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'Salvados' volvía con carácter especial tras su cierre de temporada el pasado 15 de mayo. La esperada cita volvía a reunir en laSexta a un Pablo Iglesias y un Albert Rivera lejos de los candidatos que allá por octubre se sentaban en "El tío Cuco" para enseñar como hablaba la nueva política.
Pero en esta ocasión, los objetivos han cambiado, y por tanto, el tono también. En el cara a cara se pudo ver innumerables acusaciones y pocas propuestas. El tono conciliador del anterior encuentro había desaparecido y los "nuevos" ya no eran tan nuevos, y se habían vuelto "viejos". La acusación de la discordia llegaba cuando Jordi Évole proponía a ambos candidatos un "juego", él les diría titulares que habían tenido lugar entre el 20D y la actualidad, y cuáles habrían sido sus soluciones si hubieran estado en el gobierno.
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Entre estos titulares, Jordi recordó la donación de 17 millones de euros que hizo Amancio Ortega, presidente de Inditex y segundo hombre más rico del mundo, a la sanidad pública gallega. Aunque ambos líderes coincidían en que es necesario acabar de inmediato con los recortes en el sector, el tono bronco, que habían mantenido durante todo el cara cara, surgió cuando Albert Rivera afirmo que el líder de la formación morada se había referido al empresario como criminal. Pablo Iglesias lo negó rotundamente, insistiendo cada uno en la mentira del otro.
Y como era de esperar las redes sociales no perdieron tiempo en aceptar el reto y ponerse en busca del mencionadísimo. El cara a cara, que ya estaba de por sí en las primeras posiciones de los Trendic Topics, comenzó a llenar de pantallazos y menciones al tweet de la discordia, que se remontaba a agosto de 2012.
25% de paro y Amancio Ortega tercero en el ranking mundial de ricos. Democracia ¿Donde? Terrorista ¿Quien?
? Pablo Iglesias (@Pablo_Iglesias_) 7 de agosto de 2012
La muerte del espíritu del 'tío Cuco'
"Tengo miedo a este segundo encuentro porque no sé si va a despertar el mismo interés entre la ciudadanía. Los ciudadanos están un poco hartos". Así advertía Jordi Évole a Pablo Iglesias y Albert Rivera de sus impresiones sobre lo que este segundo cara a cara podría conllevar al programa.
Los dos candidatos aparcaron las propuestas y las ideas para intercambiarse todo tipo de acusaciones ante la atenta mirada de un Jordi Évole atónito ante el espectáculo que estaba teniendo lugar en aquel nuevo escenario. A pesar de la preocupación de ambos por los nervios del otro: "estáte tranquilo Pablo", "no te pongas nervioso Albert", la verdad es que la cordialidad y el diálogo que habían reinado en la anterior entrega había desaparecido por completo.
Posiblemente por ello, el "combate" morado-naranja, perdió dos millones de espectadores a pesar de ser lo más visto del fin de semana. Albert e Iglesias congregaron un 18,2% de share, lo que supone 3.237.000 espectadores.