Álvaro Muñoz, conocido por protagonizar hace catorce años uno de los vídeos más virales de la televisión española, iniciará el próximo mes de septiembre una nueva etapa en su vida. El joven ingresará como seminarista en la diócesis de Teruel para comenzar sus estudios de Teología, primer paso de un camino con el que espera cumplir su deseo de convertirse en sacerdote.
La historia ha sido publicada por El Español, donde el turolense explica que esta decisión llega tras varios años de discernimiento vocacional y de un profundo proceso de reflexión personal. "Quiero ser sacerdote", afirma durante la entrevista.
Del vídeo viral a una vocación religiosa
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El nombre de Álvaro Muñoz se hizo conocido en toda España en 2012, cuando, con apenas 12 años, fue entrevistado por Aragón TV durante la inauguración de unas piscinas municipales de Teruel. Su respuesta "hay un montón de panchitos, cubanos y todo eso" terminó convirtiéndose en uno de los momentos más compartidos de Internet durante años.
El joven ya relató en anteriores entrevistas las consecuencias que tuvo aquella viralización, marcada por el acoso que sufrió durante su adolescencia. Ahora, sin embargo, asegura que ha logrado dejar atrás esa etapa y centra su vida en un proyecto completamente diferente.
Álvaro Muñoz: "La fe me salvó"
En la entrevista concedida a El Español, Muñoz explica que el punto de inflexión llegó gracias al acompañamiento del párroco de la iglesia de La Merced, quien le ayudó a afrontar todo lo vivido y a reencontrarse con la fe. "La fe me salvó", resume el joven al recordar aquellos años.
Desde entonces participa activamente en la evangelización a través de las redes sociales, donde comparte el rezo diario del rosario y comenta las lecturas del Evangelio. Reconoce que todavía hay usuarios que recuperan el antiguo vídeo para burlarse de él, aunque asegura que ya no condiciona su día a día.
Tras finalizar sus estudios de Producción Agropecuaria, el próximo mes de septiembre realizará las pruebas de acceso a la universidad para mayores de 25 años y comenzará su formación como interno en el seminario de la diócesis de Teruel. Según explica, su vocación no surgió de forma repentina, sino que es el resultado de "cuatro o cinco años" de reflexión sobre todo lo vivido. Ese camino culminará ahora con el inicio de una nueva etapa que espera le lleve, en el futuro, a convertirse en sacerdote.