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Crítica de 'Pura sangre': Telecinco se luce en lo visual en un arranque con demasiada calma

Telecinco estrena el miércoles 28 de enero su nueva gran apuesta de ficción, un drama con un casting de élite que combina romance, thriller y muchos secretos.

Crítica de 'Pura sangre': Telecinco se luce en lo visual en un arranque con demasiada calma
©Mediaset España
Por Julia Almazán RomeroPublicado: Martes 27 Enero 2026 15:17

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Pura sangre

Pura sangre

2026 - Act

España 2 temporadas 16 capítulos

DramaMisterio

'Pura sangre' se presenta en Telecinco como la gran apuesta de ficción para el prime time de los miércoles. Su primer capítulo verá la luz el 28 de enero a las 23:00 horas y con él la serie deja claro que no ha venido a pasar desapercibida. Hay ambición, hay presupuesto y hay una clara intención de querer lucirse. La cadena, de la mano de Shine Iberia, pone todas sus cartas sobre la mesa en una apuesta que parece querer decir: "Tenemos dinero y sabemos en qué gastarlo".

El primer capítulo funciona como un pequeño primer bocado de lo que está por venir, pues al final es una serie con muchas tramas, llena de personajes y muchos conflictos. Por lo tanto, esta primera entrega busca más situar al espectador en el universo de 'Pura sangre', es decir, enseñar quién es quién, qué lugar ocupa cada personaje y qué tensiones y secretos existen bajo la aparente perfección de una familia poderosa. Quizá por eso el episodio no busca una acción inmediata, sino más la construcción de un universo que luce más complejo de lo que parece.

Elenco de 'Pura sangre'
Elenco de 'Pura sangre'

Un casting muy potente

Uno de los grandes reclamos iniciales de la ficción es su reparto. El elenco es amplio y está repleto de rostros muy reconocibles de la actuación, algo que inevitablemente atrapa al espectador desde el inicio. La presencia de Ángela Molina como Rosario del Monte, la matriarca de la familia, sorprende, aunque no de la forma que cabría esperar. Pese a su posición de poder dentro del clan, su personaje se muestra frágil, casi ingenuo, con una personalidad vulnerable que contrasta con la mujer fuerte que te puedes imaginar por el papel que interpreta.

Esa sensación se refuerza con la figura de su marido, José Antonio Acuña, interpretado por Pep Munné, que desde fuera da la impresión de ser quien verdaderamente lleva las riendas de todo lo que la familia del Monte construyó en su momento. La relación entre ambos resulta una de las más interesantes del episodio, ciertamente extraña, desequilibrada y con una dinámica que promete conflictos más profundos a medida que avance la serie.

Pep Munné, interpretando a Jose Antonio Acuña, en 'Pura Sangre'
Pep Munné, interpretando a Jose Antonio Acuña, en 'Pura Sangre'

Por otro lado, si hay un personaje que destaca desde el primer momento, ese es el de Miranda, a la que da vida Amaia Salamanca. Su presencia atraviesa la pantalla, pues se trata de una mujer fuerte, independiente y segura de sí misma, capaz de tomar decisiones y equilibrar a la familia. Es, quizá, el personaje que mejor define este arranque de la serie. Su contraste con su hermano, interpretado por Aitor Luna, funciona especialmente bien, pues él encarna al alma libre y algo descolocado y ella, el peso del legado familiar.

Un thriller con mucho misterio

La incógnita de la historia llega pronto y revoluciona a la familia Acuña: sus preciados caballos han sido asesinados por envenenamiento. Es un inicio potente que atrapa al espectador y coloca el misterio en el centro del relato. Además, se trata de un crimen profundamente simbólico, que abre la veda en la historia y deja claro que, bajo el lujo, la grandiosidad y las apariencias, no todo es tan bonito como parece.

Blanca Romero como la teniente Alicia en 'Pura Sangre'
Blanca Romero como la teniente Alicia en 'Pura Sangre'

Con ello, la investigación introduce a la teniente del SEPRONA, Alicia Hermida, interpretada por Blanca Romero, uno de los grandes aciertos de la serie. Su personaje aporta una mirada externa, más mundana, alejada de los excesos de la aristocracia y, además, da una capa adicional al guion de la serie, gracias a su relación de amistad con su compañero de investigación dentro de la Guardia Civil.

Esa capa de la que hablo también está relacionada con la parte sentimental de Alicia, pues se define abiertamente lesbiana, algo que la serie presenta con absoluta naturalidad, sin dramatizaciones innecesarias. Este detalle amplía el universo de la ficción y rompe con cierto clasicismo que podría haber encorsetado la historia. La posibilidad de una conexión emocional, y algo más, con el personaje de Miranda abre una línea narrativa que añade tensión, deseo y conflictos, elementos que siempre funcionan cuando están bien integrados en la trama.

Alicia junto a su compañero en 'Pura sangre'
Alicia junto a su compañero en 'Pura sangre'

Los enemigos de la familia Acuña

En el lado opuesto se sitúa Fernando Vázquez, el personaje de Pedro Casablanc, señalado desde el primer momento como el gran villano de la historia. Sin embargo, el capítulo juega con cierta ambigüedad y evita convertirlo en un antagonista plano. Se presenta como un hombre trabajador, marcado por un pasado conflictivo que explica la rivalidad histórica con la familia de Rosario.

Desde el primer episodio se intuye que el verdadero peligro podría no estar fuera de la finca, sino dentro del propio clan. Esa sospecha que se generan, ese algo que no encaja, es uno de los elementos que más intriga produce dentro de la trama y que mejor sostiene el interés del relato para la audiencia.

Fernando Vázquez, interpretado por Pedro Casablanc, junto a su hija en 'Pura sangre'
Fernando Vázquez, interpretado por Pedro Casablanc, junto a su hija en 'Pura sangre'

Otros personajes, como Jacobo, marido de Miranda, interpretado por Jaime Zatarain, o la hija de Vázquez, interpretada por Berta Bolufer, todavía aparecen algo desdibujados. Su peso narrativo es menor en este arranque, pero el avance del siguiente episodio apunta a que sus papeles irán creciendo. Esa promesa de evolución despierta mi interés y amplía el abanico de posibilidades dentro de una historia donde incluso los personajes que ahora parecen secundarios podrían acabar siendo clave.

El amor como motor de la historia

Más allá del misterio y de las luchas de poder, 'Pura sangre' deja claro desde su primer capítulo que el amor será uno de los grandes motores de la serie, pero no solo el amor romántico, sino el amor en sus múltiples formas: la familia, la amistad, el deseo, la lealtad, la pasión desenfrenada.... Todos estos componentes emocionales atraviesan prácticamente todas las tramas y funcionan como un elemento de conexión con el espectador.

Jaime Zatarain actuando junto Amaia Salamanca en 'Pura sangre'
Jaime Zatarain actuando junto Amaia Salamanca en 'Pura sangre'

Por ello, al final, por muy grande que sea la finca, por mucho misterios o secretos que envuelvan la historia o por muchos conflictos que rodeen a los personajes, lo que realmente engancha es ver cómo aman, cómo se equivocan y cómo toman decisiones movidos por sentimientos que, en el fondo, son universales y en los que todo el mundo se puede ver reflejado.

La grandilocuencia visual pasa factura

A nivel estético, 'Pura sangre' es una serie grandilocuente y orgullosa de serlo. Los planos, los paisajes, los exteriores y la forma de mostrar el universo del caballo convierten lo visual en uno de los grandes protagonistas. Da gusto verla, es cierto, y se nota la inversión económica y la voluntad clara de demostrarlo en pantalla, con una puesta en escena cuidada y muy consciente de su propia belleza.

Paisaje de la finca de 'Pura sangre'
Paisaje de la finca de 'Pura sangre'

Sin embargo, esa misma grandilocuencia visual acaba pasando factura en algunos momentos. La serie se recrea tanto en el paisaje, en la calma y en la contemplación del entorno que, por momentos, parece olvidar que no estamos ante un documental de La 2, sino ante una ficción donde lo que realmente debe sostener el interés es la trama. El resultado es que ciertas secuencias se alargan más de lo necesario y algunas dinámicas narrativas pierden fuerza, cuando quizá podrían haberse resuelto con mayor agilidad sin renunciar a lo estético. No se trata de restarle valor a lo visual, que es uno de sus grandes aciertos, sino de encontrar un equilibrio más acertado entre lo bonito y lo entretenido.

Esto acentúa una de las principales pegas del capítulo: su duración de 1 hora y 15 minutos, aproximadamente. Se me hizo largo, no hay duda. Es una decisión que responde a una lógica de prime time tradicional, pero que puede resultar pesada para un público acostumbrado a narrativas más ágiles. Queda la duda de cómo funcionará este ritmo en la emisión del miércoles con anuncios de por medio. En cualquier caso, se echa en falta algo más de nervio en determinados momentos, aunque también es cierto que 'Pura sangre' parece asumir conscientemente ese ritmo como parte de su identidad.

Rodaje de 'Pura sangre'
Rodaje de 'Pura sangre'

Conclusiones

El primer episodio de 'Pura sangre' es una presentación introductoria, elegante y visualmente impactante. No lo da todo, ni pretende hacerlo. Lo he percibido como una pincelada inicial de una historia con muchas tramas, muchos personajes y muchos secretos por desvelar. ¿Deja con ganas de más? La respuesta es sí. Al final, queda esa sensación clara de que lo verdaderamente importante está todavía por llegar. Ahora solo queda esperar para comprobar si la serie sabrá mantener al espectador pegado a la pantalla y explotar todas las posibilidades y tramas que ya se intuyen en este primer capítulo.

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