pili, Chicote ya se encontró a Pili discutiendo, pero la cosa mejoraría cuando el chef probara los platos y comprobase que eran vomitivos. Sí, de forma literal. Pili estaba erre que erre con que sus platos eran buenos, hasta que probó uno de ellos y tuvo una impresionante arcada: "Me cago en la puta, no se pueden masticar". Aun así, durante la entrega pudimos ver que a Pili no le sentaban bien las críticas de los comensales y... ¿cómo se calmaba? Bebiendo cerveza y fumando en la cocina durante el servicio.

4 Ana, la de los parches de mercurio

Ana, en 'Pesadilla en la cocina'

Ana, en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: Edén

En una familia de locos parecía que Ana aportaba tranquilidad. Pero todo lo contrario. Un local llevado por tres hermanos que no hacían nada, pero en concreto lo de Ana era de otro planeta. Como estaba muy estresada, se ponía parches de mercurio que le relajaban. "Me duele la cabeza" parecía ser su frase favorita, pero resultaba ser una excusa para escaquearse del trabajo.

En medio de un servicio se escondió en el despacho, con su cigarro y sus parches. Como si estuviese resacosa, Ana decía: "Estoy fatal. El mercurio me ha dejado fatal". Luego, cara a Chicote, decía "Yo no sé si son los parches iónicos y las pilas que me han dejado fatal". También es verdad que en sus momentos de subidón iba ofreciendo parches incluso al propio Alberto.

5 Cristina, la fan de Chicote rompeplatos

Cristina abraza a Chicote en 'Pesadilla en la cocina'

Cristina abraza a Chicote en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: La Barrica

Nunca se ha visto una persona tan emocionada de conocer a Chicote, al menos en 'Pesadilla en la cocina'. "Tengo emociones de verte aquí", le decía nada más verle en el restaurante lanzándose a sus brazos. No obstante, Cristina no era todo ternura como parecía, ya que era la que mandaba a los jefes y cuando despertaba su ira era mejor alejarse. Se desahogaba tirando los platos al suelo hasta quedarse sin vajilla. Volviendo a su momento fan, confesó que, si le tocaba la lotería, montaría un restaurante en Rumanía que se llamaría "Chicota".

6 Teresa, la de la cocina de intuición pero que miente

Teresa, en 'Pesadilla en la cocina'

Teresa, en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: Anou

A Teresa le encantaba tomarle el pelo tanto a los clientes como a Chicote, hasta tal punto que el chef llegó a decirle: "Yo muy listo no soy, pero gilipollas tampoco". Su cocina estaba limpia y por ahí no había problema, lo que ocurría es que decía hacer "cocina de intuición", sin saber lo que es, porque tal y como le decía el presentador, "todos los cocineros cocinamos con intuición".

Pero claro, al final "intuición" se traducía en "lo que me da la gana", y es que ella ofrecía cocas y lo que traía no tenía nada que ver. Para Teresa el problema era que la gente no entendía su concepto de coca, y Chicote le recriminaba que no, que el problema es que ellos no estaban dando una cosa que no tenía nada que ver con una coca. Teresa tenía en su cabeza la idea coca y no había manera de que entrara en razón. La discusión entre Chicote y Teresa se repetía en infinidad de veces, hasta el punto que tanto el chef como los espectadores veíamos que no había remedio.

7 Pascual, que entrega su videobook a los clientes

Pascual y Chicote, en 'Pesadilla en la cocina'

Pascual y Chicote, en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: La Goyesca

Uno de los camareros de La Goyesca preferiría estar en un teatro o en un cabaret antes que en la barra del restaurante. Cada día con un disfraz, Pascual se presenta en su trabajo creando personajes ya que es cantante y actor y enseña a sus clientes el videobook. En un momento dado, Chicote llegó a preguntarse "¿Esto es la Goyesca o el Moulin Rouge?".

Pascual hacía lo que le daba la gana y no hacía caso a las indicaciones. Prefería seguir disfrazado y montando numeritos antes que trabajar. "A mí que hagas el ridículo me da igual, pero que no respetes lo que dice tu jefe y lo que te digo yo ya me jode un poco más", le decía Chicote. Pascual aseguraba que le estaban volviendo loco, a lo que el chef respondió "No, no te engañes, tú ya venías loco de casa". Chicote quería perderle de vista y le dijo que cuando él se fuera de La Goyesca, "si quieres subirte a la barra como si fuera el Bar Coyote, adelante".

8 Jonathan, que aumenta su deuda invitando a alcohol

Jonathan, Chicote y la Corte, en 'Pesadilla en la cocina'

Jonathan, Chicote y la Corte, en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: La Corte

¿Qué es mejor para Jonathan: sacar adelante su negocio o arruinarse montando fiestas cada noche invitando a lo que quieran sus amigos? Eso es lo que ocurre en La Corte, que ya tiene una deuda de 800.000 euros. Se había gastado todos sus ahorros, lo de sus padres y tenía varios embargos. Pero pese a darse cuenta de todo, él seguía invitando a alcohol tanto a clientes como a amigos.

Y claro, durante toda la jornada, Jonathan también le daba al codo. Chicote dijo una frase que es oro: "No logro entender cómo tienen los cojones de empezar el servicio, y lo primero, 'pim, pam, trucu, trucu'". El equipo de camareros no entendía la idea de trabajar sin beber antes: "No estamos acostumbrados a empezar a trabajar sin haber tomado una caña antes".

9 Sole, la señora que hizo abandonar a Chicote

Chicote y Sole, en 'Pesadilla en la cocina'

Chicote y Sole, en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: Café Zamora

Por primera vez (y única hasta la fecha), Chicote no pudo más y abandonó su trabajo en un restaurante antes de acabar todo el proceso del programa. Fue en el Café Zamora y Sole tenía mucho que ver en este asunto. Con cada comentario que hacía Chicote para mejorar la situación, Sole le amenazaba diciendo que no iba a soportar ni un solo comentario más sobre su establecimiento.

A Sole le encantaban los gritos y dirigía un equipo pero de una forma con la que solo buscaba que hubiese broncas. Nada le parecía bien y eso hacía imposible el trabajo del equipo del programa de laSexta, hasta el punto que Chicote le preguntó: "¿Quieres que me vaya ya? Yo te dejo tranquila enseguida, no tengo problema". A lo que Sole no dudó en responder: "No te voy a decir lo contrario". Y hasta ahí, programa, aunque la jefa continuó dando guerra criticando al programa tiempo después.

10 Mari Ángeles y sus croquetas "caseras"

Mª Ángeles </p><p>y Chicote, en 'Pesadilla en la cocina'

Mª Ángeles

y Chicote, en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: Nou set

Mari Ángeles y Dámaris son dos hermanas que caían bien, aunque en algunos casos sacaban de quicio. Lo que más impactó de este restaurante fue su carta, ya que Chicote no entendía qué eran las "gambas langostineras" y por qué las croquetas decían que eran caseras cuando realmente no lo eran. Mari Ángeles supo salir del paso como una reina dándole la siguiente explicación al chef: "No sé, lo que pone en la caja".

11 La camarera que dejó sin palabras a Chicote

La camarera de Miami y Chicote, en 'Pesadilla en la cocina'

La camarera de Miami y Chicote, en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: Sip (en Miami)

Tras tanto infierno y tanta pesadilla, a Chicote le venía bien una alegría. Tuvo que volar hasta Miami, pero se la llevó al conocer a la camarera del Sip, quien, nada más ver al chef, exclamó: ¡Welcome to Miami! ¡Chipoootle!". Este quedó anonadado pero no era nada con lo que estaba por llegar, ya que la chica se acercó a él porque quería presentarse "pechonalmente".

Cuando ella le comentó cuál era su plato favorito, le dijo que se llenaba pronto dejando claro que comía poco. Con un doble sentido muy evidente, la camarera explicaba: "Eso es que bailo y hago actividad física". Chicote le preguntó, con una sonrisa picarona, si eso lo hacía todos los días a lo que ella le respondió: "Uuuh, de la que nos gusta". Por primera vez veíamos a un Chicote intimidado que no sabía por dónde salir y solo pudo decir, sin acabar la frase, "me estás dejando un poquito...".

12 Estefanía, que rompe cristales con sillas

Estefanía rompiendo una silla en 'Pesadilla en la cocina'

Estefanía rompiendo una silla en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: Generación del 27

El trabajo en esta cocina estaba siendo realmente complicado para Chicote, hasta el punto en el que dijo: "¿Sabéis por qué sonrío? Porque no te voy a volver a ver. Hasta luego". El equipo se quedó perplejo y Estefanía no pudo contener la rabia, quien acabó cogiendo una silla y cargándose con ella el cristal del mostrador del restaurante. En un momento anterior, mientras entrevistaban a Estefanía en el propio local, de repente detenía su frase para asegurar: "Es que ha pasado una cucaracha. Me ha distraído".

13 David, que remueve la paella mientras se hace

David y Chicote, enfrentados en 'Pesadilla en la cocina'

David y Chicote, enfrentados en 'Pesadilla en la cocina'

Restaurante: Racó Marítim

Es intolerable que en primera linea de playa de Valencia se sirvan paellas malas. Intolerable, pero no imposible como demostró el Racó Marítim y su paellero oficial, David. Él no tenía prisa y no le importaba hacer esperar a los clientes más de dos horas y le era indiferente que estos, hartos de esperar, acabar yéndose.

A David le gusta ir tranquilo y, si es necesario, se inventa cosas como que no tiene fuegos, cuando sí que los hay. "Mientes como un bellaco", le decía Chicote. El paellero se enfrentó al chef diciéndole: "A mí no me trates de embustero". Pero el problema mayor es que las paellas estaban saladas y pasadas, porque David veía oportuno remover el arroz mientras se hacía, por mucho que todos le dijeran que eso no se debía hacer.

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