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El programa de TVE 'El perro andaluz by Manu Sánchez' recibió este jueves a la presentadora Paula Vázquez. La conductora de 'Hasta el fin del mundo' se sinceró como pocas veces lo había hecho en una entrevista.
Es habitual ver a Paula Vázquez hablar de cómo se niega a presentar programas de corazón o preguntar sobre la vida privada de las personas, sin embargo esta vez habló sobre uno de sus problemas personales que tuvo hace quince años, cuando los teléfonos dejaron de sonar.
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"Llevaba desde los 15-16 en la tele, y cuando hago ese parón no tan voluntario es con 36 y me vino muy bien", aclara la gallega asegurando que no lo pasó porque "me pilló con ahorros". "Hay un momento en el que decido pararlo y es cuando intentan pegar a mi padre en un bar, ahí me doy cuenta de lo que yo digo tiene consecuencias más allá de mi mundo".

Para entonces, reconoce "ya había recibido fotografías de mi casa apuntando con una pistola, amenazas de todo tipo, acoso, e incluso por parte de los medios que hasta entonces nunca me habían tratado mal hicieron ver que yo tenía una enfermedad por eso estaba tan delgada. Yo siempre he sido flaca. Decidí que ya estaba harta de la tele".
Falta de apoyo de compañeros de profesión
Una de las cosas que más sufrió Paula Vázquez durante aquella etapa fue la soledad pública que se materializó en el silencio de ciertos compañeros de profesión: "También me faltó ver compañeros que saliesen a apoyarme".
"El acoso fue brutal y todavía hoy recibo por alguna persona de la profesión reuniones donde, sobre todo las mujeres, dicen cosas de mí que son denunciables y que no se basan más que en aquella campaña de desprestigio. Todavía hoy lo escucho".
Una profesión muy dura, por amor al arte
Con el paso de los años, Vázquez reconoció llevar mejor su profesión, que sigue sin ser fácil: "Trabajar en la tele son muchas horas, de no dormir. Incluso ahora, con 51 años, hay veces que no duermo porque sigo grabando".
Y especialmente si se es mujer: "A lo largo de nuestra vida, las mujeres menstruamos durante 7 años. Hacemos como que estamos igual de bien que vosotros, pero a veces te estás desangrando en directo. Nuestro cuerpo no puede más. La gente no sabe si acabas de tener un embarazo ectópico el viernes, que a mi me pasó, y el martes estar diciendo 'música y a bailar'. Pero merece la pena por amor al arte, porque a mi me encanta el entretenimiento".
"Quizá porque durante muchos años aprendí a callarlo, a dismularlo, que terminé enfermando, tuve una depresión que me trajo muchos problemas personales y físicos", acabó confesando. "Me pareció importante contarlo cuando pude contarlo".