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ENTREVISTA FORMULATV.COM

Eduardo Noriega: "Siempre me ha dado miedo aparecer en televisión diariamente"

El actor se pasa a la televisión para protagonizar 'Homicidios', la nueva serie de Telecinco en la que interpreta a un psicólogo que ayuda a la policía.

Redacción Jueves 17 Febrero 2011 15:58
Eduardo Noriega
Eduardo Noriega deja aplazado el cine por un tiempo para convertirse en Tomás Sóller, un psicólogo especializado en psicología patológica que ayudará a la policía en la investigación de varios casos. 'Homicidios' es el nuevo proyecto de Telecinco. El actor estará acompañado por Celia Freijeiro, una eficaz inspectora jefe con la que tuvo un pasado común y tendrá que volver a recordar.

El personaje de Noriega, que trabaja como profesor en una universidad, entra en acción cuando un joven irrumpe en una de las clases y mata a un profesor y a un alumno. El caso, que podría resolverse fácilmente, esconde más de lo que parece. Así, Sóller comenzará a formar parte de la plantilla de la policía como contacto externo.

FórmulaTV.com ha asistido a la presentación de la nueva serie de Telecinco, producida por Big Bang Media, en las instalaciones de la cadena en Fuencarral y ha podido entrevistar al actor protagonista, Eduardo Noriega.

¿Tenías ganas de hacer televisión?

Yo tengo ganas de hacer teatro, de hacer televisión, de hacer cine. En la medida de mis posibilidades me gustaría hacer géneros diferenciados, distintos. Cuando me preguntaron qué género me gustaría hacer mientras estaba haciendo cine pues yo dije que me encantaría hacer un musical, un western o una comedia romántica. Mi idea es, dentro de mis posibilidades, hacer variedad. De repente, un policiaco en televisión, es completamente novedoso para mi. Es un reto.

Creo que a estas alturas no hay diferencias con el cine porque estamos preparando el personaje, estamos ensayando. Las diferencias las notaré a medida que llevamos cuatro, cinco, seis u ocho meses grabando. Cuando preparas una película, aunque el rodaje sea un rodaje largo de tres meses y dos meses previamente preparándolo, nunca se va a alargar como ahora. A eso no estoy acostumbrado. Tengo ganas de empezar a grabar para ver cuáles son las diferencias. Pero actoralmente hablando no hay grandes diferencias.

Pero ya hiciste algo para televisión...

Yo estudié arte dramático y me presenté a un casting para Los 40 Principales. Yo decía "¿Canal+?" Yo no sabía ni lo que era Canal+. Llevaba un año en antena. Pasé varios casting. Yo pensaba que ese era el mejor trabajo del mundo. Trabajo en una cadena que no ve nadie porque es codificada, trabajas un día a la semana. En ese momento pensé que lamentablemente no me cogieron, ahora que afortunadamente no me cogieron. Igual mi carrera hubiese tirado de presentador de 'La ruleta de la fortuna'.

Así empezó Penélope Cruz...

Luego nunca se sabe la carrera. Por suerte, estaba haciendo cortometrajes con dos aspirantes a directores que luego resultaron ser Amenábar y Mateo Gil. Mi carrera empezó por ahí. No dejé arte dramático, no dejé de prepararme, pero si que es verdad que normalmente me llamaban de una película a otra. Apenas he dejado de trabajar. Si ha habido parones era por incompatibilidades de películas o de proyectos. Me costaba mucho dejar de hacer durante un año películas y parar para hacer teatro o televisión. Me costaba mucho bajar del tren cinematográfico, pero yo siempre he estado abierto. O no ha coincidido o no me ha entusiasmado el proyecto.

¿Ha influido la crisis económica y de guión para cambiar el cine por la televisión?

Si es cierto que la industria cinematográfica ha pegado un bajón. Cada vez te llaman en un momento en el que el proceso está menos armado. Antes, cuando te llamaban, la película se hacía. En seis meses o en año, pero se hacía. Había un proyecto y se cumplían, siempre con ciertos retrasos, los plazos. Ahora el proceso es mucho más lento. Te llaman en un momento donde quizá quieren utilizar tu nombre para financiar la película. Todo se dilata. Eso ha sido los últimos 5 o 6 años.

"Blackthorn" que es el próximo proyecto cinematográfico que voy a estrenar en mayo es un proyecto que la primera vez que leí el guión fue en 2003. No había financiación. Yo leí ese proyecto y dije "yo quiero hacer esto". Un western, un proyecto soñado para un actor español porque aquí no se hacen. Un western clásico con sombrero, pistola y caballo. Yo he estado sin hacer otros proyectos porque íbamos a rodar este. Hasta que finalmente se ha hecho el proyecto y estoy más satisfecho todavía porque el hecho de esperar tanto hace que te enriquezca más y lo disfrutes más.

Es cierto que esto se ha acentuado en los últimos años y a lo mejor, inconscientemente me ha animado. El principal motivo no es que haya una crisis en el cine, el principal motivo es que me encantó el guión.

Al ser tan discreto, ¿no te asusta un poco meterte en una serie de televisión en Telecinco?

Lo de Telecinco no me asusta especialmente a que fuera sobre Antena 3 o La 1. Pero si me asusta aparecer cada semana en televisión. Eso lo tengo que reconocer, ha sido una de mis dudas durante 15 años de carrera. Yo hago una vida completamente normal en mi barrio, en cualquier ciudad de España, en cualquier ciudad del mundo. De vez en cuando alguien te entra pero siempre es con mucha educación. El cine crea cierta distancia. El que te entra te pide permiso. Normalmente es un trato que te alaga. No es que te moleste, te alaga.

Cuando yo empecé no había fotos, te pedían un autógrafo. Ahora, el ser humano es es un ser humano pegado a un teléfono móvil, es decir, a una cámara fotográfica. Hay gente que no le pone ni verbo a la frase y dice "¡Una foto!" y se va mirando al móvil sin decirte hola o ¿qué tal?

Siempre me ha dado mucho miedo aparecer en televisión. Ya no hablo de aparecer en entrevistas, sino de aparecer cada semana o diariamente. Eso significa que te va a conocer todo el mundo. Haciendo cine te conoce un sector determinado de la sociedad. Soy famosos pero pregúntale a una veinteañera quién soy y no me conoce. No le suena mi nombre. Bueno, una veintañera no sabe ni quien es Jose Luis Rodriguez Zapatero. No me conocen, no me piden autógrafos por la calle. Los de 20 años no van al cine. Tienen otros formatos y ven más series de televisión. Haciendo televisión me va a conocer el de 15, el de 20, el abuelo de 80, el obrero o el médico. Eso impone un poco. Llevo 15 años de una forma y eso va a cambiar.

¿Y el hecho de que te persiga la prensa?

Es horrible. Yo soy una persona que me dedica al cine y a la televisión. Entiendo que haya una repercusión. Entiendo hasta una persecución. Me parece increíble que eso sea legal y todo el mundo lo vea como algo normal. Pero entiendo que eres un personaje público y la ley es así. La ley no te ampara a ti y y ampara a la libertad de expresión. Si tú estás en la calle yo te puedo fotografiar. Eso me lo tengo que tragar porque es así. No puedo hacer nada contra ello. Pero mi pareja, mi hijo o mi familia no pertenece a este mundo y no quiere pertenecer. Eso, desde mi punto de vista, se debería respetar. A mi no me me entra en la cabeza que sigan a una persona de mi familia, que salga una foto sin su consentimiento o que un tío me aborde con una cámara en el portal de mi casa. Si o hemos concertado una entrevista, ¿por qué tengo que contestar aunque sea un "no, no contesto"?

Ese mundo para mí siempre ha sido ajeno y el hecho de salir en la televisión, al principio, hará que salga más en los medios de comunicación. Lo que me asusta más es el trato del día a día con el ciudadano. Cuando haces teatro la distancia es total. Si alguien te entra te trata de usted y te pide perdón. Si haces cine es muy respetuoso. Pero si haces televisión te llaman por el nombre del personaje, te señalan con el dedo, porque has entrado en su casa, ya eres alguien cercano a ellos. Eso no es que me asuste pero si me impone un poco.

¿Cuáles son tus gustos personales en torno a las series policiacas?

Como espectador, el género policiaco me atrae mucho. La intriga, la investigación, el hecho que haya que seguir un caso a medida que los personajes van investigando. Cuando está bien escrito es un placer para el espectador. Creo que engancha. Eso lo tiene este proyecto, por eso me entusiasmo. Te van dando pistas tan dosificadas que siempre quieres más.

Yo no soy un gran seguidor de series porque me cuesta mucho lo de sentarme tal día a tal hora. Mi horario no me permite que el jueves a las 22:00 esté frente a la televisión porque cada jueves hago una cosa distinta. Por supuesto, nunca me he bajado una serie con descargas porque estoy en contra de eso. He visto pocas, pero, por ejemplo, me encanta 'The Wire'. Me parece un referente para cualquiera que haga series, aunque no sea del género policiaco. Me parece que tiene un nivel de guión, de interpretación, de realización y de fotografía al mismo nivel que el cine de Hollywood o mejor. Es un ejemplo de algo que me encantaría hacer.

Al interpretar a un psicólogo especializado en psicopatología, ¿te has encontrado con algún psicópata entre el fenómeno fan?

Tomás Sóller analiza muchísimo a la gente, analiza el comportamiento, hasta cómo viene vestida la gente. El trabajo ha ocupado un gran espacio en su vida. Todo lo ordenado que es para lo profesional, para lo personal es lo más desordenado.

La fan histérica que se tira de los pelos y se queda inmóvil es todo lo contrario a la psicopatía. El psicópata es incapaz de empatizar. Empatiza intelectualmente. Es capaz de manupularte pero no es capaz de empatizar emocionalmente. Hace muchos años que pasé por ese periodo. Por suerte, no viví un fenómeno de explosión de fama que arrasas con una serie o una película. Fue más paulatino. El éxito de "Tesis" fue más hacia Amenábar, a la juventud de Amenábar. Fue más compartido. Me alegro mucho porque cuanto más rápido explotas más rápido vas a desaparecer. Creo que es mejor ir paulatinamente. Pero si que recuerdo aquella época de "Abre los ojos", de "Nadie conoce a nadie" como un poco locura. A mi no se me ocurría meterme en un vagón de metro porque como coincidieras con una clase de un instituto morías allí aplastado.

En Valladolid y en Zaragoza, en una presentación de "Nadie conoce a nadie" la sala estaba abarrotada. Yo no veía la pared de fondo, sólo cabezas y cabezas. Nos metieron por un cuarto trasero, por un pasillo que estaba lleno de gente. El pasillo estaba bloqueado. Yo me limitaba a recoger a chicas que se caían al suelo e iban a morir aplastadas. Conseguimos salir a la calle con Natalia Verbeke que iba zarandeada como una fan más. Nos metieron en el taxi y las niñas empezaron a mover el taxi. Recuerdo ese episodio.

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