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Marisa y Cristina Zapata son el icónico dúo de camareras que desde hace años sirven en el restaurante del amor de 'First Dates'. A pesar de que se definen por la cortesía y el trato simpático, los espectadores desconocían que ambas lidiaban con un infierno en sus mentes. Ahora, ambas han decidido hablar en una entrevista en 'Fiesta' para visibilizar su problema y animar a la gente a buscar ayuda profesional.
Marisa explicó que ambas sufren Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) desde pequeñas. "A lo mejor teníamos cuatro o cinco años y lo primero que hacía cuando abría los ojos era decirle: 'Si jugamos a las maestras yo maestra, si jugamos a no sé qué...'. Y si salía a la calle y alguien me decía hola, tenía que contarle todo a mi hermana de forma minuciosa", narró en el espacio de Unicorn.

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"Yo pensaba que era un poco rarita y que tenía siempre cosas en la cabeza", explicó la actriz a Emma García, y su hermana Cristina completó que hay manías que pueden estar muy extendidas, como comprobar el gas. Sin embargo, retomó Marisa, "con el tiempo se fue volviendo más sucia la mente, como que nunca estaba en paz", llegando a tener, incluso, "pensamientos suicidas".
Las consecuencias laborales
Marisa contó que, en una ocasión, su padre llegó a desvanecerse por el estado de nerviosismo en el que le puso. "Me volvía agresiva, me hacía daño a mí misma", reveló. Uno o dos años después de que su hermana comenzara a superarlo, Cristina se vio afectada peor que nunca, y llegó a preguntarse si las echarían del programa si se enteraban. Al ir a trabajar, "te tragabas las lágrimas y la ansiedad", expresó Marisa, dejando claro que cuando lo contaron solo recibieron apoyo por parte de la producción.