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'Alakrana', el infierno está en el mar

Tras pasar del cine a Cuatro, 'Alakrana' verá finalmente la luz en Telecinco este miércoles.

Redacción Lunes 23 Mayo 2011 12:47

Faenaban en las peligrosas aguas del Golfo de Adén a 413 millas de las costas de Somalia cuando un grupo de piratas fuertemente armados secuestró el 2 de octubre de 2009 a los 36 tripulantes de 7 nacionalidades distintas del atunero vasco Alakrana. Los 47 días de cautiverio del buque pesquero español, una dramática historia que mantuvo en jaque a sus familias, al Gobierno, a los Servicios de Inteligencia y a la opinión pública, han sido recreados en 'Alakrana', miniserie que Telecinco estrenará el miércoles 25 de mayo, a partir de las 22:00 horas.

En su regreso a televisión, Miguel Ángel Silvestre ("Verbo", 'Sin tetas no hay paraíso') encabeza junto a Francesc Orella ("Los ojos de Julia", "Alatriste") el elenco de este drama de suspense dirigido por Salvador Calvo ('La Duquesa', 'Paquirri', "Masala") y producido por Telecinco Cinema con Fausto P.C. y Zentropa Spain.

Fernando Cayo ("El orfanato", "Pájaros de papel"), Carlos Hipólito ('La Duquesa', 'Guante blanco'), Cristina Plazas ("El mal ajeno", "Vete de mí"), Irene Montalá ("La mujer del Montalá Velá anarquista", "Fausto 5.0"), Antonio Velázquez ('Tierra de Lobos', 'Paquirri'), Babu Cham ("Pepe Carvalho", "El asesino a sueldo"), Toni Sevilla ("La mujer del anarquista", "Los sin nombre"), Juan Carlos Vellido ("Piratas del Caribe 4", "Ché: Barceló guerrilla") y Manel Barceló ("Vicky Cristina Barcelona", 'Acusados') completan el equipo artístico de esta ficción con guión de Jorge Guerricaechevarría (Goya al Mejor Guión Guerricaechevarrí Adaptado por "Celda 211" en 2010) y rodada en distintas localizaciones de Barcelona y Senegal.

Alakrana

Una visión inédita del secuestro basada en dos puntos de vista opuestos -el de los marineros y el de los piratas-, constituye el eje narrativo de esta película para televisión, que descubre además el pasado de los protagonistas, la incansable lucha de las familias de los marineros, las corruptelas políticas de Somalia y la labor crucial de periodistas, abogados y cuerpo diplomático en la liberación del atunero de Bermeo.

El diablo en la tierra, el infierno en el mar

Dos jóvenes somalíes tratan de matar el tiempo en una barca en medio del mar mientras se dejan llevar por la corriente. Están demasiado alejados de la costa y el sol del Índico cae implacablemente sobre ellos mientras buscan algo que comer entre sus escasas provisiones. Llevan 17 días en alta mar cuando uno de ellos descubre la figura de un buque de pesca a través de unos viejos prismáticos.

Los avistadores se llenan de alegría cuando comprueban que el barco no dispone de armamento y llaman al clan pirata para comunicarle la noticia y facilitarle su posición exacta gracias a un GPS.

Así se inicia el secuestro del buque Alakrana por parte del cabecilla del operativo, El Hijoputa, y sus piratas, mientras los pescadores intentan recoger las redes con las que se encuentran faenando en ese momento. Los corsarios en tierra entran en contacto con un bufete de abogados en Londres que les facilita los datos sobre el atunero y el posible rescate que pueden pedir. Mientras la fragata de la Operación Atalanta intenta dar alcance al buque, un esquife con los dos jóvenes somalíes se cruza en su camino. Ambos son detenidos y puestos a disposición judicial en España.

Desde Kenia, los agentes del CNI y el embajador trabajan en la resolución de secuestro de los marineros, situación que se complica con la detención de los jóvenes. El Hijoputa recibe órdenes de su jefe, El Presidente, desde tierra. Los marineros son presionados para que hablen con sus familias y forzar así al Gobierno a que libere a los dos detenidos y pague el elevado rescate. Bajo circunstancias extremas, los tripulantes sufren numerosas humillaciones y son separados: por un lado los marineros y por otro el patrón y el capitán. Intentan mantener la calma en tan difíciles circunstancias, pero a medida que pasan los días la situación se complica y aumenta el nerviosismo entre los secuestradores.

Alakrana

Las familias de los secuestrados exigen al Gobierno que traigan de regreso a los suyos sanos y salvos, pero el arresto de los dos somalíes dificulta el rescate. Varios flashbacks descubrirán el pasado de El Hijoputa y del patrón, dos visiones totalmente diferentes, pero a la vez cercanas. Mientras tanto los agentes del CNI, intentan sin éxito pagar un rescate, cruzando fronteras y estableciendo contacto con intermediarios, embajadores y traductores.

Posteriormente, los marineros tienen que acercarse al Ariana, otro buque secuestrado, para proveerle de fuel. El barco lleva seis meses secuestrado y al no disponer de un Gobierno ni de un armador que se haga cargo de la situación, se encuentra sin recursos. La situación en él es dantesca y los marineros tratan de ayudar a los hombres y mujeres del Ariana, que malviven como si fueran animales.

Mientras las negociaciones avanzan, los marineros son testigos de situaciones peores que la suya y temen por su propia vida. Finalmente y tras 47 días de cautiverio, el rescate es pagado y los marineros son liberados, no sin antes sufrir un nuevo intento de abordaje, antes de que la fragata Canarias pueda escoltarlos hasta un puerto seguro en Seychelles y todos los marineros puedan regresar a casa.

Víctimas, verdugos y vengadores

El joven capitán del buque, encarnado por Miguel Angel Silvestre se enfrenta a la Silvestre, veteranía del patrón encargado de las faenas de pesca, interpretado por Francesc Orella. Orella La amenaza reside en Somalia, donde la banda de los Burkab Abib, Cham, capitaneados por el actor Babu Cham se encargarán de secuestrar el atunero Alakrana. Entre los marineros, Juan Carlos Vellido Toni Sevilla Paul Berrondo Paco Vellido, Sevilla, Berrondo, Hidalgo y José Yebenes, harán piña ante la terrible situación.

Sus familiares, entre los que destacan Edurne, la mujer del engrasador (Cristina Plazas), y Patricia, la hija del patrón (Irene Montalá), presionarán al Gobierno para Irene Montalá llegar a una solución favorable para los marineros. En tierras africanas, los agentes del Velázquez, CNI, Fernando Cayo y Antonio Velázquez negociarán con el embajador en Kenia, Carlos Hipólito, el armador del barco, Manel Barceló, y el abogado de Londres que representa a los piratas, Brendan Price.

Un suceso de alcance mundial

El secuestro del Alakrana es una historia real con una cronología precisa y ampliamente difundida por los medios de comunicación durante los 47 días de cautiverio. La simple narración de los hechos proporciona una historia de tensión e intrigas políticas que logra mantener vivo el interés del espectador. Sin embargo, hay algo más, algo que trasciende la propia anécdota del secuestro y que permite desarrollar un relato de mayor calado que supera esa mera relación de acontecimientos, como en las películas "El jardinero fiel", "United 93" o "Black Hawk derribado".

Además, es una historia de alcance universal que une dos partes de una misma realidad, que son al mismo tiempo reflejos de un mismo espejo. Sin héroes ni villanos, ni vencedores ni vencidos, los marineros y secuestradores de 'Alakrana' son las dos caras de una misma moneda: seres humanos expuestos a situaciones límite.

La moderna piratería que tiene lugar en las aguas del Índico es una de las situaciones con mayor repercusión mediática a nivel mundial que afecta a gran parte del mundo, desde Japón hasta Grecia. Sin embargo, hablar sólo de la piratería en esta miniserie no haría justicia al guión ni al planteamiento de la dirección.

El tratamiento visual

'Alakrana' combina la estética de corte documental al estilo de Ridley Scott en "Black Hawk derribado" con el tratamiento de luz de Fernando Meirelles en "El jardinero fiel" o de Paul Greengrass en sus "Bournes" o en "United 93". La ficción parte de un acercamiento realista al suceso, casi periodístico, para elevarlo a un nivel cinematográfico que permite ahondar en las profundidades del conflicto y de sus personajes, sin olvidar que es un producto televisivo que requiere una estructura y un ritmo determinados para mantener vivo el interés del espectador.

Alakrana

Dado que el secuestro del atunero es un hecho de sobra conocido por la audiencia, se decidió adoptar un punto de vista nunca visto: el de los marineros y los piratas. 'Alakrana' se adentra en las entrañas del barco, muestra cómo se vive el secuestro desde dentro, descubre cómo fueron las relaciones con los captores y entre los secuestradores, marineros, al tiempo que revela las motivaciones de los secuestradores, los sentimientos de los familiares el pasado de los protagonistas, las corruptelas políticas en Somalia, el cometido del armador, el peligroso paso de los barcos por el Cuerno de África, así como la labor de periodistas, abogados y mediadores.

Personajes atrapados en una situación límite

Más allá de la política, de las implicaciones del rescate y de las decisiones correctas o incorrectas que pudieran tomarse, la historia del secuestro del Alakrana está llena de grandes personajes atrapados en una situación límite situación límite. No hay heroicos rescates, ni marineros que consiguen recuperar el control del barco, sino una historia de superación con personajes muy bien definidos en ambos bandos.

El capitán y el patrón del barco no son dueños de nada y se juegan la vida a diario en largas jornadas de trabajo lejos de casa, un hogar en el que escasean los recursos para poder mantener a la familia. El cabecilla de los piratas en el barco no es el jefe de su clan pirata, sino uno más de esos hombres que han pasado semanas en alta mar en condiciones precarias y sin apenas comida a la búsqueda de una posible presa. Al igual que sus rehenes, él no posee nada y está dispuesto a jugarse la vida en este cara o cruz de la piratería para conseguir en unos cuantos golpes lo que nunca podría lograr en una vida entera de trabajo.

En el fondo es como si el patrón fuera aquello que el cabecilla de los piratas hubiera querido ser si sus condiciones fueran otras: un buen marino, con un buen trabajo, respetado por sus hombres y con una familia en tierra que espera su llegada en una casa llena de comodidades. El cabecilla es el reflejo siniestro del patrón. Son la cara y la cruz de una misma situación y esa tensión, ese pulso continuo entre ambos a la vista de todos sus hombres, constituye el eje "emocional" del relato mientras la trama recorre las difíciles situaciones que marineros y captores vivieron a lo largo del secuestro.

Junto a ese triángulo de personajes y la lucha por doblegar al otro, 'Alakrana' aborda el complejo entramado político del secuestro mostrando la "industria" creada en torno a los rescates de barcos tanto en África como en los despachos londinenses.

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