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Un cámara de 'El programa de Ana Rosa' ha sufrido una brutal paliza mientras grababa un reportaje sobre la explotación sexual de menores en Camboya. Antonio, que así se llama este reportero gráfico, tiene varias brechas en la cabeza pero se encuentra fuera de todo peligro, "sano y salvo", según ha explicado Ana Rosa Quintana.

Antonio estaba grabando unas imágenes en un prostíbulo hasta que fue descubierto por los responsables del local. El equipo del programa intentó escapar pero fue acorralado por un grupo de unas 100 personas. Algunos de ellos empezaron a golpear al cámara hasta provocarle varias brechas en la cabeza, tal y como puede comprobarse en el vídeo que él mismo ha grabado para contar su versión de los hechos.
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"Nosotros lo único que queríamos hacer es un reportaje para denunciar la pederastia, menores que se prostituyen... Me empezaron a pegar... [Antonio se emociona] y no pasó nada, conseguimos huir". Tras escuchar estas palabras de su compañero, Ana Rosa Quintana ha querido agradecer la ayuda prestada por el Ministerio de Exteriores y las gestiones realizadas por la embajadora española en Tailandia.
300.000 menores se ven obligados a prostituirse
Camboya es uno de los países más pobres del mundo. No ha sido capaz de recuperarse de la Guerra Civil que sufrió en los años 70 (con la injerencia de Estados Unidos) y que acabó con 1,7 millones de muertos, la cuarta parte de la población del país. Como consecuencia de aquel genocidio, la mitad de los camboyanos tienen menos de 18 años, y se calcula que unos 300.000 son explotados sexualmente a cambio de unas pocas monedas o incluso de "pan y agua", tal y como relatan algunos de ellos.
Este negocio pedófilo es una de las industrias más importantes del país, así que a menudo los explotadores cuentan con el beneplácito de la Policía. Y sobre todo, quienes son cómplices, la raíz del problema, son los miles de hombres occidentales que viajan cada año a Camboya para abusar sexualmente de estos niños.