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Han pasado ya varios meses desde la celebración del Festival de Eurovisión 2012, el pasado 26 de mayo en la ciudad de Bakú, capital de Azerbaiyán. Un certamen que brilló por la victoria de Suecia con Loreen y su ''Euphoria''.
No obstante, otro suceso acaparó gran parte del protagonismo en la última edición. Durante la víspera de la final del Festival, un grupo terrorista planeó un atentado a la sede de de Eurovisión en Bakú. Un ataque que se vió frustrado por el Ministerio Nacional de Seguridad del país con la detención de 40 miembros armados y la muerte de dos participes de la operación genocida.

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Ahora, la ley azerbaiyana ha hecho justicia, condenando a los cuatro imputados con penas de entre doce y catorce años de carcel. Kamal Yagubov, Rashad Shahbazov, Rajab Abbasov y Afig Allahverdiyeb, relacionados con el ejército revolucionario iraní, son los cuatro condenados por delitos de traición, contrabando y compra ilegal de armas.
Un ataque terrorista premeditado
Durante la operación, el Ministerio Nacional de Seguridad confiscó material explosivo, fusibles automáticos y munición. El grupo terrorista intentó colocar material explosivo en los lugares de reunión de la prensa, cuya misión era únicamente la de cubrir el certamen. También tenían como objetivos coches bomba, hoteles y el centro de la ciudad.
Los responsables de la defensa de Bakú no dieron a conocer los hechos sucedidos a lo largo de la semana en la que se celebraba el evento hasta que no concluyó. Una decisión que se tomó para no provocar el pánico y que el festival continuase con su marcha natural, ya que el ataque terrorista había sido frutado y no se corría ningún tipo peligro.