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El 6 de septiembre, 'Sálvame' dio a conocer una noticia especialmente ácida, sobre todo para una de sus colaboradoras. Carmen Borrego, según el asesor fiscal invitado por el programa, David Galvá, tiene una descomunal deuda de 660.599,31 euros. Enfurecida con la dirección del programa por asustarla y presentarla públicamente como endeudada, Borrego terminó abandonando el plató, negando que las cifras fueran reales.
El asesor fiscal ya había colaborado la semana anterior con el programa para investigar las finanzas de otro exmiembro del programa, en ese caso Makoke. Finalmente se desvelaba que la nueva deudora que había sido anticipada es Carmen Borrego. "Si yo tuviera una deuda de esa cantidad no podría estar ni aquí sentada del miedo que tendría", decía tranquila momentos antes de que se pronunciara su nombre.

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Una vez se le comunicó que ella era la afectada, como resultado de la actividad de una empresa de la que sería apoderada, ella lo negó todo. "En mi vida he sido apoderada de una empresa", declaró Borrego con firmeza. Además, según Galvá, sobre ella pesaría el embargo de una vivienda propiedad de María Teresa Campos. "Esa casa está ya vendida", se apresuró a aclarar. "A mí me va a dar un infarto, pero no le cuento yo si esto lo está viendo mi madre el infarto que le puede provocar", se quejó.
Llamadas de negocios
Indignada y sin mediar palabra, la colaboradora abandonó el plató, teléfono en mano. Tanto María Patiño y Adela González como el asesor fiscal la siguieron hasta los baños, donde aseguró estar muy preocupada por las informaciones, que siguió negando. "Esto se llama difamar a una familia por gusto y por placer", denunció, asegurando que detrás de las acciones del programa había intención de "hacer mal".
"Acabo de hablar con mi asesor y yo no he tenido nunca un poder para firmar un talón ni hacer una transferencia. Esto debe de estar equivocado, esta deuda no existe", informó tras terminar sus consultas.