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ENTREVISTA

Isabel Ordaz: "Me pareció que Araceli estaba un poco agotada en 'La que se avecina' y no daba más de sí"

La actriz madrileña recuerda su exitosa carrera en televisión con series como 'Pepa y Pepe' o 'Aquí no hay quien viva' y presenta su poemario "El agua de la lluvia tiene algo".

Héctor Alabadí Viernes 9 Octubre 2020 10:40

Desde que debutó en la pequeña pantalla con 'La bola de cristal' y 'Los mundos de Yupi', Isabel Ordaz no ha dejado de encadenar éxitos catódicos en su carrera interpretativa. De la moderna Julia en 'Pepa y Pepe' a la fiera Esther en 'Todos los hombres sois iguales'. Aunque siempre será recordada por el gran público por dar vida a Isa "La Hierbas" en la mítica comedia 'Aquí no hay quien viva'. Un personaje que forma parte de la historia de la televisión y sigue vivo gracias a las reposiciones, los memes en redes sociales y al aterrizaje de la serie en el catálogo de Amazon Prime Video.

Tras el fenómeno de los vecinos de Desengaño 21 se mudó a Montepinar 7 para meterse en la piel de Araceli Madariaga en 'La que se avecina', su último papel en una ficción televisiva. Ahora la actriz está centrada en el teatro, donde próximamente estrenará "El beso", y en su pasión por la poesía con cuatro poemarios publicados: "Flor de alientos", "No sé", "Poemas de Palestina" y, el más reciente, "El agua de la lluvia tiene algo", así como el libro de relatos "Despedidas".

FormulaTV ha hablado con Isabel Ordaz para conocer en profundidad sus nuevo proyecto teatral y sus inquietudes literarias. "Sentí esa necesidad de decir mis propias palabras porque los actores siempre somos ese vehículo que encarna los sueños de otros", explica a este portal. Además, repasamos con ella su trayectoria televisiva y el enorme éxito cosechado por las dos comunidades de vecinos más famosas y surrealistas de nuestro país.

Isabel Ordaz

Isabel Ordaz

¿Cómo has el vivido confinamiento y la nueva normalidad? Creo que no has pedido el tiempo y te te has volcado en la poesía con tu cuarto libro.

Sí, ha sido fundamentalmente eso. Llevaba ya un tiempo preparando una obra de teatro que por fin hemos vuelto a ensayar, con lo cual estoy bastante bastante feliz. De pronto nos confinaron, hubo que pararlo todo evidentemente y yo, que escribo poesía, me metí de lleno a escribir. He estado confinada escribiendo y leyendo. He publicado también este último poemario, que se llama "El agua de la lluvia tiene algo", con la editorial Pigmalion. En aquel momento íbamos a presentarlo en Madrid, pero con el confinamiento también se paró todo.

Mi libro es un poemario sobre el amor en todas sus facetas
Este cuarto libro está lleno de meditaciones y contemplaciones. ¿Qué nos espera si nos sumergimos en "El agua de la lluvia tiene algo"?

Es un libro que se ha ido definiendo en el tiempo. Primero fue un diario espiritual y luego se ha ido reconvirtiendo, mutando en lo que es: un poemario sobre el amor en todas sus facetas. El amor es un tema muy difícil de tratar, hacer poemas de amor es muy difícil. Ya lo han hecho los maestros, pero de alguna manera es la tendencia natural de la poesía, como los grandes temas de la humanidad: la muerte, el amor, Dios, el destino, el sentido de la vida... Va un poco sobre ese estar en el mundo, sobre cuál es mi posición, mi pequeño lugar en el mundo y que es uno o una frente al otro. Desde el amante, desde el amor sexual, desde esa pasión del cuerpo hasta esta especie de sensualidad que te puede dar la ética. Acercarte a un otro con el que te identificas, con el que sientes afinidad. La ética también me parece un tema de amor. De eso va, de esa mirada también hacia al otro, hacia el desgraciado o el desdichado. El amor es una cosa por definición indefinible.

Sentí esa necesidad de decir mis propias palabras porque los actores siempre somos ese vehículo que encarna los sueños de otros
Por tu profesión, siempre has estado al servicio de un guion que escribían otras personas. ¿Te apetecía tener tu propia voz con esta faceta como escritora?

Has tocado el quid de la cuestión [risas]. Efectivamente, yo amo mi trabajo, mi oficio, actuar es un acto mágico, muy fuerte, poderoso y que lleva mucho curro. Se necesita mucha energía porque en un escenario encarnas. No eres nadie sin un cuerpo. Llegas a la posibilidad de bailar al cuerpo, de expresar al cuerpo. Hablo del escenario, el audiovisual es otra cosa. Pero, efectivamente, ya llevo mucho ahí, unos cuantos años, y poco a poco se me impuso esa necesidad de decir mis propias palabras porque los actores siempre somos ese vehículo que encarna los sueños de otros. El sueño del autor, del director, del escenógrafo, incluso el sueño del público. Pero la palabra es esa cosa tan potente, dadora de sentido. Los actores son mudos siempre, a no ser que pongas en escena tu propio escrito, tu propia obra de teatro. Poco a poco, de alguna manera, mi espacio, en el que me he ido definiendo, es el de la poesía y ahí estoy, buscando esa intimidad con las palabras que creo que es hermosa y te ayuda a vivir.

¿Te gustaría interpretar tus propias palabras en una obra de teatro, una serie o una película que pudieses escribir tú?

Sí, de hecho hay un monólogo que tengo escrito sobre la madre de Hamlet. Hamlet es maravilloso, el omnipotente y omnipresente Hamlet. Es esa mujer, Gertrudis, que nunca sale de la oscuridad, que no se acaba de comprender del todo, que no se sabe muy bien cuál es su mundo interior. Entonces, en una época estuve muy obsesionada con ese personaje al que, de alguna manera, Shakespeare le roba sus versos. También me han propuesto escribir algo sobre otro personaje de Shakespeare que también es invisible y es una mujer. Me gustaría hacerlo. Me produce al principio pudor, pero me parecería muy interesante. Me pasaba cuando leía mis poemas las primeras veces. Pero es un pudor y una timidez que no deja de ser vencible.

Ahora mismo estás ensayando la obra "El beso", que estrenarás próximamente en diciembre en el Teatro Español.

Sí, hay un preestreno antes. Se podrá ver la primera semana de noviembre en Fuenlabrad y luego el estreno va a ser en el Teatro Español el día 5 de diciembre en la sala Margarita Xirgú.

¿Qué podemos encontrar en "El beso"?

"El beso" es una historia de un hombre y una mujer, en la década de los 50, que se encuentran en un sendero de montaña. Estamos hablando de un autor que es holandés y, por lo tanto, se supone que en esa zona alpina, frontera con Alemania, hay un encuentro donde suceden muchas cosas. Ellos están en esa parte de la vida donde ya empiezan a aparecer ciertas pérdidas, ciertos peligros anímicos, existenciales. Que si ya no te amas ni amas como antes. Que si tu matrimonio está medio fracasado. Que si tus hijos se van. Hay un desamor permanente a parte de algunas amenazas del cuerpo. Se encuentran cuando cada uno va en busca de un destino un poco dramático, que te hace temblar. Él es un actor fracasado que está buscando inspiración en la naturaleza y mi personaje es una mujer que va a buscar unos resultados médicos a un hospital de su comarca. Poco a poco, en esa soledad absoluta de la naturaleza, ellos se van descamisando y pasa de todo. Es tragicómico, se pelean, se seducen, se encuentran, se desencuentran, se insultan, se abrazan... y poco a poco vamos viendo esa intimidad en las vidas de estos dos personajes. Es una tragicomedia existencial, ya que es una catarata de emociones y hay un yo vivo por parte de ambos que hacen un canto y una memoria a su propia vida y que, por fin, después de mucho tiempo, se encuentran escuchándose.

La televisión es un vehículo extraordinario, te da una enorme popularidad
A lo largo de tu trayectoria has trabajado en televisión, teatro y cine, pero ya llevas varios años centrada en tu trabajo sobre los escenarios y la poesía. ¿Por qué te has alejado de la pequeña pantalla? ¿No llegan propuestas interesantes?

Pues un poco de todo. Las cosas no tienen una sola cara. La televisión es un vehículo extraordinario, te da una enorme popularidad. Yo la he tenido y, de hecho, me asombro porque voy por la calle y todavía me asombro y digo: "Pero, ¿cómo es posible esto?". Se creen que vivo ahí en esa caja, pero no. Es un vehículo estupendo para vivir con dignidad, te da dinero, te da mucha popularidad y la posibilidad de encontrar otros proyectos. Además, es un trabajo divertido. Siempre lo he encontrado un poquito más mecánico que el teatro, pero puede ser un trabajo extraordinario. En realidad no he hecho tantas series, aunque en la última etapa sí.

Bueno, has dado en el clavo en la mayoría de proyectos en los que has participado.

Eso sí [risas]. He tenido la suerte de acertar con mi trabajo y con la elección de las ofertas que tenía en esos momentos. He hecho dos o tres series que han tenido mucho calado y que han sido grandes éxitos. Fueron 'Pepa y Pepe', 'Todos los hombres sois iguales', 'Aquí no hay quien viva' y 'La que se avecina'. Pero yo nunca he dejado de hacer teatro. A lo mejor estaba retirada unos meses, pero ya en la última etapa de la televisión tenía estos acuerdos en el contrato y si tenía que hacer teatro, lo compaginaba.

Enrique Pastor (José Luis Gil) y Araceli Madariaga (José Luis Gil) en 'La que se avecina'

Enrique Pastor (José Luis Gil) y Araceli Madariaga (José Luis Gil) en 'La que se avecina'

Me pareció que Araceli estaba un poco agotada y no daba más de sí en 'La que se avecina'
De hecho, estás idas y venidas se incorporaron un poco al personaje de Araceli Madariaga en 'La que se avecina'

Sí, un poco sí [risas]. Has descubierto la trama. En la serie me querían y no me querían matar, que es lo que se suele hacer. Y a mí me venía bien, estaba todavía contenta hasta que, de repente, me pareció que por mí ya estaba un poco agotada, que el personaje no daba más de sí y ellos también lo consideraron. Llegamos al acuerdo de que me iba a hacer teatro. Luego no me ha interesado mucho volver, estaba concentrada en otros proyectos. No porque lo rechace todo, ¿eh? Creo que hay series españolas estupendas, pero lo que me venía no me interesaba.

¿Te han llegado propuestas para volver a 'La que se avecina' o eso lo dejaste completamente zanjado?

Eso lo dejé completamente y tampoco ha habido por su parte ninguna invitación. Nos despedimos como amigos, todo muy educado, nos felicitamos por el éxito que habíamos obtenido y ya está.

'LQSA' cierra ciclo con la temporada 12, ¿te hubiese gustado estar dando la despedida al edificio Mirador de Montepinar?

No lo sé, porque no he seguido la serie, he estado ocupada con otras cosas. Estuvo bien mientras duró. Yo la recuerdo como una extraordinaria experiencia, aunque muy dura laboralmente, porque trabajamos muchas horas durante la primera etapa en 'Aquí no hay quien viva'. Era una serie maravillosa, estaba llena de ingenuidad. Había un plantel de personajes, un elenco extraordinario como actores, con prestigiosísimas carreras. Esa etapa fue gloriosa y la otra también, pero ya era otra cosa. Yo continué porque también había mucho talento y empezamos a buscar a otro personaje. Yo cuando me voy, me voy de los sitios, no estoy yendo y viniendo.

El reparto de la tercera temporada de 'Aquí no hay quien viva'

El reparto de la tercera temporada de 'Aquí no hay quien viva'

'Aquí no hay quien viva' se ha convertido en una serie de culto española que sigue muy presente entre los espectadores, tanto con las reposiciones en lineal como con su llegada a Amazon Prime Video. Continúa siendo un fenómeno viral y la gente sigue repitiendo las frases y memes en las redes sociales. ¿Por qué crees que sigue tan viva?

Porque era genial. Yo recuerdo cuando me propusieron hacerla, llevaba un año la serie y estaba entonces muy reacia a hacer tele. Yo no la había visto y la vi y dije "es que es extraordinaria", y acepté. Poco a poco fui creando ese personaje que no nombro porque todo el mundo lo conoce. Esta calidad extraordinaria se logró porque tenía unos increíbles guionistas, unos extraordinarios diálogos, había un plantel de actores que habían conseguido coser unos personajes maravillosos. Tenía una mezcla para mí importantísima entre ternura e ironía y eso es muy difícil en las comedias porque hay muchos tipos, la comedia es extensísima en sus matices y esta era una comedia que salvaba al personaje. Había humanismo en la serie, podían ser cínicos, abyectos, mezquinos, pero al fin todos eran hombres y mujeres, eran personas. Se salvaban, había un giro final hacia la ternura. Y luego, por otro lado, había un gen muy ingenuo, muy inocente, no había muchos efectos técnicos... La serie era casi un pequeño teatrito. Yo recuerdo que grababa y pensaba que era como un teatro. Y eso daba a la serie una esponjosidad a la hora de grabar, algo que ya se ha perdido. Era una manera de respirar en la comedia, un poco en el ciclismo de los personajes. Había unos actos rudimentarios en la planificación técnica de la serie. A esto achaco yo el éxito y a que era una excelente serie con un enorme talento dentro.

Las secuelas están siempre muy buen intencionadas pero no es garantía de nada
Estamos viviendo una especie de era nostálgica en la televisión, tanto en Estados Unidos como en España, donde se están empezando a hacer volver a producir nuevas temporadas de series que fueron un éxito en el pasado, como 'Los hombres de Paco' o 'Física o química'. ¿Ves posible que esto suceda con 'Aquí no hay quien viva'?

No lo sé, porque las secuelas están siempre muy buen intencionadas pero no es garantía de nada. ¡Pero qué lo intenten, sí! Estamos viviendo una época que seamos nostálgicos del pasado porque estamos desesperados y nos refugiamos en que cualquier tiempo pasado fue mejor. Estamos en el momento de los fenómenos, puede pasar cualquier cosa en cualquier momento, desde que tengamos que hacer series por Skype hasta que nos inviten irnos a Venus a montar colonias. Cualquier cosa es posible.

Estaría abierta a volver a una secuela de 'Aquí no hay quien viva'
¿Estarías abierta a volver a una posible secuela de 'Aquí no hay quien viva'?

Sí, estaría abierta a volver a una secuela. Es verdad que como estudio, escribo mucho y estoy con un par de proyectos tendría que verlo, pero sí que estaría abierta, al igual que a participar en cine. Somos hijos del entusiasmo, es el drama de los actores, que nos entusiasmamos de manera tremenda. Somos emocionalmente muy articulados. Esa serie francamente es bellísima. Había personajes muy extravagantes pero no tan extravagantes, nunca perdían la relación con los conflictos. Ahora todo es demasiado extravagante, me parece.

Isabel

Isabel "La Hierbas" (Isabel Ordaz) y Andrés Guerra (Santiago Ramos) en 'Aquí no hay quien viva'

Unas veces me fastidia el apodo de 'La Hierbas' y otras siento un orgullo secreto por la simpatía que generó
¿Te ha llegado a pesar el apodo de "La Hierbas"?

Es una sensación ambivalente: unas veces me fastidia y otras veces no dejo de tener un orgullo secreto por la simpatía y respeto que generó ese personaje y que a día de hoy sigue despertando. Todavía me dan muestras de ello en la calle, muchas veces más de las que me gustaría, eso sí. Pero no deja de ser un orgullo, secreto, y entiendo ahora ese trabajo. Analizando un poco mi aportación o mi creación de él, como una especie de "payaso blanco", muy original, porque no existían esos perfiles. Era un poco ecológica, por otro lado era una señora burguesa; muy libre espiritualmente, pero también muy amorosa... No era una "happy" en ningún caso, porque ella sufría, pero siempre era conciliadora por sistema. Entonces era un perfil al que llamo "payaso blanco", porque era un payaso de luz. Aunque siempre había ese de conflicto, de drama y de amargura que todos los personajes tienen y los payasos también. En esta serie se tocaban esos puntos sensibles de los personajes, que es muy bonito.

En tus inicios en televisión, debutaste en dos espacios míticos como son 'La bola de cristal' y 'Los mundo de Yupi'. ¿Cómo llegas ahí?

Con dificultad me acuerdo de mi nombre, entonces he perdido la memoria. En las primeras etapas vas, vienes. Recuerdo a Pablo Carbonell, a Alaska... Pero apenas lo recuerdo porque han pasado muchos años. Estaba yo todavía estudiando arte dramático y de repente era una alegría: ¡tengo un trabajo!

Incluso llegaste a trabajar con Martes y Trece pleno boom del dúo cómico.

Eso fue una especie de cameo en un sketch al principio. Luego en la serie 'Todos los hombres sois iguales' coincidí con Josema Yuste. Yo era su mujer, pero estábamos separados y yo tenía otra pareja.

Isabel Ordaz en 'Los mundos de Yupi' y 'Pepa y Pepe'

Isabel Ordaz en 'Los mundos de Yupi' y 'Pepa y Pepe'

Uno de los proyectos más icónicos y que te hizo muy popular entre el gran público fue 'Pepa y Pepe'. ¿Qué crees que tenía Julia y la serie para que calase tanto en aquella época?

La serie era muy diferente en general, muy moderna para la época. Me gustó trabajar con Verónica Forqué, Tito Valverde... Julia era un personaje atípico, muy dubitativa, tendente a la depresión.

Más allá de "El beso" y de tu cuarto libro, ¿qué más proyectos tienes en mente para el futuro?

Hay un proyecto muy bonito de teatro para cuando acabe "El beso", pero todavía no puedo decir nada. Sería para otoño del año que viene y creo que será una gran sorpresa. Por ahora estoy encanta con "El beso" y con su directora, que es María Ruiz.

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