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ENTREVISTA FORMULATV

Ana Isabel Saz: "En un medio que se basa en el entretenimiento 'S.O.S. Adolescentes' resulta útil"

Cuatro despidió este viernes el programa 'S.O.S. Adolescentes', una arriesgada apuesta sobre los conflictos de los jóevenes entre 12 y 17 años. Aunque todavía no se ha confirmado si habrá una segunda temporada, la psícóloga del espacio se ha mostrado encantada con la experiencia.

Redacción Sábado 14 Abril 2007 16:14

Cuatro despidió este viernes el programa 'S.O.S. Adolescentes', una arriesgada apuesta de la cadena sobre los conflictos de los jóevenes entre 12 y 17 años. Aunque todavía no se ha confirmado si habrá una segunda temporada, el equipo y sobre todo la conductora y psícóloga del espacio se ha mostrado encantada con la experiencia. FórmulaTV.com ha hablado con ella.

El pasado 9 de febrero, el debut del programa registró un share medio del 10,5% al interesar a 1.561.000 telespectadores. Desde entonces, 'S.O.S. Adolescentes' ha contado semana a semana con una audiencia muy fiel. Este viernes, el programa se despedía de la audiencia con un resumen especial que contó con el respaldo del 7,3% del público (1.080.000).

'SOS Adolescentes' ha contado con la experiencia de Ana Isabel Saz-Marín, licenciada en Psicología en las especialidades de Psicología Clínica y Psicología Educativa, con formación complementaria en trastornos en la infancia y la adolescencia, mediación y terapia familiar, modificación de conducta, maltrato, abuso infantil y violencia familiar.

Saz-Marín ha convivido de 15 a 20 días con familias donde persisten conflictos de padres con hijos o de hermanos con hermanos. Una vez cerrada la temporada, FormulaTV.com ha querido repasar con ella su experiencia televisiva y su paso por el hogar de ocho familias.

¿Cuál ha sido el perfil de los protagonistas de 'S.O.S. Adolescentes'?

Hemos contado con un amplio abanico en el que se ha visto representada la problemática que pudiera existir en la época adolescente, desde un asunto de rebeldía hasta temas más importantes como la dejadez en los estudios, las malas relaciones familiares... Hemos pretendido abarcar todo eso de lo que se quejan los padres de sus hijos adolescentes.

El programa ha funcionado muy bien, ¿habrá segunda temporada?

Nada está dicho ni firmado. Todo apunta que pudiera ser que sí, por lo bien que ha funcionado y la buena acogida por parte del público. La audiencia ha sido muy buena todas las semanas y la crítica también ha sido muy positiva. Se sospecha que pudiera existir una segunda etapa, pero no hay nada confirmado.

¿Pero os esperábais que fuese tan bien valorado?

Lo cierto es que era mi primera experiencia con medios de comunicación, de modo que yo estaba un poco perdida en eso de audiencias y resultados. Me quedé gratamente sorprendida. Ha sido extraordinario. Tenía muchas ganas de que se estrenara y ver un poco la reacción de la gente.

¿Ha pasado mucho tiempo entre las grabaciones y las posteriores emisiones?

No, lo cierto es que hemos terminado un par de semanas antes de empezar a emitirlo, pero cuando lo grabas todo con anterioridad tienes demasiadas ganas por saber lo que opinará el resto de la gente. Queríamos saber si habíamos conseguido trasladar a la audiencia todo lo que queríamos mostrarle.

¿Cuáles han sido los mayores obstáculos a la hora de resolver los problemas de las familias?

El tiempo. Los milagros en el trabajo diario con las familias no existen. Aunque lo cierto es que hemos trabajado muy intensamente las 24 horas al día con cada familia. Con cada caso hemos trabajado alrededor de 15/20 días. Para mí siempre hacía falta más tiempo, pero por lo demás obstáculos ninguno. Ha sido estupendo trabajar con las familias. El equipo también me he sentido totalmente cubierta en todo momento.

¿Te das por satisfecha con el trabajo de 'S.O.S. Adolescentes'?

Con el simple hecho de que hayamos conseguido que las familias, una vez visto el programa, se hayan puesto a hablar sobre alguna de las cosas que les pueda pasar y sean conscientes de que lo pueden mirar desde otro punto de vista, para mí es suficiente.

¿Cuáles serían las pautas a seguir para que se produzca un cambio de conducta?

La receta mágica que funcione con todas las familias no existe, sí hay unos pilares básicos que sí funcionan, pero con cada familia se han trabajado todos los aspectos conflictivos que cada familia señalaba como importante. Aún así, los pilares como la comunicación, la forma de valorarse en casa, la forma de escuchar al otro, saber explicar lo que se necesita y lo que no, lo que me hace falta y lo que le hace falta al otro, el ver y el escuchar al hijo... resultan esenciales.

¿Y qué preocupa a los padres?

A los padres les preocupan muchas cosas. Como punto principal el que sus hijos no estén llevando el camino correcto, que no estén yendo en la dirección acertada, que dejen los estudios, que se desmotiven, que se vayan con gente que no les conviene... se preocupan por muchas cosas muy lógicas. Pero nos preocupa señalarles todo lo malo y nos preocupamos muy poco de señalarles lo bueno que también hay. Creo que hay que dedicarles más tiempo para explicarles lo bueno con lo que se pueden encontrar.

¿Ha sido necesario un compromiso por partes de todos?

Sí, la motivación de cambio, tanto en el programa como en cualquier consulta, es lo principal. Yo no puedo obligar a alguien a cambiar algo que no quiere. Si el que se sienta en frente no piensa que hay algo que se pueda cambiar o algo que se pueda hacer de otro modo, no puedes hacer absolutamente nada por muy buen profesional que seas.

¿No ha existido conflicto alguno en ese sentido?

Había cierto temor al principio. Evidentemente no es como trabajar con niños, ya que en ese caso el consentimiento única y exclusivamente tenía que ser por parte de los padres, y en este caso sí había que contar con el adolescente. Aún no sabiendo que yo iba a entrar, había que contar con su consentimiento porque se estaba grabando también su vida. Las resistencias no han sido grandes. No ha habido nadie que se nos haya negado. Ellos también han sido conscientes de que la situación o realidad que hay en sus casas no es la que les gustaría vivir.

El formato introduce la separación de los padres con hijos como punto de partida hacia esa cambio de conducta. ¿Resulta decisiva esa separación?

Eso forma parte del formato del programa. A veces la distancia sí puede hacer que la perspectiva a la hora de analizar las situaciones que se están viviendo en casa sea diferente, sobre todo, en el caso del programa. Los chavales a partir de esa separación son más conscientes de que hay un problema a abordar y que se puede tratar. En el día a día no es lo lógico que nos separemos de nuestros hijos para afrontar los problemas.

Cuando se producen esos cambios, ¿de quién es el mérito, de los adolescentes o del profesional?

De la familia, siempre. Yo puedo tener una serie de pautas por mi formación, pero el cambio es fundamental y el beneficio y protagonista del cambio es siempre el que lo consigue, el que lo recibe.

Cada programa tiene un comienzo y un final. ¿Se ha realizado algún seguimiento posterior?

Sí. Por parte del formato y del programa no había esa necesidad de seguimiento, pero a mi profesionalmente me interesaba. El seguimiento se ha hecho por mi parte, sin cámaras, sin necesidad de hacer otro programa posterior. Para reforzar determinadas pautas, para dar determinados puntos de referencia que no se han profundizado en el programa. Tengo conocimiento de cómo están todas y cada una de las familias.

Resulta fundamental evitar las palabras gruesas...

Cuando un adulto necesita del castigo físico o bien verbal me denota que ha perdido los papeles más que el propio chaval. Para mi es necesario que los chavales tengan límites, las normas claras y que sepan el camino que deban de seguir pero no a través de la violencia. Yo creo que ahí les enseñamos un modelo que no les sirve de mucho. Cuando un padre pierde los papeles es porque no encuentra otra manera de hacerse entender.

Siempre se ha dicho que la televisión 'malcría' ¿no resulta paradójico intentar co-educar a través de este medio?

Probablemente. Creo que los medios de comunicación bien empleados pueden servir de mucho por una cuestión de difusión. Lo que puedes hacer un día en tu despacho, por televisión el eco es muchísimo mayor. Pero el material tiene que ser bien tratado. En 'S.O.S. Adolescentes' no ha sido necesario sacar imágenes morbosas. Se han emitido las imágenes justas y de carácter educativo.

Cuatro está apostando por una fórmula de coatching con formatos como 'Supernnany', 'Soy lo que como' o 'S.O.S. Adolescentes', ¿ves necesario este tipo de programas?

No sé si son necesarios, pero me parecen formatos más limpios que otras cosas que personalmente no me aportan nada. Para mi es una buena forma de hacer televisión.

¿Qué criterios se han seguido a la hora de seleccionar a las familias?

Hemos intentado abrir el abanico. Enfermedades patológicas, trastornos del comportamiento diagnosticado no podrían entrar por una cuestión de que en 20 días no se solucionan. Más allá de esa primera criba, hemos intentado reflejar lo que ocurre en la adolescencia, con los padres y con los hijos.

¿Cuál ha sido la respuesta de los colegas de profesión?

Tenía muchas ganas para saber que pensaba el resto del mundo. Estaba muy embarcada con todo el equipo y todos nosotros sabíamos los que pensábamos, pero queríamos conocer la opinión de los demás. Profesionalmente me he sentido muy abrazada. Estoy muy contenta.

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