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Sinopsis
Harta de estar en casa, Ana se maquilla, se viste con colores de viuda y se encamina a hablar con su Lope, aunque termina siempre hablando con el joven que se le parece… ¿es esto real?
Tras ventilarse con los Lopes, se vuelve a casa, dispuesta a encerrarse de nuevo, pero ve un mercadillo que le llama la atención. Allí habla con la monja encargada, que le propone ayudar para despejar la cabeza.
Rebeca tiene otra idea para que pase el luto: un taller de collage. Pero en una discusión con la profesora, esta le dice que no hay más que ver su collage para saber que es una amargada. Ana también tiene para Rebeca: Jaime, su amante, está casado, no va a divorciarse y solo quiere echar un polvo.
Ana decide hacer caso a la monja y se presenta voluntaria para dar bocadillos al hambriento. En lugar de eso, le monja le hace entrega de un cubo y una fregona. Ana, que no quiere fregar, sino dar pan a los pobres, engaña a otra monja para que friegue y ella, plena, reparte bocatas. Y cuando está en plena faena, aparece Rebeca. Ha dejado a Jaime, Ana tenía razón.
Los mendigos empiezan a impacientarse, quieren comer, pero Ana les retiene, está hablando algo importante. Las amigas hacen las paces ante todo el mundo alucinado.
La monja abronca a Ana, no la quería repartiendo bocadillos porque eso es lo que todo el mundo quiere, lo terapéutico de poco esfuerzo que consigue que se sientan bien consigo mismos. Ana niega, pero cuando la monja le propone volver a fregar suelos, abraza a Rebeca, primero tiene que cuidar a su familia.
Al día siguiente, Ana lleva los muebles del estudio de Mario al mercadillo ante el disgusto de Rafa porque había joyas entre esas pertenencias. Y lo único que se ha quedado es el horrible sillón manchado de vino. Pero Ana está aprendiendo a pasar página. Es hora de hacer un collage con fotos de Mario… sin cabeza. Es terapéutico.
Dónde ver
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