OPINIÓN

Crítica de 'La otra mirada' (Temporada 2): Cuando los nuevos miedos también dan la talla

La 1 estrena la segunda temporada de la ficción de Boomerang TV que vuelve con nuevos fichajes en la Academia de Señoritas de Sevilla.

Por Jorge Neila El 27 de Mayo 2019 | 10:33

Parecía algo difícil pero las señoritas de la Academia de Sevilla lo han logrado, a pesar de las dificultades: 'La otra mirada' reabre sus puertas, con el estreno de su segunda temporada Este retorno consolida la apuesta de la cadena pública por su ficción original y sitúa su mirada más allá de las estrictas audiencias de televisión. Además, el equipo de guion se ha renovado, con Alba Lucio como coordinadora, junto a Irene Rodríguez, Ana Muniz da Cunha y Tatiana Rodríguez, todas ellas comprometidas con los valores de esta ficción de Boomerang TV.

Teresa abraza a Manuela en el 2x01 de 'La Otra Mirada'

La nueva temporada arranca con un mayor ritmo, se contrastan las líneas argumentales que se han seguido anteriormente, al mismo tiempo que mantiene la esencia feminista y combativa contra la desigualdad social. El estreno de temporada parece querer enfrascar todo lo sucedido y empezar de cero, reflejando nuevas coyunturas sociales, aunque juega nuevamente con la tentación de suavizar unas duras costumbres que se alejan de las verdaderas carencias de libertad de la época.

Miedos nuevos, pero familiares

Por si alguien no lo sabe o no se ha enterado aún, 'La Otra Mirada' tiene un logrado y claro trasfondo feminista, que ha conseguido tumbar cualquier superficialidad que pudiese rodear al término. La primera temporada dejó muestra de este alma máter del que quería presumir la ficción, ofreciendo tramas emocionantes que se empapaban de feminismo. Cabe recordar el juicio de Roberta (Begoña Vargas) contra Rafita Peralta (José Pastor) por violación, ¿del que salía victoriosa? Menos que más.

Dariam Coco es Inés en 'La Otra Mirada'

La lucha contra el machismo no termina con esta tanda de episodios, pero se ve acompañada de otro enemigo social: el racismo. La segunda temporada de 'La otra mirada' acierta al incluir diferentes lacras discriminatorias, al formar un astuto sincretismo que encaja a la perfección en esta academia sevillana. "Miedo a lo desconocido, miedo a perder su puesto", les advierte Manuela a sus alumnas frente a lo que está por venir.

Llueve sobre mojado en este arranque prometedor, y lo hace con nuevos miedos que también dan la talla. Dariam Coco se mete en la piel de Inés, una joven huérfana cuyo color de piel causará estragos en las altas -y algunas bajas- esferas de la Academia de Sevilla. Más leña al fuego, pues el "idealismo" de Manuela (Macarena García) y Teresa (Patricia López-Arnaiz) se da de bruces con la opaca e interesante llegada de Melina Matthews, que interpreta a Carmen, antigua exalumna y amiga de Manuela. Todo lo que sea agitar las relaciones entre estos carismáticos personajes ha resultado ser siempre positivo.

Pero es precisamente ese idealismo del que pecan algunas de las tramas que están por venir. Después de haberlas conocido a fondo, podemos decir que Manuela y Teresa son más propias del siglo XXI que algunos ciudadanos de hoy en día, un poco verdes en este aspecto. No obstante, no podemos olvidar que estamos hablando de una serie con ambientación en 1921, cuando la misma realidad superaba a la ficción por su dureza y crueldad. Los límites inverosímiles de 'La otra mirada' chocan con un relato construido dentro de un marco histórico realista.

Una Sevilla acelerada

Sí, transcurre en 1921, pero 'La otra mirada 2' no se libra de la velocidad del tiempo, porque no es casualidad que el primer capítulo dure menos o que parezca que las tramas vayan más rápidas. Esta reducción de los tiempos ya se refleja en el primer episodio, que sirve como carta de presentación y que viene cargado de historias, hambriento por devorar las tramas de las mismas. Se va a agradecer que los capítulos duren 60 minutos.

Escena del 2x01 de 'La Otra Mirada'

Aunque no está de más advertir también de la peligrosidad que puede conllevar este primer despliegue de armas argumentales. Quemar tramas puede ser sinónimo de ritmo, pero no siempre de calidad. El impacto final de la primera temporada, Teresa, arrestada, y Ángela (Cecilia Freire), amenazada por sus filtreos homosexuales, es atenuado de un plumazo. Se deja atrás de inmediato, pero ¿qué pasa con toda esa efervescencia creada en torno a una trama que vertebraba la ficción?, ¿olvidará Teresa su fugaz paso - a ojos del espectador- por la cárcel? El espectador no debería.

Como tampoco podemos obviar la banda sonora de Fernando Velázquez, al mando de la Orquesta de Extremadura, y que vuelve a hacer de las suyas desde el primer segundo. A propósito de este primer momento, Sevilla vuelve a imponer su señorío sin complejos. Más allá del toque feminista, la ambientación vuelve a ser una oxigenada atmósfera para el espectador. La pantalla se impregna enseguida del olor del Guadalquivir y de las calles hispalenses.

Matrícula de honor en sororidad

La gran ventaja con la que parte esta segunda temporada es que ya conocemos a las alumnas. A partir de aquí, Teresa debe ser nuevamente la cómplice de la audiencia, y como si de un experimento sociológico se tratase, poner a prueba a un grupo de adolescentes amamantadas de valores conservadores y tradicionales. La confusión de ver una serie de época donde se tratan temas de la nuestra es la magia de la que puede presumir este proyecto: romper dos mundos separados por 100 años, pero que comparten más de lo que creen.

Macarena discute con Margarita en el 2x01 de 'La Otra mirada'

A tenor de lo visto en este principio de temporada, el feminismo no se deja de lado. Tras la cautivadora historia personal de Roberta, parece que la que era una de las más rebeldes de la escuela será la encargada de fomentar esa sororidad de la que se socorrió durante su trama anterior. Un baile de arcos que tiene puesto el foco en Teresa, a quien vemos más débil que nunca. Como las propias personas, hay personajes que no cambian. Margarita (Lucía Díez) coge galones y pone la tez cómica nuevamente, incesante y eficaz, como la idea de querer mostrar más lo que pase fuera que dentro del aula.

Tenemos ante nosotros la esperanza ilusoria de ver cómo unas alumnas alcanzan unas metas personales que algunas no podrían llegar a lograrse ni hoy en día, mucho menos en ocho capítulos de 60 minutos, pero es precisamente ese el motor tanto de la serie como de la audiencia. "A lo mejor lo que deberíamos es intentar llegar a ser ministras", replica Candela, entre risas de sus compañeras. La segunda temporada se estrena este lunes, 27 de mayo, a las 22:40 horas en La 1.