Programa relacionado
Como cada semana, Jorge Javier Vázquez ofrece su particular visión de la crónica social en 'El blog de vidas propias' que publica en Lecturas. En el último, el presentador ha aprovechado para hablar de Bigote Arrocet, que volvió al foco mediático tras sentarse en el plató de '¡De viernes!' para hablar del clan Campos, las protagonistas indiscutibles del momento tras anunciar el embarazo de Alejandra Rubio.
Vázquez comenzaba su blog recordando los inicios de la relación que Arrocet mantuvo con María Teresa Campos, poniendo en valor lo que esta consiguió con él. "Antes de ennoviarse con Teresa, Edmundo era Bigote Arrocet y pertenecía a ese grupo de humoristas chuscos que animaban el 'Un, dos, tres...'. Teresa Campos le quita la caspa y por sus bemoles malagueños consigue que la gente se olvide del 'Bigote' y le llame Edmundo. Una titánica proeza que no se ha alabado lo suficiente, creo yo", expresa.

Filmin estrena el tráiler de 'Millennial Mal', su nueva comedia universitaria de la mano de Lorena Iglesias
'120 Minutos' celebra sus 2.000 programas en Telemadrid con un vídeo del día a día en la redacción
Tráiler de '33 días', la nueva serie de Atresplayer con Julián Villagrán y José Manuel Poga
Tráiler en catalán de 'Ravalear', la nueva serie de HBO Max sobre los fondos buitre
Tráiler de la tercera temporada de 'The Walking Dead: Dead City' de AMC+
Canción ganadora de Eurovisión 2026: DARA con "Bangaranga" por Bulgaria
El catalán continuaba el relato contando las luces de la relación entre ambos, pero también las sombras con la sonada ruptura. "Arrocet, como buen hombre de su tiempo, le hace un 'ghosting' a Teresa que la deja tiritando. Campos no llegó a recuperarse", opina el presentador. Según continuaba este, tras separarse de María Teresa Campos, "Arrocet pensó que seguiría siendo el que era junto a la estrella malagueña. Pero no. Volvió a ser aquel. El de antes".
Un dardo final
El presentador criticaba la aparición del humorista en el espacio de Telecinco, recordándole que "su tiempo ya fue" y recomendándole escoger "el camino del silencio". "En vez de optar por una discreta y elegante despedida prefiere ser ese grano en el culo que no termina nunca de desaparecer", cargaba contra él, no sin antes imaginar lo que hubiera pensado la matriarca de las Campos. "A Teresita –como él la llama– le hubiera sentado como una patada en el estómago su continuada presencia en los platós para lucrarse hablando de sus hijas y su nieta".