CRÍTICA

Crítica: 'Wild Frank' arranca la sexta temporada manteniendo la esencia de su éxito

FormulaTV.com ha podido asistir, en primicia, a la proyección de la primer capítulo de la nueva entrega. Te narramos sus pros y sus contras.

Por Víctor Morales El 10 de Abril 2016 | 10:43

Dos años hace que Frank Cuesta aterrizó en Discovery MAX, lo que se ha traducido en seis temporadas de 'Wild Frank', siendo este el programa más longevo del herpetólogo. En el marco del FesTVal de primavera de Albacete se ha presentado la última entrega que se estrenará el próximo domingo 10 de abril. Después de haber recorrido la selva amazónica, la sabana africana, la estepa india, la península de Yucatán en México o de haber aceptado los retos de Darran Meyers, ahora vuelve con un único objetivo: buscar dragones.

Parece una locura pero, como si de un Daenerys Targaryen con gorra blanca se tratase, el aventurero está dispuesto a encontrarlo a partir de diversos animales con alguna de sus características. Así, en los nuevos episodios reduce su espectro para centrarse en una búsqueda más concreta pero que le hará moverse por más partes del mundo y es que al comienzo del primer capítulo le vemos, sorprendentemente, en Nueva York.

Frank Cuesta busca dragones en la sexta temporada de 'Wild Frank'

Frank sale de la jungla y llega a la gran ciudad

Todos estamos acostumbrados a ver a Cuesta caminando por bosques y selvas como Pedro por su casa buscando animales de todo tipo poniendo en ocasiones su vida en riesgo. En los nuevos capítulos se le podrá ver salir de este entorno para sumergirse en otro en el que desentona totalmente. Como se ha indicado, en la primera entrega se le puede ver caminando por Nueva York buscando documentación sobre los dragones. Mantiene, eso sí, su particular vestimenta que tanto define al personaje. Se agradece esta ruptura por el contraste que genera Frank entre los humanos en un entorno urbano y cosmopolita.

Mantiene, no obstante, su parte aventurera con sus paseos por la naturaleza, sus monólogos en mitad de la nada y su particular manera de hablar a la fauna. Es en esta parte en la que el especialista animal resulta más cómico pues, sin ser un programa de humor, su valentía, aunque a veces se tercie de temeridad, resulta amable manteniendo cierta tensión por el peligro. Frank Cuesta trata a los animales de igual a igual, sin tapujos y sin miedo, algo que nunca deja de impactar.

'Wild Frank, en busca del dragón'

Punto por la divulgación de conocimiento

El televisivo herpetólogo no decidió darse un paseo por el Central Park por aburrimiento, sino para documentarse en esa búsqueda de dragones. Así, visita la ciudad de los rascacielos para acudir a la Biblioteca Pública y allí encontrarse una reliquia que marcará el destino de su viaje: el Globo de Hunt Lenox. Este pequeño globo terráqueo de bronce es el más antiguo del mundo (data del año 1510), y contiene una extraña inscripción en latín justo encima del punto geográfico donde se encuentran las islas de Indonesia: "Hic sunt dracones", que significa "Aquí hay dragones". Esto no solo sirve para justificar la búsqueda más allá de la mitología y la imaginación, sino que basándose en documentos y en la historia, instruye a la audiencia, algo que nunca está de más.

Detalles así enriquecen el formato pues, además de la parte divulgativa, ayudan a entender mejor a Frank Cuesta y su pasión por los animales. También en el primer capítulo acude a un monje para que le explique el significado del dragón en Oriente y más adelante volverá a pisar la ciudad para, en el Museo del Prado, entender el concepto que se tiene en Occidente sobre esta criatura. La aventura está servida y público fiel sabe lo que va a encontrarse pues mantiene lo que tan bien le ha funcionado en entregas anteriores añadiendo pequeños detalles que son de valorar.