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EL DESPERTAR DE LOS TARGARYEN

'La Casa del Dragón' nos abre sus puertas: "Es imposible hacer 'Juego de Tronos' otra vez"

El equipo de la precuela, que se estrena el 22 de agosto en HBO Max, nos cuenta cómo ha sido heredar el mayor trono de la historia de la televisión.

'La Casa del Dragón' nos abre sus puertas: "Es imposible hacer 'Juego de Tronos' otra vez"©HBO Max
Por Alejandro RoderaPublicado: Jueves 18 Agosto 2022 12:36

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La Casa del Dragón

La Casa del Dragón

House of the Dragon

2022 - Act

Estados Unidos 1 temporada 10 capítulos

FantasíaDramaAcción

8,0

Popularidad: #37 de 3.094 Ranking La Casa del Dragón

  • 66

  • 80

La principal amenaza que se cierne sobre 'La Casa del Dragón' es la misma que puede extinguir a los Targaryen que la habitan: la autodestrucción.

Aunque las inmensas corrientes de popularidad levantadas por 'Juego de Tronos' puedan parecer favorables, a HBO no le ha resultado nada fácil surcarlas. Tras rebuscar entre la densa y rica mitología del universo creado por George R.R. Martin, la cadena de pago optó por la vía rupturista al encargar un piloto ambientado en una era extremadamente lejana. Sin embargo, el primer intento, desarrollado en paralelo a la última temporada de la serie matriz, no recibió luz verde. Fue en aquel momento cuando HBO, atendiendo a las peticiones de Martin, reflotó 'La Casa del Dragón', un proyecto que había descartado hasta en dos ocasiones, pero que parecía su mejor opción para regresar a Poniente sin incinerar el legado de 'Juego de Tronos' y su potencial como franquicia.

Milly Alcock en el rodaje de 'La Casa del Dragón'

Milly Alcock en el rodaje de 'La Casa del Dragón'

"George se dio cuenta de lo mismo que vi yo cuando me presentó la idea de la serie: aunque parezca que está desconectada porque hay una separación de 200 años, hay muchos puntos en común con esta historia en particular, sobre todo con Daenerys", asegura el guionista Ryan Condal, cocreador de la ficción junto al propio Martin, durante la presentación europea de la precuela en Ámsterdam, adonde pudimos asistir para hablar con el equipo creativo y artístico.

Emulando la jerarquía bicéfala de 'Juego de Tronos', Condal se alió con Miguel Sapochnik, director de "Casa Austera" y "La Batalla de los Bastardos", para supervisar el día a día de la producción como showrunners. De esa comunión entre un recién llegado, aunque profundo conocedor de la saga, y un veterano curtido en el barro de Irlanda nació la precuela, que transcurre en uno de los momentos más convulsos de Poniente: la Danza de los Dragones, es decir, la guerra civil que enfrentó y mermó a los Targaryen.

"Conocemos a los Targaryen en el punto álgido de su dinastía, en términos de poder e influencia, y con 17 dragones dando vueltas por el mundo. Es lo máximo que los Targaryen han tenido jamás. Y es el comienzo del declive. La historia que contamos es la razón por la que la dinastía acaba fracasando y cayendo", explica Condal, que traza un nexo con la ficción original: "Es lo que Daenerys perdió. Espero que, cuando llegue el final de 'La Casa del Dragón', al ver a Daenerys por primera vez en el piloto de 'Juego de Tronos', con esa mirada anhelante al imperio que ha perdido al otro lado del Mar Angosto, la gente se dé cuenta de que esto es en lo que está pensando".

El rey Viserys, acompañado de su prima Rhaenys, Corlys Velaryon y Otto Hightower

El rey Viserys, acompañado de su prima Rhaenys, Corlys Velaryon y Otto Hightower

Canción de fuego y sangre

A diferencia de 'Juego de Tronos', que bebía de la inacabada saga de novelas de Martin, 'La Casa del Dragón' abre las páginas de "Fuego y Sangre", la extensa crónica que recorre el linaje Targaryen desde la Conquista de Poniente por parte de Aegon hasta la era posterior a la Danza de los Dragones. Entre ese manojo de monarcas, la precuela arranca unos dos siglos antes de los eventos de la serie original, cuando el Trono de Hierro estaba ocupado por el moderado Viserys I (Paddy Considine).

Tras el reinado de su abuelo Jaehaerys, que se caracterizó por su voluntad conciliadora, la máxima de Viserys es evitar la guerra a toda costa. No obstante, los tiempos de paz empiezan a oscurecerse cuando la sucesión se convierte en un auténtico problema. El rey y su esposa no han conseguido tener un hijo varón, lo cual convertiría a su hermano Daemon (Matt Smith) en el sucesor lógico, pero el impetuoso carácter de este motiva la búsqueda de soluciones alternativas o, lo que es lo mismo, un nuevo juego de tronos. Solo que esta vez las conspiraciones se concentran en la Fortaleza Roja, ya que la mayor parte de la trama se despliega en Desembarco del Rey.

"Es la ventaja, que todos los personajes arrancan juntos. Y también es lo que lo complica, porque no tenemos el plus de contar con otros mundos impresionantes, así que si este tiene carencias no hay otro sitio al que ir. En nuestra serie, casi todo está relacionado con una familia y un lugar, por lo que el margen de error es menor", reflexiona Fabien Frankel, que da vida al apuesto Ser Criston Cole, un aguerrido soldado que se implicará en el baile de alianzas y conspiraciones.

Fabien Frankel como Ser Criston Cole

Fabien Frankel como Ser Criston Cole

Dentro de ese entramado palaciego, habrá dos protagonistas cuya relación dictará el devenir del reino: la princesa Rhaenyra, hija de Viserys, y su mejor amiga Alicent, hija de la Mano del Rey, Otto Hightower. "Son todo lo cercanas que se puede ser. Son las únicas chicas jóvenes en la corte, así que han crecido juntas. Son polos opuestos en muchos sentidos, sobre todo por su forma de ver el mundo, pero eso es lo que las equilibra. Se adoran", asegura Emily Carey, quien da vida a la versión adolescente de Alicent antes de que Olivia Cooke recoja el testigo.

"Ambas sienten una pérdida similar, que es lo que las une. Y en última instancia se acaban separando por las opiniones y decisiones de los hombres y, en concreto, de sus padres", apostilla Milly Alcock, que completa el tándem como la imponente Rhaenyra, encarnada más adelante por Emma D'Arcy. Pese a la animadversión que promete separarlas en pantalla, Carey y Alcock han congeniado plenamente, algo vital al afrontar una producción que promete cambiar sus vidas.

"Cuando me contrataron, fue abrumador, angustioso y excitante, como si me acabara de atropellar un autobús", rememora Alcock.

"Un buen autobús", completa Carey, que tiene pensado hibernar mientras la serie esté en antena. "A lo largo del rodaje, tenía que estar en un proceso de negación. No puedes pensar en lo grande que es esto, porque si no te vas a asustar y puede que no seas capaz de hacer el trabajo para el que te han contratado. Así que no tienes que pensar en eso. Sigo estando convencida de que me van a cortar", bromea la joven actriz.

Emily Carey y Milly Alcock son las jóvenes Alicent y Rhaenyra

Emily Carey y Milly Alcock son las jóvenes Alicent y Rhaenyra

"La presión es mayor porque hay expectación. Tenemos la suerte de contar con un público de antemano, pero no somos tan afortunados en el sentido de que, si no lo hacemos bien, no permanecerán y lo abandonarán muy rápido", comenta Frankel, que, junto al resto del equipo, tuvo una primera toma de contacto con esa exigente base de fans en la pasada Comic-Con de San Diego. "No sentí nada de división. Nadie hablaba de la octava temporada ni nada de eso. Nunca he percibido esa sensación", añade, esperanzado con la recepción de este retorno a Poniente.

Aun así, la presión está ahí y es inevitable. 'Juego de Tronos' es el mayor éxito que ha vivido HBO en su medio siglo de historia, y suplir ese fenómeno es una misión espinosa. "La serie original es un verdadero hito, es algo que sucede una vez en cada generación, pero creo que es imposible hacerla otra vez. En primer lugar, porque la serie original sigue vigente, y también por el actual entorno televisivo. La realidad del streaming es muy diferente a lo que había hace diez años. Es muy difícil abrirse paso y generar ningún tipo de conversación", razona Condal, consciente de la dificultad de subirse a un dragón en marcha.

Nuevo orden, mismo universo

'Juego de Tronos' dejó una herencia millonaria, pero también comprometida, ya que sería igual de imprudente derrocharla en una réplica idéntica que en una apuesta iconoclasta. "Es un camino difícil de recorrer. Lo primero que hicimos Miguel y yo fue averiguar qué sería igual antes de ver qué sería diferente. Tienes que sentir que estás sumergiéndote de nuevo en algo reconocible, pero también tienes que sentir que hay dos siglos de diferencia. Ese era el gran desafío: quieres sentir de inmediato que has vuelto a casa, pero hay algo muy diferente", indica Condal.

"Me alegro de que hiciéramos una precuela en vez de una secuela, ya que hemos podido crear algo nuevo. Ryan y Miguel han tenido que andar por la cuerda floja para hacer algo que visiblemente forma parte de este mundo, pero que es diferente, ya que 'Juego de Tronos' ya hizo lo suyo de manera excepcional. Por tanto, no tenía sentido hacer lo mismo otra vez. Tienes que intentar hacer algo reconocible, pero nuevo", aporta Steve Toussaint, que se mete en la piel de Corlys, el patriarca de la Casa Velaryon, de ascendencia valyria y poseedora de una de las fortunas más abundantes de Poniente.

Para alcanzar esa dualidad entre lo refrescante y lo semejante, ha sido esencial contar con nuevos puntos de vista, como el de la productora ejecutiva Sara Hess ('Orange Is the New Black'). "No vi 'Juego de Tronos', así que estamos trabajando en una historia que se sostiene por sí misma. Obviamente, está el material original y hemos tratado de ser lo más fieles posibles a él. Hemos cambiado cosas, hemos creado otras y hemos contado nuestra historia, pero se siente parte de este mundo", reconoce la también guionista, que desde el comienzo detectó los cambios que quería implementar en varios frentes de 'Juego de Tronos' que suscitaron polémica.

Daemon (Matt Smith) se sienta en el Trono de Hierro

Daemon (Matt Smith) se sienta en el Trono de Hierro

"Por lo que tengo entendido, había algo de sexo gratuito en la original. Para mí, es más interesante mostrar la violencia inherente al sistema patriarcal", afirma Hess, confirmando que, "por ahora", no hay violencia sexual contra las mujeres en la serie, ya que el foco se ha puesto en cuestiones como los matrimonios concertados entre niñas y adultos o la inexistencia del consentimiento en varios ámbitos. "Nuestra serie no trata necesariamente sobre, 'Oh, los hombres violan a las mujeres', sino que habla de un sistema compuesto de tal manera que hasta los mejores hombres, aquellos que quieren hacer las cosas bien, perpetran opresión y trauma sobre estas jóvenes mujeres sin ni siquiera saber que lo están haciendo. No es tan inmediato y violento como una violación, pero es igual de traumático a largo plazo. No quiero decir que una violación no sea terrible y que no sea vital hablar de eso, pero simplemente es que ya hemos visto la escena de la violación", añade.

Tanto Rhaenyra como Alicent se ven inmersas en ese represivo remolino misógino, pero ambas encuentran las herramientas para intentar navegarlo. "Al tratarse de una sociedad patriarcal, los hombres subestiman constantemente a estas mujeres, incluso en su propio detrimento. Es divertido ver como les contrarían, porque las mujeres que han creado Sara y el resto de increíbles guionistas son muy dominantes, les dan mil vueltas a esos hombres. Hacen lo que hacen porque el sistema está totalmente en su contra, pero son muy ingeniosas y fuertes", aporta la productora ejecutiva Jocelyn Diaz, que también debuta en este universo.

"No escribo personajes femeninos débiles. De hecho, ese es uno de los temas de la serie. Fue divertido poder explorarlo directamente y que no fuera algo que tuviéramos que hacer de manera tangencial", explica Hess, que en la estructura de "Fuego y Sangre", repleta de subjetividad y espacios entre eventos, ha encontrado asideros de sobra para reflexionar sobre la marginación de las mujeres y el desprecio histórico a sus aportaciones: "Muchas veces las contribuciones de las mujeres se omiten porque los hombres pensaban que no eran lo suficientemente importantes como para escribirlas en su momento. Así que hemos podido añadir muchas cosas que no estaban en el libro, pero que encajan en la historia".

Emma D'Arcy y Olivia Cooke, enfrentadas como Rhaenyra y Alicent

Emma D'Arcy y Olivia Cooke, enfrentadas como Rhaenyra y Alicent

En cambio, había otra materia pendiente que requería de una infracción a la mitología creada por Martin: la diversidad. En declaraciones a Entertainment Weekly, Condal manifestó que no querían hacer una serie con "otra panda de gente blanca en pantalla", en referencia a la monocromía del elenco de 'Juego de Tronos'. Su solución fue presentar a la familia Velaryon como gobernantes negros, siempre con el beneplácito de Martin.

Desgraciadamente, como suele ser habitual en estos casos, cierto sector de los fans, si es que se les puede llamar así, se posicionó en contra de la decisión y demostró una actitud más medieval que la imperante en Poniente. "Fui acosado racialmente por alguna gente. Fue chocante. No por ver que existe el racismo, sino por ver que se dirigía directamente hacia mí. Pero llevo aquí un tiempo y he visto lo que le pasó a Idris Elba cuando se unió a Marvel, a John Boyega al interpretar a un stormtrooper, a Noma Dumezweni como Hermione en la obra de teatro de "Harry Potter" o a Leslie Jones con "Cazafantasmas". Así que piensas, 'Vaya, se ha convertido en una costumbre'", reflexiona Toussaint.

Aun así, el actor británico guarda la esperanza de que su entrada en la franquicia pueda cambiar las cosas: "Como todo el mundo, me quiero ver representado en la pantalla. Quiero que gente que se parece a mí esté en la pantalla. Había diversidad en 'Juego de Tronos', pero la gente de color solo daba vida a esclavos o bandidos. Así que poder interpretar a un noble es algo genial para la representación en el mundo en que vivimos".

Steve Toussaint como Lord Corlys Velaryon

Steve Toussaint como Lord Corlys Velaryon

El horizonte de Poniente

A partir de esos cambios y reverencias, 'La Casa del Dragón' tratará de ser la primera piedra de un plan mucho mayor. En función de su recepción, HBO tendrá que juzgar si sus ambiciosos planes con respecto a la franquica son viables o no. En el caso de que el público se ponga de su parte, no faltarán proyectos con los que expandir el universo. De hecho, uno de ellos podría surgir de esta precuela, ya que Bruno Heller ('Roma') está desarrollando una serie sobre las legendarias aventuras náuticas de Corlys... en la que Toussaint estaría encantado de participar.

"Me gustaría explorar por qué la gente decide viajar, porque es lo que nos hace progresar como humanos. Corlys hizo su primera expedición cuando tenía 8 o 9 años y a los 20 o 21 construyó su primer barco, al que llamó Serpiente Marina. Así que estaría bien adentrarse en ese impulso y en esa curiosidad, pero, por muy bueno que sea, no puedo interpretar a alguien de 14 años", sentencia Toussaint entre risas.

Por su parte, Condal también fantasea con el vasto terreno que se puede recorrer si 'La Casa del Dragón' triunfa. "Lo genial de la historia escrita por George es que hay 300 años de Targaryens, y hay muchos relatos que contar dentro de esa dinastía. Podemos hacer una especie antología e ir saltando entre diferentes historias", especula el guionista, que ya tiene algún que otro punto fijado en su mapa: "Por ejemplo, se puede contar la historia de cuando los Targaryen seguían en el poder pero ya no tenían dragones. ¿Cómo cambiaría la dinámica entonces? También está la historia de la Conquista, con unos Targaryen ajenos a Poniente. Así que hay todo tipo de ideas y temas que se podrían tratar, y habría razones para hacerlo porque son diferentes a este periodo temporal".

En cualquier caso, todo está supeditado al rendimiento de un primer spin-off que todavía no ha recibido luz verde para producir su segunda temporada, aunque tendría que suceder un cataclismo para que la Danza de los Dragones se quede a medias. "HBO quiere ver qué recepción tiene la serie, pero creo que también están entusiasmados con las perspectivas de futuro. Por tanto, si quieren hacerlo, estamos preparados para ello", asegura un confiado Condal, que ya ha hecho lo más difícil: domar los peligrosos dragones que sobrevolaban a la franquicia.

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