Tras tres días de reunión rodeada de hermetismo, la subasta de la televisión privada griega ha concluido con la adjudicación de las cuatro licencias de retransmisión a dos canales ya existentes y dos postores nuevos, por un total de 246 millones de euros, una fórmula elegida por el Gobierno de Alexis Tsipras como la más ecuánime, que la oposición critica por centrarse solo en factores económicos.

Las empresas que han obtenido una licencia son las cadenas ya existentes Skai, que abonará un total de 34,6 millones de euros y canal ANT1, por 75,9 millones de euros. A ellas se suman dos empresas de nueva creación: Alter Ego, propiedad del armador Vanguelis Marinakis, por un total de 73,9 millones y el canal que abrirá el magnate de la construcción Jrístos Kalogritas, quien abonará 52,6 millones de euros.
27 años con licencias provisionales
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El ministro de Estado encargado de medios de comunicación, Nikos Pappás, ha señalado que el Gobierno no contaba con recaudar una cuantía tan elevada. Por su parte, la portavoz del Gobierno, Olga Yerovasili, ha recalcado que después de casi 30 años de funcionamiento "arbitrario" de las televisiones privadas, se han adjudicado las licencias de emisión de forma "absolutamente transparente".
Los adjudicatarios tendrán ahora 5 días para detallar cómo piensan obtener los recursos financieros necesarios y en un plazo de 90 días deben concluir toda la tramitación necesaria para ser operativos. Transcurridos esos tres meses ningún canal sin licencia podrá seguir emitiendo, ya que en sus 27 años de existencia en Grecia, los canales privados nunca han pagado por derechos de emisión y han funcionado con licencias provisionales.