'Gran Hermano: El debate' trajo una velada que dejó a los habitantes a cuadros. La gala, marcada por sorpresas y giros que nadie veía venir, terminó con la expulsión inesperada para los habitantes de la casa de Lorena, una decisión de la audiencia que cayó como un jarro de agua fría entre los seis nominados. A la emoción del adiós se sumaron acercamientos inesperados, confesiones íntimas y unas nominaciones a la cara que terminaron de encender los ánimos.
Durante el desarrollo de la noche se fue anunciando quién continuaba en la casa de Tres Cantos. Cristian, Aquilino, Desirée y Joon fueron respirando uno a uno hasta dejar a Belén y Lorena frente al veredicto. Por fin llegó el momento de que Ion Aramendi pronunciase la frase que todos estaban esperando: "La audiencia ha decidido que debe abandonar la casa... ¡Lorena!".

Greg Taro (Benidorm Fest 2026): "En el camp de composición nos daban cuatro horas y si no salía, mala suerte"
Asha: "Hay algunos cambios en 'Turista' para adaptar la canción al directo del Benidorm Fest"
Kitai (Benidorm Fest): "Nos perjudica no tocar en directo, necesito el bajo de Fabio y que me tiemble el pecho"
Dani J (Benidorm Fest): "No va a ser un show bachatero heterobásico y va a servir para romper con prejuicios"
Patricia Montero: "Creía saber de decoración, pero grabando 'Decomasters' me di cuenta de que no tenía ni idea"
Amaia Salamanca ('Pura Sangre'): "Lo he pasado mal, porque he tenido que galopar en campo abierto"
La concursante, rota en lágrimas, se aferró al abrazo de Belén antes de pronunciar sus primeras palabras: "Si la audiencia no me quiere ver, no pasa nada. Si la vida tiene otros planes para mí, tampoco pasa nada". Además comentaba lo agradecida y orgullosa que estaba de haber vivido esta experiencia, a pesar de que se tuviera que ir ya del reality de Telecinco.
Después de que Belén regresase con sus compañeros para explicarles lo sucedido, Lorena se quedó a solas en la sala de expulsiones, donde se sinceró con el presentador. La concursante habló de la injusticia que fue para ella salir el jueves pasado nominada: "Para mi punto de vista, fue un poco injusto que yo saliese y me callé", recordando cómo asumió la nominación tras la decisión de Raúl. "Al final me ha tocado irme. No me pareció justo, pero bueno. Había que coger el 'toro por los cuernos' y me ha llevado a mi casa", zanjó visiblemente afectada por convertirse en la cuarta expulsada de la edición.
Las tramas de la noche
Mientras, en el interior de la casa, las emociones también se abrían camino. Una de las tramas protagonistas ha sido el distanciamiento entre Íñigo y Edurne. Sin embargo, esto ha cambiado, pues se ha dado un paso hacia la reconciliación. Un masaje a solas abrió la puerta al tonteo y a las confesiones directas, aunque Edurne continúa poniéndole freno a la relación: "Solo amistad, no va a haber nada más, lo tengo muy claro". Además, la gala también estuvo llena de desencuentros. Desde los reproches de Jonay a Mamadou hasta las lágrimas de Rocío Gallardo tras el gesto de Desirée en las nominaciones, la convivencia mostró su versión más delicada.

Una estrategia contra reloj en plena crisis de audiencias
La expulsión de Lorena y el giro de las nominaciones llegan en plena ofensiva de Telecinco por revitalizar el debate de 'Gran Hermano 20', dotándolo de dos dinámicas clave: la expulsión y las nominaciones. Esta estrategia también funciona como una forma de acelerar la edición tras el desplome de audiencias.
Asimismo, el hecho de añadir en la programación un doble debate sigue sin despegar. Por segunda semana consecutiva la cadena combinó 'El debate de las tentaciones' con el debate del reality, ambos sin superar el unidígito. 'GH' descendió a un preocupante 9,3% de cuota y 567.000 espectadores, una décima menos que la primera emisión del programa, que ya hizo un mal dato con 740.000 espectadores. Con la noche dominada de nuevo por La 1 gracias al cine, la presión sobre el reality aumenta y cada gala se convierte en una pieza clave para intentar reenganchar al público.