Hubo una época en la que media España estaba enganchada a dos series de la pequeña pantalla: 'Aquí no hay quien viva' y 'Aída'. Eran ficciones nacionales que arrasaban en audiencia, que convertían a sus personajes en iconos populares y que demostraron que la comedia española podía ser masiva sin perder personalidad. A día de hoy, sus reposiciones en la televisión lineal y en plataformas de streaming siguen sumando nuevos fans que se saben los diálogos de memoria aunque no hubieran nacido cuando se emitieron.

En ese contexto crecieron los actores Dani Ballesteros y Sanseverina Lazar, que visitaron el programa 'El recreo' de En Play en RTVE Play, presentado por Mariang Maturana ('La pija y la quinqui') y Ángela Fernández ('El Grand Prix del verano'), dentro de la sección del periodista Héctor Alabadí (FormulaTV). Él dio vida al nieto de Concha (Emma Penella) en la comunidad de Desengaño 21 y ella fue Aidita, la nieta de Aída (Carmen Machi) en el barrio de Esperanza Sur. Dos rostros infantiles de dos fenómenos catódicos que marcaron una etapa dorada de la ficción española en abierto.
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Ambos coincidieron en que la clave de que sus series sigan funcionando está en el tipo de comedia y cómo estaban construidas. "El humor te saca de muchas cosas. Aunque ahora haya chistes más cancelables que cuando se hacía, necesitas desconectar", explicó Lazar, convencida de que 'Aída' conectaba porque mostraba "un barrio obrero normal, con personajes reales" en los que el espectador podía verse reflejado.
Ballesteros apuntó a la intención detrás de los guiones, ya que actualmente se dedica a escribirlos: "Creo que estaba todo muy justificado, que había una dirección y nunca ganas de ofender. La comedia es el drama llevado al límite". Y lanzó una reflexión clara: "Si no, qué sentido tendría que una nueva generación vea un capítulo de 'Aída' y lo siga aceptando".

El bullying por ser Aidita
Pero la popularidad tuvo un reverso complicado en el colegio. Sanseverina Lazar reconoció que sufrió bullying por las bromas asociadas a su personaje en la comedia de Telecinco. "Un poco bastante", confesó. Especialmente delicados fueron los chistes sobre el peso de Aidita: "Me acostumbré tanto que dije, bueno, es lo que hay. No es agradable ni como niña ni como nadie, pero crecí tan acostumbrada que llegué a pensar que era lo normal". A pesar de ello, nunca se planteó dejar la actuación: "A mí me gustaba actuar, iba muy feliz a grabar. Lo de fuera eran momentos puntuales".

Érase una extraña salida
En el caso de Dani Ballesteros, la herida estuvo más ligada a su salida de 'Aquí no hay quien viva'. Tras nueve episodios, su personaje desapareció con la promesa de la productora de un regreso que nunca se produjo, debido a que su padre en la ficción, Armando (Joseba Apaolaza), desapareció de la serie de Antena 3. "Siendo un niño no lo vives bien. Desde la ignorancia piensas: no me quieren", confesó. "Te dicen que te van a llamar, la serie sigue avanzando, ves que hay otra familia y asumes que no vas a volver".
Con el paso del tiempo ha intentado entender qué ocurrió: "Creo que esta familia no funcionaba. Primero se comprime la trama de los niños y luego se potencia mucho la relación de José Miguel (Eduardo García) con Roberto (Daniel Guzmán). Para que eso creciera, creo que suprimen al personaje de Dani. Es la conclusión a la que llego". Lo más duro era volver al colegio mientras la serie seguía siendo un éxito: "Es como que te recuerdan tu fracaso, que no es un fracaso".
Ahora ambos están centrados en nuevos retos profesionales vinculados a la industria audiovisual. Lazar ha rodado una serie para plataformas muy distinta a lo que hizo en su adolescencia y confiesa estar "súper nerviosa" por el estreno: "La gente no se va a esperar verme después de haber hecho 'Aída' con 14 años y ahora en un drama". Por otro lado, Ballesteros ha escrito dos largometrajes y tiene uno pendiente de financiación, además de desarrollar "una plataforma tecnológica para interconectar creadores y darles visibilidad".