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Que el amor flota en el aire de Guadalix es más que evidente en esta edición. Aparte de la tortuosa relación entre Adara y Pol, 'Gran Hermano 17' vive otra esperada relación entre Bea y Rodrigo a espaldas del resto de concursantes en la que el cerco cada día se va estrechando más a causa de sus continuos juegos psicológicos con sus compañeros.
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La última fiesta ha sido testigo de una serie de pistas que ha mosqueado en exceso a algunas compañeras de concurso. Por estrategia o simplemente diversión, Rodrigo dejó entrever a Noelia que tenía un secreto. Un misterio que descolocaba a la cordobesa abriendo multitud de teorías en la cabeza de la MPR y que la confundían, o excitaban según se vea. "Cuando lo veas te vas a reír. Fuera se entenderá todo", le tranquilizaba el madrileño. "No, pero no pasa nada", contestaba molesta.

Y es que tanto para Bea como para Rodrigo, la posible atracción de Noelia por el madrileño es evidente y pudiera ser la excusa perfecta por la que su inseparable amiga no fuera cómplice de su relación: "¿Fuera de aquí, si te enterases de algo mío, cambiaría tu relación conmigo?", preguntaba el concursante e insistía, "Una cosa es que parezca tonto, otra cosa es que lo sea. Sé que me ocultas cosas".
El enigma había cogido forma cuando Alain y Meritxell se unirían para descifrarlo señalando en una dirección más correcta que en la que en principio seguía Noelia. "Este es gay, lo que yo te diga", sentenciaba la cordobesa. Una idea que convencía Meritxell cuando preguntó: "Alain no es gay, ¿verdad?", preocupada por lo suyo, y que finalizaba con un "Os montáis unas películas..." de la sartén al cazo, es decir del interesado.
"Es mi presente y futuro"
Un juego a cinco donde Rodrigo disfrutaba confundiendo a sus compañeros y Alain era el único que no entraba al trapo con una Bea aparentemente molesta. El francés aún así apostaba por seguir la corriente a su compañero e indagaba: "¿Es algo de tu pasado?". "Es mi presente y futuro", finalizaba el madrileño.
Una declaración de intenciones para la audiencia que, en realidad, deja muchas dudas en el tintero. Bea reprocharía más tarde a su "Loligo" sus cobras continuas y su falta de interés por robarle los besos. Un vaivén de sensaciones que chirrían con las continuas menciones de Rodrigo a lo que se ve en el exterior y del juego que están dando, ¿Es amor verdadero el del madrileño o una estrategia por su permanencia?