El periodista y sacerdote Antonio Pelayo, conocido especialmente por ser corresponsal de Antena 3 en Roma desde hace más de treinta años, ha sido acusado de haber intentado mantener una relación íntima, no consentida, con un compañero de profesión de 40 años de edad, durante el período de revuelo mediático en torno a la muerte del papa Francisco el pasado mes de abril.
Según recoge el periódico italiano 'Corriere della Sera', dicha acusación contra el periodista de 81 años se habría hecho durante el periodo del cónclave posterior al fallecimiento del pontífice y las semanas siguientes y, tras cerrarse la investigación preliminar de la Fiscalía de Roma, se presentaron cargos por agresión sexual contra el también religioso.

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Los hechos de los que acusan a Pelayo se produjeron, tal y como habría relatado el denunciante, a raíz de una relación profesional y casi de amistad que surgió entre ambos periodistas, en medio de la cobertura mediática por el fallecimiento del papa Francisco. Por entonces, el 16 de abril, el corresponsal de Antena 3 habría invitado al denunciante a su domicilio en el centro histórico de Roma, en una primera cita que transcurrió sin incidentes.
Un mes después, el 23 de mayo, Pelayo repitió su invitación. Por entonces, de acuerdo con la denuncia, el denunciante habría sido objeto de un insistente acercamiento físico por parte del corresponsal, cuyos gestos se habrían tornado hasta agresivos, tras negarse a aceptar una copa de whisky. Finalmente, el denunciante logró abandonar la vivienda pero, unos días más tarde, interpuso la correspondiente denuncia.

Unos hechos creíbles para la fiscalía
La investigación que se inició entonces concluyó que Pelayo envió mensajes de disculpa tras lo sucedido. Asimismo, el hecho de que el denunciante, a causa del shock y por temor a reencontrarse con él, tuviera que mudarse a otra ciudad, dado que el sacerdote habría continuado buscándolo un tiempo, harían creíble el relato a ojos de la fiscalía, tras su reconstrucción durante la investigación.