Tras cuatro años del final de la exitosa serie a nivel internacional de Disney Channel, 'Hannah Montana', Miley Cyrus ha decidido sincerarse. Desde que la serie terminó, siempre ha querido romper con la imagen angelical y rubia que la catapultó a la fama.
Pero esta separación tan extrema de su personaje parece que tenía algún que otro motivo detrás. En una entrevista para MarieClaire, la cantante ha confesado que interpretar durante tanto tiempo a Montana no le trajo muchos beneficios a nivel personal: "Desde que tenía 11 años era como ¡soy una estrella del pop!, pero eso significaba tener que ser rubia, tener el pelo largo y llevar algo apretado y brillante. Mientras tanto, yo era una niña frágil interpretando a una de 16 con peluca y toneladas de maquillaje".

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Una imagen creada como parte de un producto que para nada tenía que ver con la realidad y que llegó a ser incluso perjudicial: "Yo estaba intentando parecerme a alguien que no era, lo que probablemente causó dismorfia, algún que otro trastorno corporal, porque yo tenía que estar perfecta cada día durante mucho tiempo, y luego cuando terminaba la serie, era como ¿quién soy?"
Cyrus carga contra los retoques
A raíz de estos comentarios sobre su infancia, Cyrus aprovechó el momento para quejarse de la actual industria y de los estereotipos que crean: "Cuando tu apariencia es retocada y las fotos son perfectas, tu te sientes como una mierda. Ellos aclaran la piel negra de las chicas, alisan las arrugas. Es una locura que la gente decida lo que debemos o no ser".
Sin embargo, no entrar en el canon establecido es algo que parece no preocuparle ni lo más mínimo: "Probablemente nunca voy a ser la cara tradicional de las compañías de belleza, a menos que quieran una fumadora y un culo liberal. Pero mi sueño nunca fue tener que vender un brillo de labios, mi sueño es salvar el mundo".