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A pesar de que pueda parecer que las cosas están más tranquilas, eso nunca es así del todo en 'How to Get Away with Murder', y siempre hay entuertos que deshacer. Un nuevo caso nos espera, mientras aprendemos más sobre el pasado de Annalise Keating. Veamos lo sucedido en el episodio once de la segunda temporada.
Los inicios
Para empezar, volvemos 10 años atrás, para seguir viendo las andanzas de nuestra querida Keating mientras estaba embarazada. La abogada está felizmente casada con Sam, y tiene a su cargo a otros tantos estudiantes, entre los que destaca una joven y tímida Bonnie. Frank es el asistente de la mujer que, aunque más recatado, sigue obsesionado con ligar con los aprendices de su jefa.

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Siguiendo en el pasado, Annalise viaja a Cleveland para encontrarse con Rose, la supuesta madre de nuestro amigo Wes. Las cosas se comienzan a poner tensas cuando la profesora le enseña a su "amiga" unos papeles en los que pone que un tal Charles Mahoney será juzgado por asesinato. A pesar de que Rose pretende irse, Keating la tranquiliza diciéndole que no le pasará nada a ella ni a Christophe.
Un caso extraño
Wes, tras hacer un comentario inapropiado sobre suicidarse ante una doctora, es retenido durante 120 horas para tenerle controlado. Mientras tanto, los otros están preocupados por que empiece a soltar informaciones no deseadas a la profesional, pero deberán apañárselas sin él en el caso de la semana. Y el asunto va a tener miga.

El acusado al que tendrán que defender es a Jason Murray que, supuestamente, ha asesinado a otro chico. La acusación y la defensa ya han llegado a un acuerdo, pero una mujer entre el público interrumpe la vista, y propone justicia reparadora para el acusado. La víctima fue su propio hijo, pero aún así pretende que Murray cumpla menos tiempo que la condena de 15 años que ya había aceptado previamente.
En la reunión, las cosas no van muy bien para el chico, que se derrumba y reconoce su culpabilidad, pero aún así la madre del fallecido intenta convencer a Annalise para que le negocie un trato mejor. La fiscalía olvida la pena de muerte, pero sólo si Jason acepta estar en la cárcel de por vida. Ante la estupefacción de todos, el chico acepta el trato.

Cuando el grupo se entera de que Keating sabía el paradero de Wes y no había hecho nada para evitarlo, todos se cabrean y acaban abandonándola. Al encontrarse en casa Frank y Laurel, ambos tienen una fuerte bronca, en la que él acaba confesando que asesinó a Lila. Al volver Wes a su hogar, encuentra, cortesía de Annalise, el documento que vimos en el flashback, que le entregó en su día a Rose. Para acabar, la abogada recibe una llamada de Connor. Le han enviado un mail con un video en el que se les ve alarmados la noche de la mansión, y el chaval cree que Philip ha regresado.