"Hola, bienvenidos a Cuatro, ya estamos aquí", recitaba ante la cámara un nervioso Iñaki Gabilondo el 7 de noviembre de 2005 en el nacimiento de Cuatro. Detrás, un proceso de varios meses impulsado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero para permitir a Prisa transformar la licencia de Canal+ en una nueva televisión en abierto.
Cuatro era roja. En la forma pero también en el fondo. Sin excesivo contenido político en un principio, la línea editorial de la cadena era básicamente la del grupo Prisa: Gabilondo, rostros de CNN+ y de la SER.
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Quién le iba a decir a Zapatero que 20 años después sería esa misma cadena que él ayudó a crear la que se convertiría en una de sus peores pesadillas. Ahora propiedad de Mediaset España, Cuatro está logrando vivir uno de sus mejores momentos de audiencia gracias a una programación continua basada en las críticas al Gobierno.
La imputación de Zapatero ha sido, durante semanas, el menú de mediodía, tarde y noche de Cuatro para un público que no parece tener suficiente. Igualmente poético resulta que el abanderado de esta nueva programación sea, precisamente, uno de los pocos supervivientes de aquella cadena. Iker Jiménez, ese señor que hablaba de extraterrestres los domingos de madrugada, encandila ahora a la audiencia como predicador destacado contra Pedro Sánchez.
Los cuatro jinetes del apocalipsis
Uno de los motivos del éxito del nuevo Cuatro ha sido seguir la receta de Paolo Vasile, aquella de hacer una tele que acompañe al espectador. La parrilla de Cuatro es, con diferencias, una réplica de aquella que convirtió a Telecinco en líder durante tantos años: el mismo programa durante todo el día, para que aquel espectador que lo sintoniza apenas note el cambio de uno a otro. Pero, en esta ocasión, cambiando los contenidos del corazón por la política.

Las mañanas comienzan con Nacho Abad, curtido durante años como colaborador de Ana Rosa Quintana, que ha regresado al seno de su antiguo grupo no con uno, sino dos programas propios. 'En boca de todos' cubre la franja matinal y marca los temas del día. Temas que recoge después Risto Mejide en 'Todo es mentira', formato que arrancó como una mezcla de humor y actualidad pero que se ha vuelto un programa político similar al de Abad. Y, por la noche, Iker Jiménez vuelve a repasar los mismos temas en 'Horizonte' con la ayuda de sus colaboradores, que analizan con la misma facilidad la cara de Cristo en una sábana que la sentencia contra Ábalos y Koldo.
Por si fuera poco, ocupan también toda la noche y late night dos veces por semana, Jiménez con 'Horizonte' y Abad con 'Código 10', acompañado en éste por David Aleman.
Sin ir más lejos, Víctor Ábalos, hijo del ex ministro condenado, fue este martes invitado perenne en Cuatro: participó en 'En boca de todos', 'Todo es mentira' y 'Código 10'. Como un sainete en tres partes, Ábalos Jr. fue calentándose progresivamente hasta que terminó por estallar en el programa nocturno.
El resultado final, en una jornada de fútbol, dejó a Cuatro a 1,2 puntos de Telecinco en el día. Y es que, mientras esta última estrena programas, el público preferir las sencillas tertulias de la cadena roja (ahora, ya sí, solo de color).