
Antojos y náuseas
El compromiso
Antojos y náuseas
El embarazo de Reyhan pone patas arriba la mansión. Emir se toma muy en serio su papel de futuro padre: sigue con una aplicación cada semana de gestación y no se aparta de ella. Los síntomas no tardan en llegar: el olor del jabón y del café le revuelve el estómago, el desayuno acaba en crisis y hasta el vestido amarillo de Cavidan le recuerda al huevo, por lo que su suegra se cambia de ropa delante de todos. A solas, sin embargo, Cavidan rabia contra la nuera que usa su embarazo como excusa, y Reyhan acaba sorprendiéndola. Después de unas molestias que la asustan, Reyhan se empeña en comer albóndigas en un puesto callejero y Emir termina cediendo, aunque luego advierte a su madre. Mientras, Kemal no se atreve a pedirle a Narin que se quede cuando acabe el juicio por Masal y, aunque le recuerdan que solo es un matrimonio de conveniencia, decide no dejarla marchar. Cemre, por su parte, prende fuego a la casa.