Las rencillas entre María Antonia Pérez Sánchez, el nombre real de la vidente Aramís Fuster, y su casera continúan. La bruja, desahuciada recientemente aseguraba que la razón de su desgracia era que su casera se había encaprichado de ella y la había acosado sexualmente: "Mi desahucio es la venganza de una señora, denunciada por mí ante los Mossos d'Escuadra por acoso sexual. Mi casera se encaprichó de mí. Me llamaba a todas horas, venía a casa de madrugada, pero no soy lesbiana. Entonces descubrí que el despecho puede ser horrible".
A raíz de las declaraciones ofrecidas, la casera de la casa de la que fue echada la bruja ha decidido dar su versión de los hechos. Ratifica que Fuster se fue sin pagar 15 mensualidades, sumando una cifra de 6.000 euros, y que al marcharse de la casa habría dejado una "escoba voladora", habitaciones selladas con silicona y muebles y puertas pintados un spray rosa. Además, en relación a las acusaciones de acoso sexual, asegura que Aramís miente y que es todo un montaje.

Un desahucio lleno de verdades y mentiras
Nos colamos en el plató de 'Friends' y descubrimos los secretos del apartamento de Monica en el Friends Fest
Selena Leo: "Jamás en la eternidad se va a repetir un reencuentro de Sonia y Selena"
Sonia Madoc: "¿Crees que si tuviese una gira de 80 bolos me iría de Sonia y Selena?"
'Euphoria' regresa tras su salto temporal en el tráiler de la tercera temporada
'La isla de las tentaciones 10' lanza un extenso avance antes de su estreno en Telecinco
laSexta cumple 20 años con la información y el entretenimiento como bastiones frente a la competencia
Ante la orden de desahucio, la vidente y exconcursante de 'Hotel Glam' intentó posponer su salida de la casa de varias maneras. La bruja llegó a alegar desde un accidente cuyas heridas la mantenían postrada en una silla de ruedas hasta una discapacidad del 52%.
Tras acumular más de 18 meses sin pagar a sus arrendadores, y a pesar de las alegaciones, los intentos de posponerlo fueron frustrados y Fuster fue obligada por la comitiva judicial a abandonar la vivienda para que fuera devuelta a sus propietarios.