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Tras más de dos meses de recorrido en el prime time de La 1, 'MasterChef Celebrity 10' alcanzó el lunes 10 de noviembre su semifinal con cinco de sus aspirantes, una semana después de emitir la expulsión de Valeria Ros. Los semifinalistas se enfrentaron entonces a su última prueba grupal que, junto a la eliminatoria, proclamó a los cuatro finalistas de la edición con la despedida de José Manuel Parada.
El reto inaugural de la noche consistió en replicar un plato relacionado con el maridaje de champán, del chef José Manuel Miguel, para lo cual cada aspirante contó con uno de sus seres queridos como asistente. Unas visitas que, en el caso de Mariló Montero y su hermano, llegaron a relajar a la presentadora hasta el punto de que no emplató a tiempo, mientras que Miguel Torres y Torito formaron grandes tándems con su madre y su marido, respectivamente, lo que los situó como los mejores aspirantes, con el colaborador en cabeza al ser el único que había tenido "todas las elaboraciones".

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La victoria de Torito en el primer reto le dio el privilegio no solo de eludir la doble capitanía, sino de elegir al compañero que la ejercería, que resultó ser Parada. Para "devolvérsela", el presentador dejó a su compañero formando equipo con Mariló, estrategia que se le volvió en contra: el gallego se vio superado por su doble papel y fue criticado por Torres y Juanjo Bona por volcarse más con el otro equipo y dejarlos perdidos en muchos momentos. De ese modo, los errores de los tres no bastaron para salvarlos de la eliminatoria, mientras que Torito y Mariló se convirtieron en los primeros finalistas.
"Ya no podía dar más"
Parada se llevó consigo el mal humor surgido en la última prueba por equipos y acabó llorando, a punto de abandonar, en el inicio de una eliminatoria en la que debían replicar un postre de la chef Mar Ibáñez. Un plato con hasta dieciséis elaboraciones que despertó las continuas quejas del presentador, en contraposición con el buen ritmo que marcaron por su parte Torres y Juanjo desde el principio. Del exfutbolista, de hecho, los jueces alabaron que hubiera "trabajado muy centrado", lo que dio pie a que, aunque la "estética no era la original, estaban casi todas las elaboraciones y los sabores muy conseguidos".

Mientras, Juanjo presentó un plato "estética y técnicamente estaba bastante bien", aunque falto de "un poquito de potencia y contraste" a ojos del jurado, lo que bastó para librar tanto al aragonés como a Miguel de la expulsión, frente al trabajo de Parada, que lo dejó fuera de la competición al no tener "absolutamente nada que ver con el de Mar", a pesar de que los jueces destacaron el hecho de que no había tirado la toalla. "Tengo una mezcla de pena y un alivio muy grande. Es que ya no podía dar más", reconoció el presentador tras una despedida en la que se disculpó con sus compañeros "si no he estado a la altura en algún momento".